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Crónica de ocasión

Crónica de ocasión

Anadeli Bencomo

Juan Villoro,
 El miedo en el espejo,
Almadía, México, 2010.

 

Luego de leer este recuento de Juan Villoro, no dejo de preguntarme el porqué de esta publicación. Nótese que no me pregunto por las razones que llevaron al autor a escribir sus impresiones del terremoto en Chile, pues para él su impulso tendrá una posible justificación. No obstante, lo que me parece injustificable es que este volumen lleve el engañoso subtítulo de “Una crónica del terremoto en Chile” cuando debería haberse llamado “Una crónica de pijamas” pues éste termina siendo a fin de cuentas el asunto intrascendente de las páginas que supuestamente nos iban a presentar un relato sobre el sismo que sacudiera al país del sur el 27 de febrero del 2010.

El prólogo nos presenta una semblanza cariñosa del padre del autor y de su hábito de vestir la prenda habitual de los durmientes formales. Es difícil anticipar a partir de estas primeras páginas lo que ofrecerá la narración posterior pues la introducción adolece de aquello que aqueja al resto de la crónica: esto es, la prosa deshilvanada, inconsistente y banal que no termina por encontrar un sentido al hecho que reseña, ni despertar el interés por el recuento. El lector sigue recorriendo las páginas de este libro en espera del momento en que las distintas observaciones cobren alguna coherencia, expectativa que se frustra de manera irremediable en sus apartados finales.

Esta crónica que promete contarnos acerca del terremoto en Chile termina por extraviarse en confidencias y episodios variopintos: la larga amistad del autor con Francisco Hinojosa, la celebración de un congreso de Literatura infantil en Santiago de Chile, los arrebatos clarividentes de una de las invitadas, el cumpleaños y signo zodiacal de la hija del cronista, los estilos de vestir de los asistentes al congreso, la historia de una ruptura de pareja, los avatares del regreso a casa, una filosofía instantánea de los cataclismos en la era global, etc. La crónica da la impresión de haberse convertido en víctima de lo que busca relatar, compuesta de fragmentos desordenados como el paisaje de una ciudad tras el sismo.

La idea detrás del texto prometía bastante, si atendemos al plan de relacionar dos terremotos vividos por el autor: el que en 1985 devastó a la capital mexicana y el que en el 2010 removió a Chile. Frente a esta posibilidad, el talento cronístico que ha manifestado Juan Villoro en algunas de sus entregas, podría haber rendido resultados fructíferos. Sin embargo, me aventuro a pensar que esto ocurre con muchos de los libros escritos por encargo. Es decir, la escritura de ocasión no siempre representa lo mejor del perfil narrativo de un autor.

En este trance, debe inculparse no sólo al escritor que responde, con menor o mayor presión, a un pedido editorial, sino también a las instancias que propician a esta modalidad creciente de la escritura por encargo. Resulta claro, por ejemplo, que dentro del catálogo de la editorial Almadía, Juan Villoro resulta un respaldo nada desdeñable, una apuesta a un nombre y a una obra que han ido cobrado protagonismo dentro de las propuestas literarias de las dos últimas décadas. En este sentido, me parece muy acertado el gesto de la editorial oaxaqueña de reeditar una de las mejores crónicas de Villoro de los ochenta, Palmeras de la brisa rápida, incluyéndola dentro de la colección Mar Abierto. Sin embargo, en el espacio de esta reseña, prefiero advertir sobre los riesgos de la escritura a pedido. Heriberto Yépez acusó en algún momento a Juan Villoro de haberse convertido en un “tijuanólogo” de ocasión y no me parece desatinado decir que en esta crónica se volvió un sismólogo de ocasión.

Los buenos libros son la felicidad del reseñista, mientras aquellos que no le complacen tienden a producir comentarios incómodos o postergados. Frente a la práctica menos riesgosa de la recomendación, hay que abrirle espacio a ese otro tipo de notas quizás tildadas de impertinentes. Moraleja: Pedida o no, la reseña no debería convertirse en otra modalidad de la escritura de ocasión.


Posted: April 25, 2012 at 9:20 pm

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