El amigo muerto
Óscar Garduño Nájera
Se trata de uno de los primeros trabajos literarios de Antonio Ortuño. Él mismo se encarga de notificarlo: “Ésta fue la primera novela que escribí, aunque no la primera que fue publicada”.
Así que El amigo muerto (Seix Barral, 2025) se puede leer desde distintas perspectivas, todas ellas literarias. Para el lector que ya tiene cierta familiaridad con la obra de Ortuño, El amigo muerto quizás le sorprenda en cuanto a los elementos narrativos que en ella presenta, porque, después de todo, ya desde este primer trabajo se pueden apreciar las cualidades literarias que atraviesan toda la propuesta literaria de quien a mi juicio es uno de los mejores narradores mexicanos.
En cambio, los lectores que sean primerizos en la obra de Ortuño no van a encontrar en El amigo muerto la primera novela que el autor de Guadalajara escribió, sino una historia que se estructura en torno a ese suspence que Issac Bashevis Singer recomienda para escribir y no perder en ningún momento la atención y la emoción del lector.
Lo voy a decir con otras palabras: Ortuño no se mete con historias increíbles que se desarrollan en pasajes nórdicos y que tienen anécdotas que a su vez funcionan como fábulas y a su vez funcionan como panfletos políticos dirigidos a lectores y lectoras que buscan lo inexplicable en la literatura, novelas sin pies ni cabeza y escritas sin ninguna consideración hacia el lector.
No, nada de eso. Antonio Ortuño es uno de los mejores narradores mexicanos porque sabe narrar, y eso, créanme, por favor, es más difícil de lo que puede parecer cuando uno se enfrenta a la mesa de novedades de las librerías y ve que cualquier hijo de vecino ya es un supuesto “narrador” con todo y sus premios. Ortuño, en cambio, sabe de tramas y de construcción literaria de personajes. De atmósferas. De anécdotas. De puntos climáticos. De desarrollo de la propia anécdota. Todos estos elementos técnicos que, para nuestra mala suerte, muchos escritores y escritoras actuales olvidan bajo la creencia de que, al hacerlo, dan una falsa originalidad a sus ilegibles propuestas.
Ya desde este primer trabajo se nota la mano narradora que luego lo conduciría por tan buenas entregas narrativas. Le voy a proporcionar al lector un muy buen motivo para leer El amigo muerto: no nos importan en este momento las circunstancias, pero un buen día te llega a tu celular un mensaje de texto de un amigo que ya ha muerto en circunstancias por demás misteriosas y sangrientas. Esto basta para leer una historia que te mantiene a la expectativa desde el comienzo y que se debería leer de una sentada para no perder la continua emoción y los distintos vericuetos por donde Ortuño lleva a sus bien construidos y delineados personajes.
El amigo muerto es un golpe bien dado a una muy buena historia, pero no solo eso: como telón de fondo, Ortuño plantea la problemática de la difusión de la pornografía infantil, de una iglesia cómplice y de los homosexuales que, tristemente, no salen del clóset y tienen sus amoríos en el más íntimo secreto, pues la condena de una sociedad hipócrita y conservadora los obliga a ello.
¿Se imaginan? Uno de sus primeros trabajos narrativos y Ortuño ya trabaja con temáticas tan importantes. Y son solo 196 páginas las que Ortuño emplea para entregarnos una muy buena novela donde, insisto, ya se ven las mejores cualidades de este narrador mexicano.
No les voy a adelantar el final porque lo importante es que ustedes se pregunten si el amigo que manda el mensaje en verdad está muerto, si se trata de una mala y macabra broma, o si, por el contrario, el amigo muerto es cómplice en una aventura que por momentos se torna policiaca cuando un grupo de amigos deciden hacerle al detective para descubrir si en verdad está muerto el amigo que ellos ya creían tres metros bajo tierra.
Otro punto: Antonio Ortuño juega con los nombres de los personajes y en ellos refleja a los más grandes poetas mexicanos del siglo XX, pero ese trabajo ya le toca al lector, pues tampoco se trata de que les dé todos los detalles de una historia que se lee, yo así lo hice, como una buena serie de Netflix de unos cuantos capítulos, pues la narrativa de Ortuño tiene esa cualidad.
Es, sin duda, una muy buena novela, de esas que se pueden recomendar a los jóvenes lectores para entusiasmarlos por la lectura, pero también es una muy buena propuesta para los que han seguido la obra de Antonio Ortuño, porque siempre emociona llegar a las primeras propuestas narrativas, al menos a mí sí me emociona, de los autores que lees y cuya obra narrativa admiras.
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Posted: March 25, 2026 at 9:29 pm
Óscar Garduño Nájera. ha publicado en Newsweek en español, GQ México, Laberinto, Replicante, Opera Mundi, Forbes México, Milenio, así como en distintas antologías.






