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Obra Inclasificable

Obra Inclasificable

Julio Alberto Rincon

Orhan Pamuk,
El novelista ingenuo y el sentimental,
Mondadori, Barcelona, 2011.

 

A través de un análisis introspectivo que parte de su propia experiencia novelística hasta los infinitos vínculos y bifurcaciones que envuelven a los escritores de novelas con sus lectores, el Premio Nobel de Literatura  2006, Orhan Pamuk, expone –como invitación al seminario Charles Eliot Norton en la Universidad de Harvard en el 2009– seis conferencias magistrales recogidas con el título de El novelista ingenuo y sentimental. Recurriendo a la clasificación de Friedrich Schiller (en su obra Sobre poesía ingenua y poesía sentimental), Pamuk desarrolla, como punto central, su propia visión acerca de la ingenuidad y el sentimentalismo-reflexivo que posee cada novelista al construir una novela (desde la idea primaria hasta la publicación y difusión de la obra), desligándose –a medida que avanza en sus disquisiciones– de la primigenia clasificación de Schiller y creando la suya propia. En ese emocionante tránsito analítico podemos encontrar la deslumbrante e innovadora secuencia de conceptos que, con una impactante lucidez, el autor construye y esclarece.

Esta obra inclasificable es también el testimonio personalísimo de un novelista consagrado que, en un ejercicio de desdoblamiento, examina su lado como lector y como escritor sin escatimar revelaciones íntimas del oficio. Además, relata las entrañables percepciones que enfrentó ante obras de León Tolstoi, Franz Kafka, Gustave Flaubert, Henry James, Marcel Proust, entre otros, y termina explicando por qué se escriben novelas y qué buscan los novelistas –entre los cuales se incluye– al crearlas; por qué la novela como género literario es el mejor soporte para el desarrollo humano, artístico e intelectual de un escritor; por qué la búsqueda del concepto y el centro de la novela es el tránsito más sublime que, en primer lugar el novelista como creador y luego el lector como receptor, puede abordar y cuáles son las contrariedades en el desarrollo y en el desenvolvimiento de la creación novelística desde su impulso creador hasta su conclusión.

A medida que la obra avanza, Pamuk va cerrando –a través de una exposición trepidante– las innumerables puertas que abre capítulo a capítulo y va esclareciendo los más importantes cuestionamientos que cualquier novel escritor debe enfrentar como, por ejemplo, hasta qué punto el novelista se fusiona con su personaje protagónico produciendo la indefectible duda lectora sobre si el creador es el mismo protagonista creado; cuánta dosis de realidad y cuánta de imaginación contiene la historia que desarrollan las novelas; la tercera dimensión de la realidad, con la cual el lector, a través de una lógica no cartesiana, debe entender el mundo de la novela; la deslumbrante percepción paisajística que las novelas nos transmiten y los mecanismos y herramientas que el novelista utiliza para que ese andamiaje se transforme –a través de una visualización– en un paisaje diáfano y revelador, o en el mejor de los casos, en el mismo paisaje que el escritor visualizó mientras escribía; la figura determinante del personaje literario y el punto de vista de éste como medio idóneo para mostrar el mundo que lo rodea por su ubicación protagónica; la trama y su importancia en la unión de los puntos que conforman la línea histórica de las unidades narrativas; el tiempo objetivo creado con la consecución de hechos que la componen y que terminan por matizar el vívido paisaje que una buena novela transpone a la realidad; la búsqueda de los lectores de novelas por esa realidad que les fue esquiva, que quisieran vivir, y que de alguna manera el género novelístico le otorga.

El novelista ingenuo y el sentimental debe ser el análisis autobiográfico, íntimo, metódico e intelectual más importante acerca del género novelístico que se ha publicado en los últimos tiempos. Orhan Pamuk, inspirado –tal y como el mismo autor suscribe– en la máxima de Michel de Montaigne: “si analizo mi propia experiencia en la escritura de novelas, analizaré a todos los novelistas y el arte de la novela en general” cumple a cabalidad su finalidad expositora y va más allá. Por todos los motivos expuestos no se puede clasificar o catalogar a esta obra como un ensayo, una exposición o un auto-examen acerca de la novelística. Qué privilegio entonces el de un libro que no tiene una clasificación porque las tiene todas.


Posted: June 30, 2012 at 3:56 am

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