El Quijote a los 41
Pablo Majluf
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Confieso que estoy leyendo por primera vez El Quijote a mis 41 años. La razĂłn es que crecĂ en Estados Unidos y me educaron con letras inglesas, que son majestuosas y no les regateo nada. ExistĂa en la educaciĂłn pĂşblica un curso de literatura universal, pero sĂłlo vimos a los griegos y romanos. Me perdĂ a todos los hispanos porque sencillamente HispanoamĂ©rica no era importante para la formaciĂłn americana, sus valores y su historia, y quizá para ningĂşn paĂs de habla inglesa desde la Reforma protestante.
Claro que Cervantes y los demás gigantes españoles —CalderĂłn, Quevedo, Lope— son ahora malditos hombres blancos europeos y siguen invisibles, pero en ese entonces no era por eso que los mantenĂan escondidos. Al revĂ©s: era porque el mundo anglo era más importante. Ahora es por relativismo cultural antieuropeo.
Debo decir que estoy fascinado y es verdaderamente genial. Voy como a la mitad —soy lector lento— y apuesto acabarlo en dos o tres semanas. Me esperaba algo mucho más tedioso y complicado. Para mi sorpresa, es una botana constante que no me ha dejado de divertir una sola hoja, incluso al grado de carcajadas. Casi todo es una burla disfrazada de seriedad —primera cualidad de la buena sátira—, pero cuyos lances humorĂsticos para nada le quitan profundidad a las grandes cuestiones de la vida, al revĂ©s, acaso son mucho mejores vehĂculos. Además, sobra decir que está magistralmente escrito y combina las bromas más mundanas y negras —incluso escatolĂłgicas— con sonetos de la más fina poesĂa. No me cabe ninguna duda de que es en efecto una obra maestra como tanto se ha cacareado.
Sin embargo, con todo eso, me doy cuenta de que no es ningĂşn sacrilegio en MĂ©xico no haberlo leĂdo, porque casi nadie lo ha hecho. Juzgo a ojo de buen cubero, pero cuando comento que lo estoy leyendo, la gente me ve con mucha extrañeza y profiere exactamente los mismos prejuicios que tenĂa yo. Desde luego no me refiero a tonterĂas decolonialistas del obradorismo y esas barbaridades, sino a que la gente piensa que seguramente es un mamotreto medieval más somnĂfero que dos pastillas para dormir, más aburrido que un programa de Bob Ross, más difĂcil que los poemas de GĂłngora. Y sospecho que ha de ser el mismo caso hasta en la propia España, merced a las tecnologĂas y los tiempos.
Pero para nada. Les digo que es una joya perfectamente aprovechable hoy. Y tiene esa carga que valdrĂa quitarle. Tampoco me engaño ni quiero aparentar. Es cierto que de repente uno se atora con el lenguaje en la versiĂłn original. Al final es un castellano de hace cuatrocientos años y hay palabras que ya ni existen o han sido modificadas. Lo mismo con la estructura de las oraciones, el ritmo y la cadencia. Y, aunque creo que bastan unas cuantas hojas para acostumbrarse, ya hay versiones contemporáneas que resuelven esas trabas. En dado caso las recomendarĂa democráticamente para acceso de quienes tengan ganas. Encima, la narraciĂłn de aventuras del propio personaje —me refiero al Quijote mismo— es como una secuencia de cuentos separados que se pueden leer uno o dos cada noche, tal vez incluso dejándolos suspendidos por un tiempo y regresar como libro de cabecera.
Empiezo a pensar, mientras sigo leyendo, que el verdadero problema nunca ha sido la obra, sino el estigma de incomprensible tabique que tiene cada vez más en la cultura popular. También la manera en la que se enseña: me dicen amigos mexicanos que se los daban a los jóvenes de secundaria y prepa, a menudo sin ningún acompañamiento, causándoles una mella para toda la vida. Ahora de plano ya ni lo enseñan. Yo llegué muy tarde y tal vez fue mejor, porque ahora me doy cuenta de lo que me hubiera perdido de haber cedido a los espantajos.
Pablo Majluf. Es autor de Confesiones de un deliberado (Literal Publishing, 2024) entre otros tĂtulos. Es columnista semanal de la revista EtcĂ©tera y escribe en Literal, Letras Libres, Reforma y Juristas UNAM. Expanelista en “La hora de opinar”, de ForoTV, junto con Leo Zuckermann. Asimismo, conduce el podcast Disidencia. EstudiĂł periodismo en el TecnolĂłgico de Monterrey y ComunicaciĂłn y Cultura en la Universidad de Sydney, Australia. X-Twitter: @pablo_majluf
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Posted: May 7, 2026 at 8:38 pm







