Interview
José Luis Martínez

José Luis Martínez

Óscar Garduño Nájera

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José Luis Martínez, periodista y editor, es un hombre dedicado por completo al periodismo en su faceta más amplia y multifacética desde hace más de cuatro décadas; también es autor, entre otros libros, de La vieja Guardia. Protagonistas del periodismo mexicano (Plaza y Janés, 2005); El día que cambió la noche; Memorias de un noctámbulo en la Ciudad de México (Grijalbo, 2016), y Herejías. Lecturas para tiempos difíciles (Madre Editorial, 2022); ha escrito sobre cultura, espectáculos, sociedad y política en La Revista de la Universidad de México, Nexos, La Jornada Semanal, Ovaciones, Esto, El Sol de México y El Nacional, entre otras publicaciones, además es autor de la emblemática columna “El Santo Oficio”, que aparece semanalmente en Milenio. Quienes hemos tenido la oportunidad de trabajar a su lado sabemos bien lo exigente y disciplinado que puede ser a la hora de revisar las colaboraciones para publicarse en Laberinto, donde José Luis Martínez es director, suplemento cultural del periódico Milenio. Acaba de ser reconocido con el Homenaje Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez 2026 y tuvimos oportunidad de charlar con él.

ÓSCAR GARDUÑO (OG): Primero que nada, muchas felicidades, José Luis. ¿Qué te significa este muy merecido reconocimiento dentro del panorama cultural?

JOSÉ LUIS MARTÍNEZ (JLM): Es una distinción muy grande, un reconocimiento que lleva el nombre del creador de los suplementos culturales, Fernando Benítez, y que ha sido otorgado a periodistas que admiro profundamente, como Cristina Pacheco, José Emilio Pacheco, el propio Benítez, que fue el primero, y Adriana Malvido más recientemente, Rogelio Cuellar…; es un orgullo pasar a formar parte de esa nómina de gente extraordinaria.

OG: Cuéntame tus inicios, dónde estudiaste, cómo fue que llegaste al suplemento cultural de Milenio, Laberinto, donde has permanecido como director durante muchos años, cómo es que te decides por el periodismo cultural…

JLM: Todo ha sido circunstancialmente: yo estudiaba como una tercera carrera periodismo y no tenía ninguna intención de dedicarme profesionalmente a este oficio, pero, cuando estaba en la escuela, en quinto semestre, me piden un trabajo, lo entrego y después el maestro me pregunta si lo podía publicar en una revista; le contesto que sí, posteriormente me pide otro, y después del tercero me invitan a trabajar en esa revista que era Su otro yo.

OG: ¿Ya habías publicado antes?

JLM: Sí, desde 1979, en revistas universitarias, básicamente, ya con un rigor y con la disciplina que nos exigían en las redacciones de las mismas.  Pero dar el paso, a principios de la década de los ochenta, al profesionalismo sí significó un cambio. Y a partir de entonces, primero muy pausadamente, y después de una manera más decidida, he permanecido en este oficio por 46, 47 años.

OG: Oye, y también con la columna que tienes en el periódico Milenio, “El Santo Oficio” …

JLM: Sí, esa columna tiene 40 años que la publico; la empecé a publicar, si no mal recuerdo, en agosto, septiembre de 1986, y es una columna que continúa y en la que a lo largo del tiempo he abordado temas de espectáculos, de sociales, culturales, políticos, y que me permite mantener una disciplina en la escritura y no dejar que se oxiden las pocas cualidades que puedo tener para escribir, entonces me gusta hacerla, porque es un ejercicio constante, independientemente de cualquier otra cosa puedo dedicar un tiempo de entre mis actividades a escribir.

OG: ¿Qué es lo que te hace inclinarte por la cultura en un país, como México, donde la cultura está tan golpeada?, ¿qué es lo que te lleva a renovar esas fuerzas a diario?

JLM: Mira, en ese sentido, para mí es fundamental el ejemplo de mucha gente y en particular de Fernando Benítez, quien no veía la cultura como este espacio para hablar de libros, de obras de arte, de música, de cine, sino también para tener una mirada crítica sobre la propia realidad; él, por ejemplo, desde las páginas de México en la Cultura, apuesta y defiende la revolución cubana; ahí están sus textos acerca del movimiento estudiantil de 1968 y básicamente sobre la matanza en la Plaza de Tlatelolco; es decir, una mirada puesta en los sucesos sociales y políticos de su tiempo.

OG: ¿Es una de tus principales influencias?

JLM: Yo he querido mantenerme dentro de esa tradición, dentro de mis alcances, y trato de que la realidad y las circunstancias sociales de mi país y de lo que sucede en el mundo también estén presentes en lo que hago.

OG: ¿Eso significa para ti la cultura en su sentido más amplio?

JLM: Para mí la cultura involucra muchas cosas y la principal es que, al abordar cualquier asunto, cualquier tema, debes de tener una mirada y una manera de contar las historias que las hagan válidas para aparecer en una sección, en un suplemento cultural.

OG: Oye, tengo aquí unas palabras tuyas en otra entrevista donde dices que, frente a la inteligencia artificial, la información comprobada y el apego a la verdad y el comportamiento ético van a ser fundamentales, sin embargo, ¿crees que este comportamiento ético llegará a estar en peligro frente a la inteligencia artificial y lo que pueda conseguir?

JLM: La inteligencia artificial, por lo menos hasta este momento, es una herramienta, un instrumento, cómo se utilice es responsabilidad del ser humano, de la gente que la usa. Si tú la utilizas para apoyar tus ideas, aunque tú estés consciente de que no estás diciendo la verdad, y buscas información en la inteligencia artificial y metes preguntas que fundamenten de alguna manera lo que tú estás diciendo, ahí no hay un comportamiento ético, y la inteligencia artificial no tiene la culpa de que tú estés mintiendo o tergiversando.

OG: Dame un ejemplo.

JLM: Si yo introduzco una información falsa en cualquiera de estas plataformas de inteligencia artificial y le digo “justifícame esta información”, lo va a hacer, y de quién es la culpa, quién dio la orden, fui yo, entonces yo sí creo profundamente en dos cosas, Óscar, la primera en la preparación, no basta decir que estás preparado para hacer algo, hay que demostrarlo, creo en la constancia, creo en la disciplina, y por supuesto en la ética.

OG: La inteligencia artificial no decide…

JLM: Todas las herramientas tecnológicas no son más que instrumentos que nos pueden ayudar a resolver nuestro trabajo, como ha sido históricamente, pero la decisión, el comportamiento de cada persona es, hasta este momento, su propia responsabilidad.

OG: Siempre me ha llamado la atención que cuando uno habla contigo estás enterado de lo que ocurre en el medio periodístico, pero también en el medio de la fotografía, de los museos, de las exposiciones que hay, sin embargo, mi pregunta es ¿en qué momento revisas toda esa información?, porque aparte eres una persona que está todo el día ocupado, que está dirigiendo el suplemento, que revisa las colaboraciones, ¿cómo es que te das tiempo para tanto?

JLM: No es ningún secreto. Lo primero es que trato de ser organizado, en la medida de lo posible, y dedico varias horas al día a la lectura de información, de periódicos, de revistas, acerca de lo que está sucediendo en México y en otras partes del mundo para poder ir normando un criterio y ver por dónde podría ir la información que manejo en el suplemento.

OG: Y supongo que dedicas tiempo a tus lecturas…

JLM: Desde luego, tengo que dedicar un tiempo para mis lecturas políticas, literarias; me gusta mucho leer reportajes y memorias de periodistas, textos recopilatorios, como lo que hace Arturo Pérez Reverte ahora con su nuevo libro,Enviado especial. Una biografía de guerra (Alfaguara, 2026). Tengo una vida social muy limitada a mis grandes amigos, con los que necesito conversar para actualizar y enterarme de lo que ellos están haciendo, porque también son personas que se dedican a leer y escribir, y que escucharlos y conversar con ellos es parte de mi vida a la que nunca renunciaría; por otra parte, trato que de lo que sucede en el mundo pueda ir aprendiendo.

OG: Digamos que es parte de tu filosofía…

JLM: Creo que una de las cosas que más he ido desarrollando a lo largo del tiempo es que siempre hay una necesidad de aprender, siempre quiero aprender algo, a veces no te da el tiempo y dejas pendientes, pero el mundo es grande, diverso, la realidad es compleja y trato de prestar la mayor atención a lo que está sucediendo y trato, porque además me gusta lo que hago, de no distraerme en cosas que no me interesan.

OG: ¿Qué cosas?

JLM: No me interesa andar en chismes, no me interesa criticar algo de lo que no sé, no me interesa que me anden viendo en todas partes, soy todavía, a estas alturas del partido de nuestra realidad, una persona celosa de su intimidad, creo que la vida privada fue un concepto que se fue desarrollando a través de muchos, muchos años y que de repente se empieza a desbaratar muy rápidamente, pero yo me acojo a mi derecho de conservar mi vida privada y a guardarme y resguardarme en los lugares que me gustan, y los lugares que más me gustan son la redacción, mi estudio o las pequeñas conversaciones, o las largas conversaciones, con mi pequeño grupo de amigos, que son muy contadas estas ocasiones en que nos vemos.

OG: ¿Qué autores considerarías indispensables como lecturas de las nuevas generaciones de periodistas culturales?

JLM: Hay muchos periodistas, yo no sé si sean periodistas culturales o nada más periodistas, sin etiquetas, sin adjetivos. Desde luego es fundamental Fernando Benítez, quien practica una escritura en la que todo se mezcla: la experiencia personal, las lecturas, los recuerdos, la propia vida, además de un trabajo periodístico de investigación muy riguroso, ahí está lo que sucede en Los indios de México (Editorial ERA, 1989), y para los jóvenes, especialmente, les podría llamar la atención Los hongos alucinantes (Editorial ERA, 2012).

OG: ¿Qué otros?

JLM: Hay muchos otros periodistas a los que hay que recurrir, algunos no tan jóvenes y otros ya fallecidos hace mucho tiempo, pero leer, por ejemplo, a Truman Capote te hace ver que para la cultura no hay ningún espacio vedado; leer a Svetlana Aleksiévich, que gana el Premio Nobel de Literatura en 2015 siendo, básicamente, una periodista, con sus entrevistas, que son extraordinarias. Elena Poniatowska nos pone el ejemplo en México, y anticipa mucho lo que viene después con libros, bueno el emblemático La Noche de Tlatelolco (Editorial ERA, 1971), pero que a los noventa y tantos años continúe publicando cada semana es un ejemplo, lo mismo que hizo Cristina Pacheco, de estar trabajando hasta su muerte. Y más jóvenes está lo que hace Adriana Malvido, lo que ha emprendido con la ciudad Héctor de Mauleón, son muchos los autores que nos dan la pauta, y la cuestión en esto es que uno puede elegir el tema que le guste y hacer de eso literatura, como hace Juan Villoro con el futbol, como lo hizo mucho tiempo Xavier Velasco a partir de los videojuegos, como lo ha hecho Naief Yehya con la pornografía. El periodismo cultural te da unas alas enormes y cada quien las utiliza según su capacidad, según su talento.

 

 

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Posted: September 28, 2026 at 11:29 pm

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