Antropología de la zona de silencio
Claudio Lomnitz
|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
I
¿Qué es una zona de silencio?¹
La expresión zona de silencio se refiere a las regiones del mundo donde el periodismo no puede operar libremente debido a las amenazas que pesan sobre él. Es pertinente en México no sólo por el número escandaloso de periodistas asesinados recientemente –Article 19 ha documentado el asesinato de ciento cincuenta y siete periodistas en este país desde el año 2000–, sino por la combinación de amenazas y subsidios que intervienen en los medios y que llevan a que en nuestra sociedad exista la duda de si los medios ejercen el silencio de manera discrecional, aun en las ciudades o regiones donde gozan de relativa seguridad.
El caso emblemático de lo que significa para un medio operar en una zona de silencio es el de El Diario de Ciudad Juárez, que tras el asesinato del reportero Luis Carlos Santiago Orozco en septiembre de 2010 publicó una nota suplicándole al crimen organizado que les indicara qué esperaban de ellos como medio, para que ya no volviera a haber otro periodista asesinado.² El periodista chiapaneco Isaín Mandujano trazó una descripción más reciente de esta dinámica en un tuit a propósito de la situación actual en Chiapas:
Ser periodista en la región de la Sierra Madre de Chiapas y en esa región fronteriza es una situación de alto riesgo, de vida o muerte. Los colegas se han silenciado. Se han autocensurado. Están en un escenario donde ninguna autoridad de ningún nivel les garantiza su seguridad ni su libre ejercicio a informar de todo lo que ahí pasa. Están atrapados en una espiral de violencia, donde lo que digan, escriban o denuncien les puede costar la vida […]. Algunos de mis colegas periodistas han hecho una pausa en el periodismo y se dedican a otra cosa muy distinta. Saben que reportear e informar en estos momentos es lo peor que podrían hacer. Están atrapados entre dos fuegos. Pido a los habitantes de esa región, a los pobladores que buscan una voz, que no los presionen, que no los señalen, que no los exhiban. Ellos también quieren sobrevivir en ese escenario de violencia.³
En el caso de Zacatecas, el periodista Alfredo Valadez cuenta que durante los años de dominación de los Zetas surgió en el estado un portal en Facebook, AccesoZac, cuyos seguidores pasaron entre 2012 y 2016 de 185 mil a 347 mil, es decir muchos más lectores que los de los cuatro medios de comunicación tradicionales del estado –NTR, El Sol de Zacatecas, La Jornada de Zacatecas e Imagen–, ninguno de los cuales se atrevía a reportar en detalle las noticias de la violencia ya fuera por “censura gubernamental, por autocensura o porque no había ningún dato ni información oficial sobre acontecimientos específicos”.⁴ El éxito de AccesoZac se debió a que hablaba de incidentes ocurridos en regiones alejadas de las principales ciudades del estado y a que “publicaba por igual los ‘narcomensajes’ de los Zetas y del Cártel del Golfo, así como de otras organizaciones criminales”.⁵
Importa detenernos en este segundo factor porque remite al hecho de que, como acto de comunicación, la violencia en sí misma puede ser ambigua y difícil de interpretar, y muy frecuentemente su ejercicio requiere de un suplemento lingüístico para dar a entender lo que el violento quiere comunicar, más allá del terror en sí mismo. Por lo general, es la propia comunidad la que construye ese suplemento verbal que es tan necesario para darle sentido al acto violento, pues usualmente hay en ella gente capaz de tejer interpretaciones verosímiles o autorizadas del significado y la razón de la violencia. Pero existen también ocasiones en que el propio actor violento quiere modular o explicar el motivo de su violencia y dar a conocer sus causas y a quién o a quiénes va dirigida. Al publicar los mensajes de las diferentes organizaciones criminales, AccesoZac se convirtió en un espacio de información vital, a diferencia de los medios tradicionales que, lógicamente, se negaban a ser meros transmisores de los mensajes de esas organizaciones.
La forma en que se anunciaba este sitio web da una idea de lo que significa estar en una zona de silencio desde el punto de vista de la comunicación:
AccesoZac es un portal donde decimos las cosas sin línea, sin protocolaridades ni cantinfleos. Lo que los medios tradicionales no se atreven a publicar. Los seguidores, fans y usuarios de AccesoZac podrán denunciar directamente al muro toda inconformidad y hechos de violencia y seguridad.⁶
En un contexto violento como el de Zacatecas, el anonimato de las contribuciones que se publican en una fuente abierta le ofrece más certezas al público que los medios “serios”, que insistirían por principio en pasar la noticia por el rasero del periodismo profesional y luego por la mesa de un editor que debe poner sobre la balanza los estándares periodísticos y las presiones o amenazas a las que pudiera quedar sujeto su medio por la publicación de noticias delicadas, como suelen ser las notas sobre la violencia organizada.
Por eso, aunque la noticia en fuentes abiertas como AccesoZac no siempre provenga de reporteros profesionales y aunque la apertura del medio signifique que pueda fácilmente convertirse en un espacio de desinformación, la falta de censura y la admisión de fuentes no autorizadas transforman el medio en un sitio de rumor digital, lo cual, en una zona de silencio, lo convierte en una fuente de información más útil y oportuna que la que pueda ofrecer la prensa tradicional.
Como espacios de comunicación, en las regiones de silencio predomina aquello que la antropóloga Rihan Yeh ha llamado un hearsay public, es decir, un público que se conforma a través del rumor antes que por mediación de la prensa.⁷
La autoridad de medios abiertos, montados en plataformas como Facebook o en grupos de WhatsApp, y el rumor digital son síntomas de la zona de silencio, pero quizá la mejor descripción que conozco de la manera en que opera el rumor en este tipo de zona es la que hizo la antropóloga Adèle Blazquez para Badiraguato, que arranca contando su llegada a la cabecera de ese municipio en 2014. Lo más llamativo de aquel viaje es la vigilancia a la que estuvo sujeto su vehículo desde mucho antes de llegar al pueblo. La carretera entre Culiacán y Badiraguato está cuidadosamente vigilada, y si uno se detiene en cualquier comercio al borde del camino encontrará halcones; los dueños de los establecimientos operan como informantes que comunican a sus patrones cada entrada y salida del poblado.
Una premisa de este despliegue de vigilancia es que cualquier extraño que se dirija al municipio puede tener algún lazo, negocio o conflicto con el narcotráfico. Por eso la vigilancia es sorprendentemente intensa. Así, por ejemplo, rumbo a la cabecera hay tumbas a los lados del camino que tienen cámaras de vigilancia instaladas.⁸ ¿Esas cámaras han sido colocadas por aliados del muerto o de quienes lo mataron? Si no se es de ahí, es imposible saberlo; pero la cámara sí da a entender que el muerto forma parte de una historia inconclusa, de la que uno puede llegar a formar parte por el simple hecho de haberse detenido a curiosear.
Dada la intensidad de la vigilancia, la gente del pueblo muchas veces prefiere desplazarse en autobús, un espacio que facilita el intercambio de información –un poco a la manera de AccesoZac–, donde la mayoría de las personas se conoce, sabe quién viene de dónde, etcétera. En las entradas y salidas a la cabecera municipal desde la carretera Culiacán–Badiraguato, la zona de silencio se hace sentir tanto en la red de vigilancia como en la construcción de espacios comunitarios para el rumor.
Quisiera poner un ejemplo de la dinámica de vigilancia zacatecana. En noviembre de 2022 acompañé una acción de búsqueda de personas desaparecidas organizada por la Comisión Local de Búsqueda de Personas del estado. La caravana salió de la ciudad de Zacatecas temprano, rumbo al municipio de Fresnillo, para localizar restos humanos en un predio cercano a la carretera. Esta clase de búsqueda no puede realizarse de manera espontánea: los lugares donde se sospecha que pueden encontrarse restos suelen estar controlados por el crimen organizado, y no siempre se tolera la presencia de buscadores. Por ello, la Comisión no sale al campo sin autorización previa del fiscal general del estado y sin el acompañamiento de fuerzas federales y estatales, que incluyen al Ejército, la Guardia Nacional y la Policía Ministerial.
En algunas ocasiones, las caravanas se topan con señales de violencia orientadas a ahuyentarlas o a impedir su trabajo. Un testimonio recogido en entrevista describe cómo, en una salida rumbo a Jerez, se encontraron taxis incendiados a la orilla del camino, interpretados como mensajes de advertencia: “Esto pasa, y puede pasar con ustedes”.⁹ Los buscadores evitan acciones que puedan interpretarse como provocaciones y recurren a formas de comunicación indirecta para reducir riesgos.
El convoy en el que participé constaba de alrededor de catorce vehículos: unidades de la Guardia Nacional y de la Policía Ministerial, un camión del Ejército y, en el centro, las camionetas de la Comisión Local de Búsqueda con personal y familiares de personas desaparecidas. Los organizadores saben que su salida será observada por halcones de diferentes organizaciones, que reportarán cuántos vehículos van, de qué dependencias son y hacia dónde se dirigen. Esa vigilancia puede permitir que los grupos criminales se retiren temporalmente del área o, por el contrario, que coloquen señales hostiles para indicar que la búsqueda no será tolerada.
No parece necesario determinar la veracidad de los rumores que circulan sobre estos operativos. Lo relevante es que existen canales de comunicación abiertos entre el gobierno y el crimen organizado que no pueden ser investigados por la prensa sin incurrir en riesgos impredecibles. La porosidad de esa comunicación implica que una parte significativa de la información fluya por canales que deben ser respetados por el periodismo, delimitando así el alcance de lo publicable.
Esta combinación de vigilancia, rumor y comunicación indirecta define la geografía de las zonas de silencio: espacios donde la información circula, pero rara vez lo hace por los cauces formales del periodismo, y donde el silencio no es ausencia de comunicación, sino el resultado de una densa red de mensajes tácitos, advertencias y negociaciones invisibles.
Notas
- Conferencia leída en El Colegio Nacional el 13 de marzo de 2023.
- Rubén Villalpando, “‘Tregua’, pide El Diario al crimen en Ciudad Juárez”, La Jornada, 20 de septiembre de 2010.
- Isaín Mandujano (@isain) vía X, 9 de enero de
ENSAYO | ALACENA BOLSILLO
ISBN: 978-607-445-679-0 • 192 PP
Comprar AQUÍ
Claudio Lomnitz (Santiago de Chile, 1957), antropólogo e historiador, es autor de Evolución de una sociedad rural (1982); Las salidas del laberinto: Cultura e ideología en el espacio nacional mexicano(1995); Modernidad indiana: Nueve ensayos sobre nación y mediación en México (1999); Deep Mexico, Silent Mexico: An Anthropology of Nationalism (2001), Idea de la muerte en México (2006), El antisemitismo y la ideología de la Revolución Mexicana (2010) y Nuestra América. Utopía y persistencia de una familia judía. En Ediciones Era ha publicado El porfiriato y la revolución en la historia de México. Una conversación (2011), en coautoría con Friedrich Katz, y El regreso del camarada Ricardo Flores Magón (2016). Actualmente enseña antropología e historia en la Universidad de Columbia y es miembro de El Colegio Nacional.
©Editorial Literal. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta publicación. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en la ley federal del derecho de autor.
Las opiniones expresadas por nuestros colaboradores y columnistas son responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente los puntos de vista de esta revista ni de sus editores, aunque sí refrendamos y respaldamos su derecho a expresarlas en toda su pluralidad. / Nuestros colaboradores y columnistas son los únicos responsables de las opiniones aquí expresadas, las cuales no necesariamente reflejan el punto de vista de esta revista o sus editores. Sin embargo, sí reafirmamos y apoyamos su derecho a expresar dichas opiniones con plena pluralidad.
Posted: March 3, 2026 at 10:33 pm







