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La novela gráfica de Colosio

La novela gráfica de Colosio

Irma Gallo

El  23 de marzo de 1994, unos minutos después de las 17:00 horas, tiempo del Pacifico, terminaba un mitin del candidato del Partido Revolucionario Institucional a la presidencia de la República en la colonia popular Lomas Taurinas, en Tijuana. Después de bajar del templete, Luis Donaldo Colosio caminó unos cuantos metros en medio de una multitud, entre la que se encontraba su equipo de seguridad.

Al ritmo de la cumbia “La culebra”, el candidato del partido oficial intentaba abrirse paso entre la gente, saludando a todos, como todo buen político. De pronto, el sonido de un disparo atravesó el aire polvoriento de la tarde tijuanense. La bala se incrustó en la sien de Colosio. Luego, otra le dio en el abdomen. El candidato cayó al piso como un títere roto.

Han pasado 25 años y los mexicanos hemos visto una y otra vez estas imágenes y escuchado tantas versiones sobre lo que pasó esa tarde que sería difícil que lo olvidáramos. Por lo menos los que éramos jóvenes o adultos cuando ocurrió.

Aunque no así quienes todavía eran demasiado pequeños, o los que no habían nacido.

Para nosotros, para que no olvidemos, y para ellos, para que conozcan esta historia en un formato que les es familiar y accesible: la novela gráfica, F. G. Haghenbeck y Bernardo Fernández “Bef” escribieron e ilustraron (respectivamente) Matar al candidato, que Sexto Piso acaba de publicar en México.

La conversación con los autores ocurre una mañana con sol en las oficinas de la editorial, en Coyoacán.

Lo primero que ambos aclaran es que la intención no era hacer una reconstrucción histórico o documental del magnicidio:

“Hicimos esto que en Estados Unidos se llama True Crime, que es, a través de una novela, recrear crímenes famosos, y crear un personaje que nos sirve de guía, de ojos, para regresar la memoria de este crimen”, dice Haghenbeck.

Y Bef se apresura a complementar la respuesta:

“En ningún momento intentamos resolver el asesinato de Luis Donaldo Colosio; lo que hacemos es rememorar, que no se olvide, que no nos gane el olvido. Para mí fue recordar que es un caso no resuelto y sin embargo está cerrado. No debemos olvidar que la lucha por la consolidación de la democracia ha sido un camino muy accidentado y muchas veces pavimentando con sangre”.

Este ejercicio de la memoria es indispensable en un país como el nuestro, en el que expedientes de casos con esta dimensión, pero también las desapariciones y asesinatos de personas “anónimas”, se acumulan en los anaqueles polvorientos de la ausencia de Justicia, así, con “J” mayúscula.

“Para mí fue muy interesante hacer toda la investigación y darme cuenta de la fragilidad en la que estamos todavía a nivel democracia y a nivel instituciones”, dice F. H. Haghenbeck. “Por eso la historia empieza yéndonos un poco atrás, con el asesinato de Álvaro Obregón. Otro asesinato que sigue sin resolverse y que habla mucho de que en México todos los grandes eventos traumáticos siguen sin resolverse. Que estamos escasos de verdad: Ayotzinapa, Aguas Blancas, Moreno Valle, Mouriño, el 68, el Halconazo”.

Si el autor del texto plantea lo confusa que fue la investigación del asesinato a lo largo de los años, el ilustrador refuerza esta idea gráficamente:

“Inspirado por algunos novelistas gráficos gringos, cada secuencia iba cambiando el estilo. Hace rato me decían “como si lo hubieran dibujado varías personas”. Un poco también como en la película Natural Born Killers, de Oliver Stone”, dice “Bef”.Por eso hay muchos estilos, porque es este caos que al final no logra responder la pregunta ¿quién mató a Colosio?”

Para el ilustrador es inevitable hacer la comparación entre los asesinatos de Luis Donaldo Colosio y John F. Kennedy porque ninguno está resuelto pero, además, dice Haghenbeck, “en el caso de Kennedy también hubo la famosa teoría del asesino solitario. Hay muchas similitudes, lo que habla también de la fragilidad, de que cualquier democracia en cualquier parte del mundo puede ser rota por una bala. Ya sea por una conspiración o de verdad por un loco que de pronto cambia la historia de ese país”.

Matar al candidato narra la historia de Elsa, una periodista y escritora a la que Eduardo Rabasa, editor de Sexto Piso, contrata para hacer una investigación que culmine en un libro sobre el asesinato de Luis Donaldo Colosio.

Pero el editor de Bef y Haghenbeck no es el único personaje de “la vida real” que aparece en el libro. Como explica el también autor de El diablo me obligó: “Tiene destellos de autoficción. Por eso aparece Laura (Sánchez Ley, periodista nacida en Tijuana, autora del libro Aburto: Testimonios desde Almoloya, el infierno de hielo)”.

F. G. Haghenbeck dedica este libro a los periodistas asesinados en México, pues para ellos la búsqueda de la verdad ha sido causa de muerte.

 

Irma Gallo es periodista y escritora . Colabora para Canal 22, GatopardoEl GráficoRevista Cambio, y eventualmente para otros medios. Es autora de Profesión: mamá (Vergara, 2014), #yonomásdigo (B de Block, 2015) yCuando el cielo se pinta de anaranjado. Ser mujer en México (UANL, 2016).

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Posted: March 25, 2019 at 10:15 pm

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