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TEST: descubre si eres un reaccionario en cuatro preguntas
COLUMN/COLUMNA

TEST: descubre si eres un reaccionario en cuatro preguntas

Alejandro Gonzalez Ormerod

#NoNosCuidanNosViolan

Resulta que ahora todo el mundo tiene una opinión sobre la marcha #NoNosCuidanNosViolan del viernes pasado. Pero esto no va a ser una columna de opinión sobre lo que pasó ni sobre las acciones o intenciones del movimiento de mujeres que se manifestaron. Más allá del hecho de que a mí no me incumbe opinar sobre una lucha por y para mujeres —aunque la apoyo desde atrás—, lo que me interesa es la naturaleza de las opiniones posteriores a la marcha ya que estas hablan mucho más de quiénes somos como sociedad que las acciones de hartazgo e ira de las miles que marcharon hace unos días.

En otra vida fui organizador comunitario y una pieza clave de esa labor era la de reclutar aliados e identificar oponentes en una lucha social. Lo más interesante de estos últimos era que muchos no sabían que sus pensamientos y acciones los alineaban perfectamente con aquellos oponentes que buscaban silenciar al movimiento.  Por eso, aquí va un pequeño test que resolverá esa duda de una vez por todas. Si respondes a más de dos de estas preguntas, ¡felicidades!, es muy probable que seas un reaccionario:

 

1. ¿Empezaste a informarte sobre la situación cuando pintaron el Ángel?

Puede que no lo creas, pero la inseguridad en México lleva años en una situación grave. Para las mujeres, esta ha sido peor y aún más longeva. Sin embargo, esta faceta del infierno de violencia del país lleva relativamente poco atendiéndose. Apenas en 2015 se emitió la primera alerta de género oficial en el Estado de México.

Poco ha mejorado, por lo que las mujeres llevan rato buscando tomar cartas en el asunto y organizarse ante la falta de acción del gobierno. Estas mujeres han organizado colectivos y asociaciones que han buscado mejorar el balance de género en gremios como el de la cultura, se han creado fondos semilla para facilitarles acceso a microcréditos y, claro, están las tantas que buscan ayudar a víctimas de maltrato y violencia en sus comunidades.

Mientras tanto, tú que contestaste a esta pregunta, decidiste interesarte cuando te enteraste que rayaron un monumento y rompieron una estación de Metrobús. Pero no te preocupes por la Victoria alada, aquí está un hilo de Twitter magistral sobre el papel del arte público en relación con la sociedad y la protesta.

 

2. ¿Sientes que hay que cuidar las formas que para que una protesta sea legítima?

«Esas vándalas NO me representan», «Que incongruentes, así no se hacen las cosas», «Si piden respeto hay que empezar respetando», dicen las redes sociales con el hastag #AsíNoMujeres.

Si respondiste que a esta pregunta, entonces es muy probable que hayas respondido igual a la primera pregunta. La razón es que, este episodio en la vida nacional, como cualquier buena historia, se define por dónde comienzas a contarla. Tú, que apenas te vienes enterando has de estar horrorizado. Esto no es casual, es un fenómeno bien estudiado en la filosofía política conocido como «el establecimiento de la agenda». Esto significa que quien tiene el verdadero poder tiene el lujo de contar un acontecimiento en la cronología que guste, o si es conveniente, invisibilizarlo por completo. Aquí quien establece la agenda, como un buen editor de cine, busca plasmar la información —recontextualizando, mezclando y enfatizado— para favorecer un punto de vista en especial.

El problema es que el guión lo determinan otros —ni tú, ni yo ni las mujeres que marcharon, sino aquellas personas, instituciones o sistemas que tienen el poder, dígase la Jefa de Gobierno, los medios, el patriarcado o lo que sea. Por lo tanto, los movimientos sociales deben recurrir a una especie de judo que vuelca el poder de la agenda sobre sí misma. Esto fue lo que pasó el viernes cuando de repente lo único de lo que hablábamos era la marcha #NoNosCuidanNosViolan.

El horror generalizado de algunas secciones de la sociedad ante la destrucción material es un ingrediente básico entre los reaccionarios. Ellos tienen una larga historia que enaltece la seguridad de la propiedad sobre la seguridad humana.

¿Hay otros modos de protesta? ¡Claro! Pero, como vimos cuando respondiste a la primera pregunta, ni la sociedad ni el Estado movieron un dedo ante manifestaciones más gentiles. Peor, la reacción del gobierno de la Ciudad fue completamente inaceptable y condescendiente hacia las peticiones de las mujeres hasta la movilización del viernes. La respuesta simple es, si el Estado y la sociedad priorizan la seguridad de los objetos materiales sobre la vida humana, entonces los incentivos están bien puestos para que una protesta recurra a la destrucción material para llamar la atención a un reclamo legítimo.

Nunca hay que olvidar que lo que vimos el viernes es una reacción ante un Estado que ha fallado en su función más básica: velar por la dignidad y seguridad de más de la mitad de su ciudadanía —y como están las cifras de feminicidios, violación y muerte, la verdad es que les salió barato.

3. ¿Enfocas tu atención sobre los elementos más controvertidos de un movimiento?

¡Sorpresa! Si respondiste que , puede que hayas sido víctima del establecimiento de agendas que mencionamos antes. Si buscas la frase «marcha mujeres cdmx» en línea, prácticamente todos los resultados se enfocan en violencia, vandalismo y la agresión de un periodista. ¿Por qué? Porque para una agenda que busca vender periódicos y anuncios, el alarmismo y la hipérbole garantizan más clics que un análisis serio («Así se desvirtuó la marcha de mujeres» dice un periódico preocupado por la virtud de la causa).

Resulta que el periodista agredido fue víctima de un hombre que tras atacar al reportero fue perseguido por mujeres que integraban la marcha. Resulta que se han llevado a cabo muchas marchas con miles de integrantes, pero ellas no son noticia. Resulta que la realidad es mucho más compleja y sutil, y eso no vende.

 

4. ¿Defiendes el orden sobre la manifestación?

Desmond Tutu  alguna vez dijo: «Si te mantienes neutral ante la opresión, estás del lado del opresor». Pero ponerte del lado de las que se manifiestan no es tan fácil. Las movilizaciones sociales exitosas tienden a ser criticadas al iniciar porque amenazan el status quo y el orden establecido. Es la máxima básica de Maquiavelo y es la definición literal de reaccionario en el diccionario: «Que es partidario de mantener los valores políticos, sociales y morales tradicionales y se opone a reformas o cambios que representan progreso en la sociedad».

Hasta las manifestaciones más pacíficas son blancos de la crítica: solo recordemos la agresión salvaje de la futbolista estadunidense Megan Rapinoe, quien violentó al presidente de Estados Unidos al negarse a ir a la Casa Blanca (o al menos así lo plasmaron varios medios ante tal afrenta).

La verdad es que el cambio duele y la manifestación del viernes fue solo un paso de una larga marcha que tú, amigo reaccionario, volverás a olvidar en cuanto el ciclo mediático abandone el tema, pero ¿sabes quién seguirá trabajando a favor de las mujeres?: ellas mismas. Ellas ya se encontraron y no se van a soltar.

 

Alejandro González Ormerod. Historiador y escritor anglomexicano, colabora en Letras Libres Nexos. Es coautor de Octavio Paz y el Reino Unido (FCE, 2015). Actualmente es editor de El Equilibrista, columnista deLiteral Magazine y titular del podcast Carro completo, dedicado a la historia y la actualidad política. Twitter: @alexgonzor. 

 

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Posted: August 19, 2019 at 8:15 pm

There is 1 comment for this article
  1. César at 9:23 am

    ¿Crees que lo que tú opines es lo único válido y todos los demás son reaccionarios? Sí respondiste que sí, estás bien adoctrinado por una ideología. ¡Felicidades!

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