Claudia ya sabe que su modelo no funciona
Sergio Negrete Cárdenas
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Presume, incansable, la reducción en la pobreza, los aumentos salariales (destacadamente al mínimo) y la mejora en la distribución del ingreso, aunque en ocasiones con mentiras estrambóticas como cuando dijo que México era el segundo país menos desigual del continente americano, apenas superado por Canadá.
Fue un mensaje en la red X/Twitter al menos peculiar. Claudia Sheinbaum informó brevemente de una reunión con economistas el sábado 17 de enero para “conversar” sobre crecimiento y fortaleza económica del país. No proporcionó mayores detalles ni tampoco lo hizo en sus conferencias mañaneras subsecuentes.
El PIB estancado del obradorato
Que el tema haya merecido alguna atención por parte de la presidenta ya es notable. En reiteradas ocasiones ha dicho que el crecimiento no es, necesariamente, importante. Su postura es que una expansión del Producto Interno Bruto no trae en forma automática reducción de la pobreza, mayores salarios, redistribución del ingreso o niveles de bienestar más elevados –lo que, argumenta, sí se logró bajo el gobierno de su antecesor y ahora el suyo.
Una postura que copia, como en repetidas ocasiones, la expresada por López Obrador. Nada sorprendente porque el crecimiento fue el gran ausente en su sexenio. Desde 2019, cuando fue evidente que el PIB se estaba de hecho contrayendo (en el año tendría un registro de -0.4%), el tabasqueño inició la cantaleta que no era la única variable para medir la “felicidad del pueblo”. Dijo que presentaría una que sí lo haría y fue uno de sus numerosos ofrecimientos incumplidos.
Incluso sin considerar la pandemia (2020) y su rebote (2021), el crecimiento en su sexenio fue no solo bajo, sino con una tendencia decreciente: 3.7% en 2022, 3.3% en 2023 y 1.5% en 2024. Si bien le va a Sheinbaum, en su primer año de gobierno alcanzará 0.4%. Así, en los primeros siete años del obradorato, ese registro es pobrísimo, promediando 0.9%. Pero la población de México está creciendo precisamente alrededor de esa cifra. Esto es, en 2025 el PIB por habitante será aproximadamente igual al alcanzado en 2018.
El crecimiento promedio del PIB en los seis años de AMLO alcanzó 1.0%. Quitando pandemia y rebote, 2.0%. Durante los largos años que buscó la presidencia, este no se cansó de criticar (y con razón), aquel alcanzado en el “periodo neoliberal”, pero el promedio de 1989 a 2018 (cinco sexenios) fue de 2.6%, una cifra que hoy luce inalcanzable.
Claudia ya lo sabe
Pero la narrativa de AMLO era que no había crecimiento, pero sí una redistribución del ingreso y, a partir de 2022, reducción de la pobreza. Es la que repite como loro su sucesora. Presume, incansable, la reducción en la pobreza, los aumentos salariales (destacadamente al mínimo) y la mejora en la distribución del ingreso, aunque en ocasiones con mentiras estrambóticas como cuando dijo que México era el segundo país menos desigual del continente americano, apenas superado por Canadá.
Pero hay otras cifras que están aflorando, y que al parecer explicarían la reunión de Sheinbaum con economistas para hablar de crecimiento. El empleo formal se estancó en 2025, creciendo apenas 0.1% (sin contar los trabajos informales de plataformas digitales como Uber, DiDi o Rappi transformados en formales por medio de un esquema forzoso). Sí hay más empleos, pero en la informalidad, que está aumentando desde 2024 (revirtiendo una tendencia decreciente desde 2009). Además la inversión (privada y pública) se ha desplomado al tiempo que no se ha podido reducir el déficit fiscal en la proporción planeada. La presidenta evade las cifras, pero es difícil imaginar que las desconoce.
El modelo obradorista nunca podía ofrecer crecimiento, pero además los mayores costos al sector privado (salarios, vacaciones, subcontratación y, en los próximos años, horas laborables por semana) ya rompieron la liga. La Suprema Corte de Justicia del Acordeón y la desaparición de organismos autónomos como el INAI, así como la eliminación de reformas importantes como la energética, borran la certeza jurídica y aseguran una energía escasa y a precios poco competitivos. Esto aunado a la falta de inversión en infraestructura y su mantenimiento, con los baches en calles y carreteras siendo el símbolo más cotidiano. Son varios de los obstáculos que inhiben el crecimiento inmediato.
Por otra parte, la destrucción del sistema de salud desde los inicios del obradorato y bodrios ideológicos como la llamada Nueva Escuela Mexicana impedirán el desarrollo del capital humano necesario para crecer en el largo plazo. Esto además del lastre impresionante que representa Pemex para las finanzas públicas y, por ende, el crecimiento económico (de hoy y el futuro inmediato).
Encadenada a su modelo
Los ocho economistas invitados por Sheinbaum debieron decirle eso y más a su anfitriona y funcionarios que la acompañaban. Que, por más que lo proclame, sus promesas no ofrecen certeza jurídica. Que los consejos consultivos con empresarios no son un sustituto para las carencias en materia de infraestructura o energía. En pocas palabras, que el voluntarismo, buenos deseos o decretos no traen crecimiento.
Lo más probable es que así lo escuchara, fuese con suavidad o en forma descarnada. Convocó a académicos de la talla de Fausto Hernández Trillo (CIDE), Héctor Villarreal (ITESM), Gerardo Esquivel (Colmex), Juan Carlos Moreno Brid (UNAM) y Ana María Aguilar Argáez (ex Banxico y ahora en el Consejo Mexicano de Negocios), cada uno con un doctorado de economía en el extranjero de los que tanto despotricaba el padre político de la presidenta.
También lo más probable es que no haga caso. López Obrador tiene en Palacio Nacional a, como deseaba, una persona subordinada a su modelo. En sus casi 16 meses formalmente al frente del gobierno, lo ha mantenido siempre cantando loas a su antecesor y proclamando su lealtad a lo que llama el proyecto de transformación. Revertir el desastre de la reforma judicial le es imposible y probablemente ni siquiera contaría con el apoyo legislativo para hacerlo. Lo mismo puede decirse de mucho de lo aprobado desde 2024. Se encadenó, por su propia voluntad (o la falta de ella) a un desastroso esquema económico.
Claudia ya sabe que camina por el camino equivocado y que su modelo no puede traer crecimiento económico. La única salida que le queda es seguir diciendo que este no importa.
Sergio Negrete Cárdenas. Profesor del ITAM y autor del libro De AMLO a Sheinbaum: decadencia económica y conquista política que continuará“. Trabajó en el Fondo Monetario Internacional. Profesor en varias universidades de España y México, destacadamente la Universidad Pompeu Fabra y la Escuela Superior de Comercio Internacional, en Barcelona, la UNAM y la Escuela de Periodismo Carlos Septién en la Ciudad de México. Doctor en Economía y Maestría en Economía Internacional por la Universidad de Essex. Diplomado en Política Exterior de Estados Unidos por la Universidad de Maryland. Licenciado en Economía por el ITAM y en Ciencias de la Comunicación por la UNAM. X: @econokafka
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Posted: January 22, 2026 at 12:46 pm








Cómo siempre el Profe acertado y punzante con este gobierno de pacotilla
Saludos