Essay
Escritura Creativa

Escritura Creativa

Cristina Rivera Garza

Now, let me tell you, Diomides. I think it´s crazy for us to fire everything we leave behind; after all, the enemy won´t be able to destroy and burn everything. It´s not as though he can dry out the earth the way frost dries out fish. On the contrary, the more we leave behind and the longer it takes for the enemy to destroy, the more hope we have that at least something of us will remain after we´re gone. That´s why we should not burn and destroy. We should build, even now. Indeed, we are builders. We have been given unusual marble to build with: hours, days, and years, with sleep and wine as the mortar. Woe unto him whose copper devours the gold in his pouch, or whose nights swallow up the days.

Milorad Pavic, The Inner Side of the Wind, Leander

Siempre he creído en la capacidad crítica de la escritura. Las interacciones con el lenguaje son interacciones con las relaciones de poder imperantes, ya sea para confirmarlas o ya —como lo persigo desde que empecé a escribir—para cuestionar el estado de las cosas. No hay, luego entonces, proyectos de escritura inocentes o neutrales. Iniciar un doctorado en Escritura Creativa en Español en los Estados Unidos de hoy —un país en que la retórica violenta del candidato republicano a la presidencia ha normalizado el discurso contra la inmigración y, especialmente, contra el español— es, en efecto, una postura a la vez estética, ética, y política. Me llena de gusto que sea en la Universidad de Houston— mi alma mater, por otra parte —donde se llevará a cabo el primer doctorado en Escritura Creativa en español que se abre en los Estados Unidos.   

Hace ya algunos años que la precariedad española provocó un cambio de dirección en la emigración de escritores latinoamericanos que, típicamente, se movía hacia los centros urbanos de España —notablemente Barcelona y Madrid— transformando el flujo horizontal a través del Atlántico a uno vertical desde distintos países de América Latina y España hacia Estados Unidos. Y hacia el inglés. Es cierto que muchos escritores del Boom visitaron con frecuencia los centros educativos más prestigiosos de este país, convirtiéndose incluso en profesores visitantes de algunas universidades de la Ivy League. Pero muchos más encontraron posiciones estables —posiciones con tenure— en distintos departamentos de Español donde les fue factible continuar con su oficio. Entre los mexicanos, José Emilio Pacheco desarrolló una relación de años con la Universidad de Maryland, pero fue Jorge Aguilar Mora quien se convirtió en un profesor con tenure de esa institución. Ese fue también el caso de Gustavo Sainz en la Universidad de Indiana. Entre los escritores de América Latina resaltan en los últimos años los casos de Ricardo Piglia, cuyas clases en Princeton se han convertido en un libro a la vez fascinante y útil, Edmundo Paz Soldán en la Universidad de Cornell; y, entre los chicanos que escriben en español, está Santiago Vaquera-Vásquez en la Universidad de Nuevo México. Hay más, sin duda. Somos más.

Mientras los patrones de migración de los escritores viraban de sur a norte, otra transformación sutil pero importante se llevaba a cabo en el gremio. El perfil tradicional que enfrentaba a la creación contra la academia, mostrándolos como los proverbiales agua y aceite de la producción cultural, se fue debilitando para dar lugar a escritores cada vez menos temerosos de admitir su uso e, incluso, su gusto por la teoría o por lecturas no necesariamente limitadas al campo de lo literario. A diferencia de los escritores de las clases altas que se educaban en bibliotecas privadas y que nunca tuvieron que someterse a la evaluación de sus colegas en comités universitarios, una amplia gama de escritores de las clases medias y populares (entre las cuales me cuento) tuvo acceso a libros y foros culturales en los ámbitos universitarios. Su crítica ante las estructuras verticales de la academia (que en mucho derivan de las estructuras verticales de la sociedad entera) no ha dejado de reconocer, así, la riqueza de los diálogos abiertos y relaciones entre iguales que también prosperan en los ámbitos universitarios. Muchos casos comprueban que, después de todo, es posible escribir obra creativa en español —y también en inglés— mientras se desarrolla una carrera académica en EUA. Los departamentos de español en sus varias denominaciones—de Estudios Hispánicos, de Lenguas Romances, de Español y Portugués, de Lenguas Modernas, etc.—se fueron convirtiendo poco a poco en el puente que unió a dos posiciones que fueron pareciendo así cada vez menos antitéticas. Los salarios estables, más altos ciertamente que los recibidos por profesores con los mismos cargos en universidades de América Latina —contribuyeron, sin duda, al fenómeno migratorio de la vuelta de siglo.escribirmanos

Trabajé por 8 años en la sección de Creative Writing del Departamento de Literatura de la Universidad de California, San Diego —una universidad que, a diferencia de otros campus del sistema de la Universidad de California como Riverside o Santa Bárbara, y a pesar de encontrarse en una de las fronteras más dinámicas del mundo actual, cuenta con un porcentaje mínimo de estudiantes hispanos y que, a pesar de las movilizaciones de estudiantes y maestros, mantiene una férrea postura contra el español, especialmente en cuestiones de creación literaria. La Universidad de Houston —una de las Hispanic Serving Institutions del estado de Texas, es decir, una institución con el compromiso de servir a la creciente población hispana o latina que vive en los Estados Unidos— no sólo cuenta con un gran número de estudiantes hispanos —ya sea nacidos en Estados Unidos o migrantes desde distintos puntos de América Latina o España— sino que también ha desplegado un interés a la vez necesario e inusual por apoyar proyectos que vinculen a la universidad con las comunidades a las que debe su existencia misma. Fue ahí, en todo caso, donde encontré una escucha generosa para un proyecto que he ido fraguando desde hace años: la creación de un doctorado en escritura creativa en español en los Estados Unidos.

Existen ya tres programas de Maestría en Escritura Creativa (MFA´s) en español— uno bilingüe en la Universidad de Texas, El Paso, y dos en español, en la Universidad de Iowa y la Universidad de Nueva York— pero ninguno hasta ahora capaz de otorgar el grado de doctorado por estudios que combinen tanto el análisis literario como la escritura creativa. La UH será la primera, pero, con suerte y recursos, no la única. La creciente comunidad hispana en los Estados Unidos, el constante flujo del español tanto en la vida privada como pública de este país, así como la acción decisiva de universidad deseosas de conectarse con sus comunidades de adscripción serán decisivos en estos futuros posibles. 

Son varias las razones por las que un programa de este tipo ha encontrado una casa idónea en la Universidad de Houston. Primeramente, UH cuenta ya con un doctorado en Estudios Hispánicos —con especialidades en literatura y lingüística, y pronto: escritura creativa—y con una planta de profesores que, en algunos casos, combinan ya de manera central su labor de crítica y de análisis con la creación literaria, tal es el caso de José Ramón Ruisánchez, el autor de Pozos, un libro publicado recientemente por Era, o del poeta español Pedro Gutiérrez, o de la escritora y teórica queer Mabel Cuesta, así como el crítico, poeta y traductor Roberto Tejada (desde el departamento de inglés). Vale mencionar, además, que el departamento tiene ya estudiantes de posgrado que mezclan la labor de análisis literario con la producción de obra creativa (algunos con libros publicados) o que dirigen, en otros casos, proyectos editoriales independientes en los que la traducción es del todo relevante. La apertura a la escritura creativa en español responde también así a las necesidades internas de un programa atento a los cambios demográficos en la comunidad hispana y a cambios de perfil entre el gremio de escritores. Hay que decir que en el Departamento de Inglés, e incluso en el MFA en Escritura Creativa de UH, hay escritores bilingües que pueden hacer el cruce de ida y vuelta entre el inglés y el español. Finalmente, la Universidad de Houston es la casa donde ha crecido desde hace mucho la editorial Arte Público Press  como el importantísimo proyecto Recovering the US Hispanic Literary Heritage, dirigidos ambos por Nicolas Kanellos. La tradición y el prestigio del MFA y el PhD en escritura creativa en inglés no sólo se fincaron en la presencia de escritores de la talla de Donald Barthelme o Edward Albee o, más recientemente, de Claudia Rankine o Rubén Martínez, sino también en la publicación de la revista Gulf Coast: A Journal of Literature and Fine Arts, en la que, una vez más, la traducción ocupa un puesto importante. Por si esto fuera poco, la UH está ubicada en la cuarta ciudad más grande de Estados Unidos –con una población hispana de gran diversidad que incluye por igual a mexicanos, centroamericanos y cubanos—, que además cuenta con un sistema pujante de museos y otras instituciones culturales dedicadas al estudio y promoción del arte latinoamericano. Ahí está también Literal: Latin American Voices, proyecto editorial y de revista digital que dirige atinadamente Rose Mary Salum. Ahí anda también, por la libre pero ofreciendo talleres literarios en la ciudad, el escritor boliviano Rodrigo Hasbún.

El español en América Latina es, sin duda, una lengua dominante que con frecuencia ha ocultado el carácter multilingüe de la región. Pero la naturaleza de ese español no es la misma una vez que cruza la frontera con y a través de los cuerpos de tantos trabajadores, muchos de ellos indocumentados. Creo que la descripción que la lingüista Yásnaya Aguilar ha hecho del mixe y otras lenguas mexicanas como lenguas sin ejército y sin Estado, también le correspondería al español en este otro lado de la frontera. Un programa abocado a la producción de escrituras en español no estaría completo sin la justa atención a la escritura en otras lenguas practicadas en la región y, por eso, apartamos ya desde el inicio los veranos para la instrucción en mixe (por ahora). Tampoco nos dejamos engañar: para muchos de los bilingües contemporáneos que vivimos en los Estados Unidos, el español y el inglés van de la mano en nuestras vidas privadas y públicas. No hay razón alguna para que ese cruce constante, volátil, generativo, no forme parte también de la producción escritural de esos autores que, sin duda, serán los autores del siglo XXI. 

Dicen que el entusiasmo genuino es difícil ocultar (lo mismo se dice del amor). Y no estoy tratando siquiera de hacerlo. Mi entusiasmo por este programa es, por supuesto, real y tiene volumen, peso. Me ha hecho, entre otras cosas, salir de mi casa en una costa, para construir un refugio cultural y vital en otra, reafirmando por otra parte mi condición de nómada. Como el narrador que habla con Diomides en esa maravillosa novela que escribió Milorad Pavic con la que inicio este escrito, me anima el deseo de construir. Somos constructores. Entre más construyamos, al enemigo le resultará más difícil destruir lo que somos, lo que hemos sido. Y el enemigo, tal como nos prevenía Benjamin hace tanto tiempo, no ha dejado de dar la batalla y, en muchas ocasiones, de triunfar. Tenemos, sin embargo, este mármol inusual para construir lo que seremos: las horas y los días, los años, nuestra misma cercanía, nuestros afectos mutuos, nuestra comunidad. Si creen que este texto es una invitación para que soliciten un lugar en este proyecto, no están equivocados. Este texto es una invitación para que todos ustedes, escritores del mundo de habla hispana tanto dentro como fuera de los Estados Unidos, soliciten y, al solicitar, construyan, un lugar en este proyecto. Son todos ustedes muy bienvenidos.

Cristina Rivera Garza, PhD
Distinguished Professor of Hispanic Studies and Creative Writing
University of Houston

P.D. Como es costumbre en universidades gringas, las becas para los estudiantes admitidos incluyen pago de colegiatura y un empleo como asistentes de profesor en materias afines.

CRGCristina Rivera Garza is a Mexican author and professor best known for her fictional work, with various novels such as Nadie me verá llorar winning a number of Mexico’s highest literary awards as well as awards abroad. She is a regular contributor of Literal Magazine via her column Overcast. (Fotografía: Santiago Vaquera)

©Literal Publishing. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta publicación. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en la ley federal del derecho de autor.


Posted: July 4, 2016 at 10:17 pm

There are 13 comments for this article
  1. Juditzin at 8:47 am

    Cristina: ¡Felicidades por el programa! Sería bueno aclarar que no es una beca sino un empleo. Porque luego uno como estudiante en universidades gringas puede enfrentarse a otros gastos “mayores” y no preveerlos creyendo que es una beca. En realidad hay una distintición entre beca y fondo (scholarship & funding), y creo que éste es el caso.

  2. Anastacio at 9:40 am

    Leer este artículo el día de hoy ha sido muy gratificante. Me emociona la idea de que haya oportunidades y espacios como éstos para nuestra comunidad. Y, aún más, me emociona solicitar un lugar dentro del proyecto este otoño. ¡Gracias por compartir!

    • Cristina Rivera Garza at 8:49 pm

      De nada. Pronto habrá más información en la página del programa. Pero mientras: cada candidato deberá presentar el título y las calificaciones, tres cartas de recomendación, el TOEFL, el GRE, una muestra tanto de trabajo académico como de trabajo creativo, una breve poética personal y un ensayo corto sobre la relación entre escritura y comunidad.
      En el caso de los candidatos que no tengan una maestría, tendrán que cursar la maestría en literatura antes de optar por el doctorado en creación. Aunque podrán solicitar directamente como MA-PhDs, lo que significa que aunque están solicitando admisión a la maestría desean hacer también el doctorado.

  3. Byron Mauricio Dueñas Hurtado at 9:27 pm

    Realmente es interesante la alternativa de estudiar un Doctorado en Lingüística en una universidad norteamericana, sería genial acceder a más fuentes de información para aplicar. Soy Profesor de Literatura y me encantaría tener una oportunidad.

  4. Luz Gabriela Rodriguez at 8:34 pm

    Interesante y con muchos deseos de iniciar algo así! Debo preguntar si hay requisitos que cumplir

    • Cristina Rivera Garza at 8:50 pm

      Aquí van algunos (aunque pronto habrá más información en la página del programa): cada candidato deberá presentar el título y las calificaciones, tres cartas de recomendación, el TOEFL, el GRE, una muestra tanto de trabajo académico como de trabajo creativo, una breve poética personal y un ensayo corto sobre la relación entre escritura y comunidad.
      En el caso de los candidatos que no tengan una maestría, tendrán que cursar la maestría en literatura antes de optar por el doctorado en creación. Aunque podrán solicitar directamente como MA-PhDs, lo que significa que aunque están solicitando admisión a la maestría desean hacer también el doctorado.

    • Cristina Rivera Garza at 8:51 pm

      Pronto habrá más información en la página del programa, pero aquí va algo mientras: cada candidato/a deberá presentar el título y las calificaciones, tres cartas de recomendación, el TOEFL, el GRE, una muestra tanto de trabajo académico como de trabajo creativo, una breve poética personal y un ensayo corto sobre la relación entre escritura y comunidad.
      En el caso de los candidatos que no tengan una maestría, tendrán que cursar la maestría en literatura antes de optar por el doctorado en creación. Aunque podrán solicitar directamente como MA-PhDs, lo que significa que aunque están solicitando admisión a la maestría desean hacer también el doctorado.

  5. Alberto Carvajal at 12:05 pm

    Contagias, transmites emoción… en ese nomadismo vamos, hagamos líneas en esa verticalidad y se transforme, mute en un tejido!!! Súper felicidades!!!!

  6. Montserrat at 8:03 pm

    ¡Qué gusto! Felicitaciones por el logro. Estoy muy interesada en el doctorado. Tengo muchas dudas, la principal es sobre la duración del programa y si existen apoyos como el CONACyT. ¡Gracias, Cristina!

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