Essay
Lecturas 2019. Un retrato

Lecturas 2019. Un retrato

Lorea Canales

Aquí van algunos de los libros que leí este año. No son todos y no tengo manera de presentarlos todos, porque parte de mi voracidad lectora es ser lectora desordenada. Apilo los libros, los amontono, los cambio de sitio y no hay arqueología que valga. Pero estos más o menos sí los tengo y quiero que dejen rastro antes de que pasen al recuerdo lejano. No es una guía de lectura, es quizás un vistazo a lo que los escritores hacemos cuando no estamos escribiendo y un retrato de nuestra obsesión.

Empecé el año con The Circuit, de Rowan Ricardo Phillips. Rowan es un reconocido poeta y aficionado al tenis quien, incapacitado de jugar al recuperarse de una cirugía, describe a detalle los partidos de tenis que ocurrieron en el 2017. Para los aficionados al tenis y la literatura es un buen maderaje, pues desde David Foster Wallace no hay quien escriba tan bien del tema.

Mis queridos editores de Katakana me pidieron presentar Malas noticias desde la isla de Carlos Gámez. Una novela disfrazada de un programa estilo “Survivor”, pero que en realidad es una crítica feroz al sistema migratorio y racismo europeo. El personaje de “El Niño”, me acompañó durante todo el año. Una visión distópica que se aproxima demasiado a la realidad.

Definitivamente un libro que cambió mi vida es Tsunami, editado por Sexto Piso, una antología de escritoras mexicanas editada por Gabriela Jáuregui. Encontré nuevas voces, ahora indispensables, de mujeres con el corazón e intelecto de construir un México mejor. Yásnaya Elena, Daniela Rea y Sara Uribe son las líderes intelectuales que el país necesita.

Casa Vacía de Brenda Navarro, surgió de Tsunami, porque así son las lecturas. Daniela Rea menciona a Brenda. Yo, cautivada por el ensayo de Daniela, sigo con el libro de Brenda que es junto con Pedro Páramo, para mí el libro que mejor describe la violencia seca y despiadada de nuestro país.

Michelle Houellebecq publicó Serotonina y tuve la suerte de pasar por la Librería Albertina y tener uno de los primeros ejemplares. Independientemente de la misoginia del escritor Francés, su pluma es una de las más fluidas, logra atrapar mi atención de inmediato y seguir al triste protagonista por sus desventuras, una especie de franco-Quijote, fumador, gourmet, misántropo y cuasi asesino. Si lo tomas con humor, y creo que así hay que leer a Houellebecq, es genial, pero es mucho menos buena novela que Sumisión, Las partículas elementales o Plataforma, habría que comenzar por ahí.   

Solitary es la conmovedora historia de Alfred Woodfox quien estuvo encerrado en solitario en la prisión de Angola en Nueva Orleans por más de cuarenta años. Es una historia desgarradora y crítica del sistema de justicia americano pero lo más impresionante es que Woodfox logra salir con su espíritu intacto. Su fortaleza e inspiración que te hacen pensar que todas las quejas que puedas tener de tu vida son auténticamente soportables. Lo escuché en Audiolibro, no sé si en un libro impreso las detalladas descripciones de los múltiples juicios que enfrentó en su búsqueda de la justicia pudieran resultar tediosos, pero también se vale saltarse párrafos o hasta páginas, eso no quita nada lo impactante de su historia.

Después de una “lectura” tan fuerte, escuché Hot Box de los hermanos Matt y Todd Lee, que alguna vez conocí en Charleston, North Carolina. Matt y Todd intrigados por el negocio de banquetes a domicilio empiezan a trabajar a una de las mejores cocinas de banquetes -los “Mayitas” de Nueva York, donde conocen a los hermanos Soto, unos mexicanos que se han vuelto maestros absolutos en el arte de servir grandes banquetes utilizando los carritos de charolas como “hot boxes”. Para quien le guste el negocio de la comida o quien frecuente banquetes este libro es una maravilla. Narrado por los hermanos es una aventura dentro de lo que sucede tras bambalinas.

Le compré a mis hijas la novela gráfica Good Talk, de Mira Jacob, una conmovedora historia de cómo una madre de origen hindú casada con un americano explica a su hijo su identidad, su raza y la manera de interactuar con el mundo. Una mirada honesta y cariñosa para que nos entendamos mejor sin importar el color de la piel o el lugar en el que nacimos.

Hay autores quienes con mucho orgullo dicen que ellos no pierden tiempo con “novedades” y se concentran en los clásicos. Para qué perder tiempo con literaturas menores si se puede estudiar los grandes maestros. Empecé a leer La Montaña Mágica de Thomas Mann. Muerte en Venecia es mucho más accesible, para los que deseen tener un poco de Mann en su acervo. Al principio estuve cautivada con las descripciones del sanatorio, del magnífico Hans Castorp y de la calentura que le provocan unos brazos cubiertos de muselina fina… pero doscientas páginas después he abandonado la lectura. Mi edición, muy linda de cuero y oro, pasa de las setecientas páginas. Quizás el año que entra empiece de nuevo, quizás sea uno de los muchos libros que deje inacabado. 

La crítica del New York Times a quien más respeto se llama Parul Sengal, su agudeza mental hace que salga corriendo a buscar casi todo lo que recomienda. Por eso caí con Advice for Future Corpses de Sallie Tildale. Tildale es una enfermera que cuida de enfermos terminales y sabe mucho de la muerte. Es un libro que debería de ser obligatorio para todos, pero que es mejor leer antes de estar en una situación dónde hay que tomar decisiones respecto a las mejores maneras de terminar una vida o amainar el sufrimiento de alguien querido. Resulta que hay muchas maneras de morir y muchas más decisiones de las que uno pensaría, incluyendo algunas más ecológicas que otras. Entre muchas otras cosas aprendí que hay cadáveres que son donados a academias de ciencias forenses para que estudien su descomposición en el campo abierto y se puede elegir estar cubierto por una malla, para impedir que lleguen roedores y animales o que dejen al cuerpo ahí sólo a que el tiempo haga lo suyo.

Sengal también recomendó a Anne Serre, cuyo libro The Governess fue recién traducido al inglés, y que abre para mí las posibilidades de narración. Es una de las escritoras más creativas y singulares del momento. También leí Petite Table Soi Mise, que no creo jamás se traduzca y sólo puede ser tolerada por los franceses, es una historia terrible de incesto familiar.

De vez en cuando me gusta leer teatro, leí The Flick de Annie Baker, la historia de tres empleados en una sala de cine y sus vidas mientras recogen palomitas del suelo. La obra que realmente me impresionó es White Card de Claudia Rankine, un retrato brutal al racismo en el mundo del arte. Rankine es una de las escritoras más eléctricas y agudas en el complicado tema del racismo.

Hiromi Kawakami es una escritora japonesa autora de El Cielo es Azul la Tierra es Blanca que en inglés salió con el título de The Briefcase, una historia de amor inolvidable. Ahora publica The Ten Loves of Nishino, una novela sobre un hombre japonés y sus amantes a lo largo de su vida. (En español la publica Alfaguara.) También escribió Parade, una pequeña fábula de unos seres imaginarios que acompañan a una niña. La cultura japonesa es tan lejana a lo que yo conozco que me encanta sumergirme en su imaginario.

En el Festival de las Letras de Tepic Nayarit, llegó a mis manos Monterrey 24, una antología de cuentistas regios en dónde cada uno escribe un cuento correspondiendo a una hora en la ciudad. Es un libro espléndido (no lo digo porque tenga un cuento en él, sino por el diseño y talento de todos los demás). El cuento de Ofra Alarcón merece mención aparte, lo que sucede entre las 7 y 8 de la mañana es el relato más estrujador que he leído en mucho tiempo. El libro es publicado por la Universidad Autónoma de Nuevo León, antologado por Luis Felipe Lomelí y las ganancias del libro son para una organización: Promoción de Paz.

Una de las muchas razones por la que es enriquecedor participar en ferias literarias es que conocemos a nuevos colegas y luego de conocerlos, pues hay que leerlos. Así llegué a Entre Extrañas Víctimas de Daniel Saldaña Paris. Resulta que sin saberlo ya tenía la traducción en mi librero, empecé por ahí hasta que después de unas páginas decidí leerlo en el original. Me encariñé con el primer personaje y lamenté que me lo quitaran. Pero así son los buenos libros, te dejan con las ganas.

Alexander Chee es un escritor muy reconocido dentro de un cierto círculo de escritores contemporáneos, él es homosexual, mitad Coreano, y escribe sobre la identidad y la escritura. El primer capítulo de How to write an autobiographical novel, empieza con él de adolecente en la casa de unos amigos en Tuxla, Gutiérrez, Chiapas donde pasó el verano para aprender español y como se sintió totalmente en casa dentro de nuestra cultura.

Escuché el multi-galardonado Lost Children Archive, de Valeria Luiselli en audiolibro. Valeria y su hija Maia son las narradoras. Me encantó escuchar un acento familiar hablar de cosas como Rice Crispis y Frutiluips. La historia es tremenda, no tanto por el tema de migrantes, sino por cómo se hace y deshace una familia. Como un libro lleva a otro, seguí con Ahora me rindo y eso es todo, (Anagrama), La rendición del Indio Jerónimo escrita por Álvaro Enrigue. Mi abuela nació en Bustamante, Nuevo León que era territorio Apache, y crecí escuchando historias de los Apaches bajando del cerro a robar niños y ganado. La geografía desértica que describe Enrigue en Chihuahua y Sonora es la misma que la de Nuevo León. Llevé el libro de viaje y me sentí acompañada del desierto, los huizaches y de oraciones como esta: “… algo de lo que están ayunos los coahuilenses es de felicidad, viviendo en el cagadero de cabras en el que viven.” Aunque el verdadero tirano del libro son los gobiernos -tanto el del norte como el nuestro- y el trato que dan a los dueños originales de las tierras que ahora llaman suyas.

Llegué, Naturaleza Muerta, de Manuel Cossio, publicada por Dharma Books, por recomendación y regalo de mis nuevos editores. Me encantó el misterio narrado desde el punto de vista del muerto y la prosa eficaz y elegante de Cossio.

El periodista francés Fréderic Martel hizo una investigación reveladora del Vaticano, su libro In the Closet of the Vatican causó un escándalo detallando la cultura homosexual de la iglesia. Es una investigación seria, creíble y deslumbrante para todos aquellos que sigan en las tinieblas eclesiásticas. Bestseller del New York Times.

Volví a pasar por la Albertine y además de lamentar que no exista una librería ni remotamente similar con libros en Español, compré dos volúmenes de Annie Ernaux. El primer libro que leí de ella fue Pasion Simple, es sublime. Una historia de pasión, más que de amor, una descripción casi clínica de lo que es estar… -a falta de encontrar una mejor palabra- completamente enculado. En Régarde les Lumieres, Mon Amour, Ernaux utiliza esa misma mirada para analizar uno de esos supermercados enormes que existen ahora por todo el mundo. Desde la perspectiva de la señora detrás del carrito, logra una de las mejores descripciones de la Francia contemporánea que he encontrado.

El último día de abril fui a la librería McNally Jackson a la presentación de What Mother and I Don’t Talk About una antología de ensayos personales sobre las relaciones madre e hija que presentarían Leslie Jamison, Dani Shapiro, Melissa Febos, autoras a quienes admiro. La librería estaba tan atiborrada que era imposible quedarnos. Sin duda el tema cautivaba. El libro es buenísimo, con ensayos tan diversos como relaciones hay en el mundo, buenas, malas, de chía y de chocolate. En lugar de ir a la presentación me fui a cenar con Charlotte Whittle, traductora de Jorge Comensal y Nora Lange entre otros, excelente lectora de ambos lados del charco. Ella es mi fuente principal para recomendaciones de escritores ingleses. Me introdujo a Edward St Aubyn y la trilogía de Patrick Melrose. Ahora me recomendó la trilogía de Rachel Cusk, un hallazgo total. Cusk es una madre y escritora, divorciada, que narra sus viajes, su vida, describe lo que le acontece, desde su muy particular perspectiva.

En mi librero tengo algunos libros de la FIL de Guadalajara del año pasado, donde el país invitado fue Portugal. Leí a algunos poetas, como Nuno Judice y Antonio Carlos Cortes, pero ahora elegí El Retorno de Dulce María Cardozo. Ella escribe sus libros, luego los deja y vuelve a escribir de un tirón, el resultado es una narración que parece espontánea pero no lo es. En este caso el narrador es un adolecente forzado a dejar Angola y retornado a Portugal. Me hizo pensar en la literatura que se va a escribir sobre los migrantes que han regresado a México y sus experiencias. A veces se necesita tiempo para que las historias surjan.

Los Hermosos Años de Castigo de Fleur Jaeggy, (Tusquets) es un libro publicado en 1989, que narra una historia sucedida en por ahí de 1955-1960. La escritora nació en 1940 y cuenta su experiencia en un internado suizo donde estuvo desde niña hasta que terminó la preparatoria, y sus primeros años de adultez. A pesar de que hay una distancia temporal considerable a 1987, cuando yo estuve interna en Suiza, las similitudes y resonancias eran enormes. No era mi historia, pero era ciertamente la manera en la que se puede contar una experiencia así, con una simplicidad y un poder apabullantes.

Durante el verano sonó mucho el libro de Mostly Dead Things, de Kristen Arnette, la historia de una familia de taxidermistas en Florida. Kristen es una presencia muy simpática en twitter y su libro fue entretenido y original por aquello de la taxidermia, pero no más que eso.

Iván Monalisa Ojeda, una amiga chilena, escribe sobre el mundo de prostitutas travestis en Nueva York en su libro Las Biuty Queens (Alfaguara). Fue el libro que me acompañó el día que tuve que ver si me elegían de jurado en la corte. Ser junky y prostituta travesti en Nueva York parece ser demasiada aventura, para pedir que además, el libro tenga imaginación. Monalisa narra su vida como si fuera su propio reportero, me gustó y me informó, pero yo quería más magia.

The Sweet Flypaper of Life, de Roy de Cavara y Langston Hughes tiene magia de sobra. Fotos de Harlem en los 40’s y 50’s acompañadas de texto del gran poeta dando voz a las imágenes. Una muestra del poder de evocar.

Uno de los libros más tristes del año fue Amigas, el libro póstumo de Sergio González Rodríguez. Por un lado es un libro más complejo de lo que parece. Narra breves momentos con distintas amigas salpicados de chistes misóginos, pero en realidad también sigue al personaje en su soledad, ansiando encontrar el amor, o por lo menos una mujer con quien pasar un fin de semana en la playa. ¿Qué pasa con una vida cuando lo que más se quiere no se tiene?

Dentro de mis proyectos de escritura está una novela inacabada que es de misterio. La novela de detective no está dentro de mis géneros preferidos aunque me he propuesto escribir una y pensaba hacerlo sin tener que estudiar de fondo el género. Leí Ágata Christie de niña, ¿eso debe bastar, no? Sin embargo, me recomendaron, The Woman in Cabin Ten, de Ruth Ware, la leí y confirmé que no me gustan las novelas de misterio. Pero justo después leí Drive Your Plow Over the Bones of the Dead, de la ahora Nobel, Olga Tokarczuk y entonces el misterio obtuvo otro matiz, porque el personaje era mucho más potente y el misterio más interesante. 

En la Feria de Oaxaca presenté Todas las Fiestas de Mañana, de Miguel Cane, editada por Dharma Books. Es una novela divertida que trata temas cruciales en la actualidad mexicana y su anhelo de volverse una sociedad más incluyente. Todo sucede en una gran boda de esas que hay cada fin de semana en un jardín espectacular a un par de horas de la Ciudad de México donde los invitados toman champaña, tequila, pato e higos. Donde a veces las parejas se desparejan, las amistades se amargan, los chismes corren más rápido que el vino y los accidentes alteran vidas.

Hace unas semanas por fin llegué a La Compañía, de Verónica Gerber Bicecci quien presenta un ejercicio de re-escritura de El Huésped de Amparo Dávila. Otro libro que confirma que las cosas se pueden hacer y decir de otra manera. Abre horizontes y esperanza.

No ha terminado el año, acabo de empezar Ausencio de Antonio Vásquez y sé que me va a encantar.

El último libro que terminé de escuchar es Overstory de Richard Powers. Escuchar un libro es una experiencia distinta de leerlo. A mí me gusta escuchar libros largos o complicados, al escucharlos el ejercicio de la lectura se facilita, pues te están contando el libro y el placer si está bien narrado, puede ser sublime. Overstory es un libro de una importancia fundamental, trata como tema principal la catástrofe ecológica en la que estamos inmersos y la importancia de los árboles. Es para mí todo lo que una novela debe de ser, ancha, profunda, con personajes entrañables y con temas de vitalidad e importancia mundial. 

Otros títulos que leí:

Conversation with Friends, Sally Rooney

What’s Become of Pampa Hash -Ibargüengoitia ilustrado por Alejandro Magallanes

Hematoma -Yael Weiss

Cesar Aria– El Santo

Filosofía del Vino -Bela Hamvas

Colored Girls who Considered Suicide When the Rainbow’s enuf -Ntozake Shange

Revolutionary Letters -Diane di Prima (recomendación de Inti Santamaría)

Lyric Poetry is Dead -Ezequiel Zaidenweg

Antígona González -Sara Uribe

El mono que escribió el Quijote -Alejandro Vázquez Ortiz

 

LoreaLorea Canales es autora de los títulos:  Apenas Marta (Becoming Marta, 2011)  y Los perros (The Dogs, 2013) . Ha sido incluida en diversas antologías. Su Twitter es @loreac

 

 

©Literal Publishing. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta publicación. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en la ley federal del derecho de autor

 


Posted: December 20, 2019 at 6:05 am

There is 1 comment for this article

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *