Interview
Entrevista con Miguel Coyula, director de Memorias del Desarrollo

Entrevista con Miguel Coyula, director de Memorias del Desarrollo

María E. Pérez

De gira por cuatro universidades en los Estados Unidos, Submerged ’13. Alternative Cuban Cinema Festival, nos trajo 18 películas del cine cubano reciente a las pantallas de Rice, una de las instituciones patrocinadoras de este evento. Bajo la selección de Dean Luis Reyes, crítico de cine y profesor de la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV) de San Antonio de los Baños en Cuba, esta muestra impactó por romper mucho de los esquemas de la cinematografía cubana tradicional en una conceptualización alternativa de lo qué significa hacer cine, más allá de las diferencias en cuanto a temática, puntos de vista o personajes, para a su vez buscar la innovación técnica y narrativa. Como tal, este cine presenta un desgaje crucial y una evolución paralela a la centralización del ICAIC, el Instituto Cubano de Artes e Industrias Cinematográficas, que ha controlado la producción y distribución de la filmografía en la isla desde los primeros años de la Revolución. El mundo global de la informática también ha proporcionado un medio de difusión a estas obras sin contar con el apoyo institucional del ICAIC, difusión que se ha expandido a la participación en festivales y eventos organizados por círculos académicos, como ha sido en este caso. Sin embargo, podríase considerar que este nuevo cine d’auteur, tampoco encaja en los parámetros del llamado cine alternativo o independiente, que en muchos casos responde a las demandas de los circuitos de festivales de cine de artista o art cinema, como ya ha señalado Miguel Coyula, o al fenómeno de co-producciones con capital extranjero en la isla, casi siempre español, que ha resultado en un filmografía esencialmente comercial y estereotipada de la realidad cubana. Por esta razón podríamos considerar que estos nuevos autores transgreden no solamente las fronteras de lo establecido en el cine nacional, sino también de otras propuestas del arte cinematográfico en el presente; son como señala el sugerente título del evento, propuestas sumergidas y a contra-corriente.

Dentro de  esta muestra destaca el joven director cubano Miguel Coyula, quien participó en la gira presentando su primer filme: Memorias del desarrollo (2010), una adaptación de la novela homónima de Edmundo Desnoes (2007), cuya primera novela Memorias del subdesarrollo (1968) fue llevada a la pantalla por el legendario director cubano Tomás Gutiérrez Alea, convirtiéndose en el símbolo del Nuevo Cine Cubano bajo el auspicio orgánico del recién fundado Instituto Cubano de Artes e Industrias Cinematográficas (ICAIC). Esta nueva película y la novela en que se basa, rescatan el personaje de Sergio, un burgués que se ve desplazado de su ambiente social cuando éste se desintegra tras la instauración del nuevo orden revolucionario. Esa sensación de desarraigo, de alienación de su entorno es lo que se perpetúa en el segundo Sergio, que ya no es un burgués, sino un revolucionario exiliado que opta vivir y escribir desde la otra orilla, en el mundo universitario de la gran metrópoli neoyorquina donde lleva una mediocre existencia como profesor y escritor.  Su oscura fama y sobrevivencia se debe a su historia personal, la cual se ve obligado a repetir ad infinitum en salas de conferencia y en su escritura. Contra esa realidad, existe la realidad paralela de su vida interior, sus reflexiones sobre la vejez, y tal vez más sutilmente, una reflexión sobre una Revolución que también ha envejecido. Esta reflexión tampoco desestima otras desmitificaciones: los mitos fundacionales de la nación estadounidense y los límites de la democracia en una sociedad de consumo.

Es en ese continuo vaivén de la memoria, la imaginación y el mundo real, donde interviene Coyula para dar forma a la visión inconsciente, fragmentada y enajenada de la realidad de Sergio. El director, aunque no esquiva el monólogo interior, nos ofrece una apuesta de experimentación audiovisual, en un collage de imágenes que supeditan o sustituyen el lenguaje narrativo, magistralmente captando el mundo descentrado de Sergio, su profundo desarraigo y desconexión. La combinación de planos, tomados de la realidad, modificados y adaptados, alternan con los efectos de la memoria, dificultando la tarea de discernir donde acaba una y comienza la otra, o si, como en el personaje, es precisamente esta fragmentación, esta continúa reflexión sobre el pasado, lo que define a Sergio.

De este breve resumen podemos discernir que el personaje de Sergio rompe con las imágenes de sexo y rumba con las que se ha identificado el cine cubano en los últimos años, principalmente en las co-producciones con inversión extranjera, y a su vez se aparta del cine con el propósito ideológico de formar el ‘hombre nuevo’ en la sociedad revolucionaria, que caracterizó las producciones del ICAIC. Las innovaciones estilísticas, tal vez resultado de la carencia de otras posibilidades de filmación, contribuyen y apoyan la temática de la enajenación del personaje. Por lo tanto, este filme ofrece una manera de hacer cine original e inédita para la industria nacional y se inserta en una perspectiva mucho más universal que entronca con las vicisitudes del hombre en la sociedad moderna.

Miguel Coyula es cineasta y escritor, además de sus estudios en la Escuela Internacional de Cine y de Televisión (EICTV), cuenta con la experiencia de dos prestigiosas becas en Nueva York: en el Lee Strasberg Theater Institute en el 2001 y la Guggenheim Fellowship en el 2009. Su opera prima, Memorias del Desarrollo (2010), fue un proyecto de cinco años, dado que trabaja fuera de los ámbitos tradicionales de producción y distribución. A este filme le fue otorgado el premio a mejor película en el Havana Film Festival in New York (2010), y Coyula recibió el Biznaga de Plata para el mejor director latinoamericano en el Festival de Málaga (2011). Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas Cubanos (UNEAC), y ha publicado una novela Mar rojo, mar azul (2013), que aparece en la oferta de compras de Amazon. Ha comenzado la filmación de su próxima película, que esperemos no nos mantenga a la expectativa por mucho tiempo más. Vive en Cuba, donde desarrolla su cine independiente y ofrece talleres de cine digital, trabajando ocasionalmente de camarógrafo. La entrevista que aparece a continuación se realizó en su visita a Houston, patrocinada por el festival de cine bajo el apoyo y la iniciativa del profesor Luis Duno-Guttberg, de la universidad de Rice. De esa visita surgió el libro Sumergido de Luis Duno que incluye trabajos y entrevistas con varios cineastas cubanos, entre ellos Mario Coyula. Le agradecemos a todos, y principalmente a Miguel Coyula, por sus iluminadoras palabras sobre el arte de hacer cine bajo agua pero respirando a todo pulmón.

¿Cuáles han sido las influencias en tu manera de hacer cine?
La primera escuela inconsciente durante la infancia fue el animé, o sea el dibujo animado japonés por la construcción visual a nivel de encuadres y diseño de montaje. Luego en la adolescencia descubrí a Tarkovsky, Antonioni, Godard, las peliculas de David Lynch, Orson Welles, Darío Argento, Andrej Zulawsky… La lista es muy larga, pero siempre he tratado de recombinar lo que me gusta más de cada director para después digerirlo en un estilo propio.

¿Por qué precisamente Memorias del desarrollo?  ¿Cuál fue tu intención al elegir filmar esta novela como contraparte a la primera novela de Desnoes y a la película que marcó un hito en la definición del Nuevo Cine Cubano? O sea, ¿la película tal vez más canónica del ICAIC?
Siempre me identifiqué con Sergio. Y para siempre se ha tratado de hacer el cine que me gustaría ir a ver, a toda costa. Muchas veces se interpreta la problemática de Sergio en Memorias del Subdesarrollo como un individuo burgués que no se integra a la revolución, para mí el conflicto existencial de Sergio es mucho más universal pues éste es un individuo que no funciona en ninguna sociedad o sistema político. A ello se une el hecho de que es un cubano nada típico en un contexto global donde se esperan ciertas cosas de él. Y por ello se vuelve un vehículo ideal para expresar el estado de enajenación que yo mismo siento en la sociedad moderna. Siempre me han interesado los inadaptados por esta razón. 

En este filme, utilizas un lenguaje esencialmente visual, con imágenes que disparan, porque me parece muy blanda la palabra desatan, sentimientos, emociones, recuerdos, casi como una prueba de Rorschach. ¿Qué buscas en esta respuesta visceral del espectador?

La intensidad a la que se refiere Sergio durante toda la película, que la añora porque en esencia él es una persona muy pasiva. Sin embargo el mundo que lo rodea y los elementos con los que ha sido bombardeado toda su vida, la política, la religión y la sociedad de consumo cobran mucha fuerza y eso desata una agresividad en el acto de creación de Sergio, en la forma en que está filmado el hacer de los collages, como si Sergio volcara en ellos una violencia interna. Por eso creo en la experiencia visceral para luego racionalizar sobre ella.

Y al mismo tiempo, estableces un gran distanciamiento, una falta de identificación con el personaje, que se acentúa con la utilización de títulos que aparecen escritos por un ordenador omnisciente en la pantalla y que introducen las nuevas pautas de desarrollo de la historia (¡o la amenazadora presencia de la cuchilla que aparece a través de todo el filme!). Esta estrategia corresponde de cierta manera a la conceptualización temprana de cómo hacer cine de Gutiérrez Alea para crear una respuesta crítica en el espectador, teoría que aparece en su ensayo “La Dialéctica del Espectador” (1988). ¿Formó esta teoría parte de tu visión artística? ¿Cuál es la relación, si es que la hay?
Como Sergio dice al comienzo: “Todo lo que pasa en mi mente es tan real como el mundo físico.” Era importante fragmentar la narración para emular el funcionamiento de la memoria y crear dudas en cuanto a si lo que estamos viendo es una ficción escrita por Sergio, un flashback o una fantasía. Yo creo ante todo en un cine incómodo, pero a diferencia de Alea no me preocupa mucho diseñar la película para un impacto determinado en la sociedad. Para mí el arte no es un instrumento para efecto colectivo sino un espacio para la catarsis personal, y ser sincero en expresar todas las contradicciones es lo fundamental para mí. Al final creo que si la película es honesta siempre conectará con un público. No me interesa la cantidad sino la calidad del diálogo que se pueda desprender y sobre todo las múltiples interpretaciones. También trato de estructurar la película para que mis propias dudas permitan otra lectura, pues es el cine que siempre me gustó ir a ver: El que continúa en mi mente aun después de los créditos.

Desde el punto temático, pienso que pones en juego muchos de nuestros lugares comunes, todo lo que damos por sentado y establecido sin cuestionamiento en nuestra sociedad, desde ambos polos de posición, tanto desde Cuba como desde EEUU, que se relaciona tal vez a la idea de un final de la utopía. El recorrido de las imágenes por la memoria histórica muestra un panorama distópico y sin esperanza que corresponde al fracaso del personaje tanto en su vida personal y como sujeto histórico. En tu nueva película, ¿podríamos esperar una contra-utopía? ¿Una visión alternativa de nuestro mundo actual? ¿Un héroe o heroína?  
Los personajes de la nueva película son igual de inadaptados que Sergio, pero sí tienen una actitud activa. Cada uno quiere construir una sociedad ideal y por ello surge el caos de la anarquía. Pero es una historia sobre la incapacidad de escapar nuestra  naturaleza básica.  

Las nuevas tecnologías han facilitado la filmación en formato digital y otras técnicas de manipulación de la imagen, de editar que reducen considerablemente el costo de hacer cine y que a su vez posibilitan un mayor acceso a este arte, de cierta manera una democratización del medio. Pienso entonces en los postulados de García Espinoza de un “cine imperfecto” en los primeros momentos del ICAIC y más recientemente en la propuesta de Humberto Solás y la idea de un “cine pobre,” entonces, ¿se podría considerar que tu cine es un regreso o un rescate, bajo coordenadas muy diferentes, de los valores de lo que fue el Nuevo Cine Cubano como cine independiente? Y aquí estoy también considerando lo que expresas en tu artículo, que cine independiente no es sinónimo de cine arte o de cine de festival, y por supuesto de la maquinaria de Hollywood, o de la centralización del ICAIC.  
Muchas veces se entiende el cine digital, así mismo como se mal-interpreta la teoría del Cine Imperfecto como un cine de una ejecución minimalista y a veces hasta sucia. A mí me interesa mucho la gramática visual de una película, cada encuadre tiene que ser justo, la cámara en mano usarla cuando verdaderamente lo merezca. Aunque mis películas tengan una variedad de formatos, siempre trato de pensar cuál es el mejor para contar cada escena individualmente, y como transicionar estas escenas, e hibridizar los géneros siempre es un desafío que me interesa mucho. Creo que muchas veces el digital se usa como mero substituto del cine pero por razones meramente económicas y no se utiliza el potencial de los nuevos lenguajes que pueden desprenderse de explorar el formato. 

En tu artículo, mencionas que te sientes viejo, que tu visión corresponde a la de un viejo…entonces, ¿Cuál ha sido la respuesta de los jóvenes a Memorias del Desarrollo? ¿En Cuba, fuera de Cuba? 
Pues ha habido de todo. Hay algunos que se aburren, pues demanda mucho de un conocimiento histórico que a veces no se tiene. Pero en sentido general el público ha sido festivales y universidades y museos (pues la película aun no tiene distribución). Y ese público siempre es más receptivo a una propuesta como esta. Y si ha habido lecturas y reacciones muy entusiastas en general, uno no pudiera pedir más. En Cuba sí muchos más la han visto por las copias piratas. Para mí lo más importante es ver cuando un adolescente se vuelca en Sergio a pesar de la diferencia de edad. Pues Sergio es de alguna manera un eterno adolescente, pues huye de la responsabilidad y anda a la deriva, como él mismo dice, ha pasado de la inmadurez a la podredumbre. Yo todavía no me he terminado de podrir pero si trato de mantener la mente de un niño, pues me parece esencial para crear.


Posted: March 3, 2014 at 11:46 pm

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