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Fruto, de Daniela Rea

Fruto, de Daniela Rea

Andrea Fuentes

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La maternidad no es una categoría. No tiene apartado en el diccionario que pueda definirla ni en realidad ni con certeza, porque la maternidad es la invención misma del diccionario, porque la maternidad es un bosque inmenso de maternidades hecho de animales, hongos, plantas, árboles, frutos: se constituye en múltiples e infinitas prácticas y posibilidades que, además, como la tierra sobre su eje, rotan sobre sí mismas transformándose según el contexto social en que florecen o la opresión en la que subsisten, las experiencias, el movimiento de los astros y las políticas, claro.

Es precisamente por ello que, para seguir desmontando la idea de que madre sólo hay una y por lo tanto la reducción a la que están sujetas las maternidades, es crucial generar nuevas configuraciones y entendimientos de lo que de este quehacer se desprende. Trazar nuevas narrativas que reconstruyan el relato para ver si de una vez por todas entendemos que esto no es cosa de “mujeres” ni de madres”, sino cuestión de padres, ausentes y presentes, de vecinos, de amigos, de familias elegidas: la historia, en fin, de nuestra sociedad, nuestro pasado, nuestro futuro, nuestra manera de estar en el mundo; la vida, pues.

“Pero este no es un libro de maternidad, es un libro sobre los cuidados”, dice Daniela Rea.  Dice fruto, como conjuro.

Y ¿qué cuidar?, ¿a nosotras mismas, a los otros?, ¿somos cuidadoras en esencia o lo aprendemos?, ¿dónde nos coloca el hecho físico de maternar respecto a nuestra condición cuidadora?, ¿cuidar es un acto individual o debería ser un acto colectivo? y, si es colectivo ¿cómo se considera y ubica en el ámbito social y, por lo tanto, político?, ¿cuáles son las políticas del cuidado existentes, dónde nos ampara la ley?, ¿es lo mismo cuidar que sostener y, hay un sistema económico que lo reconozca?

Daniela Rea explora estas y otras muchas preguntas a través de un tejido finamente orquestado entre los testimonios de Rosalba, Jenny, Avelina, Fernanda, Mónica, Betsy, Roselia, las mujeres a las que ha decidido entrevistar, y de su propia voz. Desde su voz, Daniela practica una escritura de auto escucha, atravesando por su propia historia, pero interpelada por las historias de las otras. Las otras, también ella, que maternan (o cuidan, corrijo, porque no se sabe bien a bien cuándo se materna) desde la brutalidad y la carencia; desde la dulzura y la violencia; desde el miedo y la ternura; desde la felicidad y la culpa. Así, al entrelazar fragmentos de una y otra genealogía, Daniela intercede con sus reflexiones, observa su propio camino, duda, abraza. Toma nota también por aquí y por allá de sus lecturas, de las reflexiones de muchas de las mujeres que han pensado a las maternidades y a las identidades. Y al hacerlo, dialoga con los conceptos, expandiéndolos desde su propia experiencia, ubicándolos no como una serie de referencias teóricas sino como argollas de las que se toma fuerte con las manos para atravesar la changuera y así, tratar de entender, de dilucidar, de pensarse a sí misma y al mundo propio donde acontecen las maternidades.

Su tejido tiene una aguja central, Rosario, su madre; porque, dice Daniela: “Escribo y confirmo. Desde que soy madre necesito volver a ser yo la hija.” A partir del reconocimiento de esa historia, que la define y la desdibuja a la vez, ella también se reconstituye. A mí, que perdí a mi madre a los 12 años, me resulta fascinante la idea de poder enfrentar y dialogar la maternidad con alguien concreto, y, sobre todo, que no puede reducirse, como reconoce Daniela, al final: “en realidad hubo un intento de quitarle su historia y decirle cómo debía vivirla”. Este reconocimiento no es más que una muestra del enorme cuidado y de la humildad (entendida en el sentido de su relación con la tierra que pisa, de la conciencia de sus límites) con que Daniela se relaciona con el mundo: ella enuncia desde la ternura. Quizá esta doble condición, de nombrar las cosas por su nombre, las más terribles, dolorosas, incomprensible, pero desde la ternura, es lo que vuelve este fruto una carne suave, jugosa, de sabor contundente.

A la manera de Simone de Beauvoir dice: “No nací madre. Tampoco me hice madre cuando ella nació”. Y así como Daniela habla de su hacerse no hacerse madre, habla de la orfandad, se expande también en la enfermedad, en el infanticidio, se detiene a observar la violencia que pareciera irreductiblemente vinculada a ser madre en este país. ¿Cuántas mujeres están en la cárcel por haber matado a su esposo porque éste o bien intentó matarlas a ellas y a sus hijos, o bien porque abusaba de ellas? ¿Y las madres que buscan a sus hijos desaparecidos, qué sucede con ellas, qué espacio habitan? La hija de Dani la llama, la demanda, mientras ella lee sobre las muertas, sobre las hijas muertas y perdidas que muchas madres buscan; la nena demanda su atención y ella está en la muerte: ¿a quien cuidar entonces? ¿Y las madres que fueron asesinadas, derramando leche aún, cuál es su espacio en nuestra galaxia? Eso es también hablar de la maternidad.

Hay en Fruto una extensa genealogía de relatos y tonos a los que Daniela Rea envuelve para reconfigurar: toca puerto en islas y archipiélagos desde la destreza de la crónica, pero en la invención de un nuevo lenguaje de la escritura que es mezcla de testimonios, palabras recuperadas, ensayos breves y anotaciones en su diario, es decir, diálogos consigo misma y con las suyas. Y así, de ese tejido de palabras, hace brotar un nuevo universo, el fruto hecho de semillas, a través del cual nos guía con suavidad pero con firmeza por las oscuridades porque, ahí, como diría Audre Lorde, está también la luz.

 

Andrea Fuentes Silva compagina la escritura y la creación de dispositivos artísticos y culturales con la edición, especializándose en inventar libros-pensamientos. De su autoría ha publicado los libros MuchaMadre (Almadía, 2021); Palabras para nombrar al mundo (La Caja de Cerillos, 2018); Rosario Castellanos y Juan Ruiz de Alarcón (Planeta, 2010), entre otros poemas y artículos en antologías y revistas (los más reciente “Nieves”, en Meditations in an emergency, pac/jumex 2022 y Antimanual de maternidad, Chilango, 2021). Directora general y cofundadora de La Caja de Cerillos Ediciones, ha impartido numerosas conferencias, talleres y seminarios sobre Libro Ilustrado y Edición. Becaria del fonca, ha sido jurado en numerosos concursos de creación.

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Posted: October 6, 2023 at 8:05 am

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