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No sólo es una frase, es el sistema
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No sólo es una frase, es el sistema

Adriana Pacheco

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La frase “Horriblemente asqueroso de malo” de Paco Ignacio Taibo II para referirse a “un poemario escrito por una mujer”, pasa a la historia. Será un ejemplo más de un sistema que se mantiene inamovible, en donde parece que nada ha cambiado y en donde vemos que la promoción cultural que proviene del erario sigue en manos de los de siempre.

En las últimas semanas, mucho se ha hablado sobre lo que sucedió el 23 de octubre cuando en “La mañanera del pueblo”, el director del Fondo de Cultura Económica (FCE), anunció el programa “25 para el 25”. Un ambiciosos proyecto en donde se obsequiarán 2.5 millones de libros a jóvenes entre 15 y 30 años en 14 países de Latinoamérica. Los libros llegarán también a bibliotecas, a centro penitenciarios, a salas de lectura, a las comunidades de mujeres sembradoras, buscando lo que Taibo describió como libros “que les sean útiles”. Ahí, a la pregunta expresa de una reportera sobre el desbalance de nombres en la lista de autores, Taibo contesta con la famosa frase y agrega que no es correcto castigar a los lectores con un libro de poesía “por el hecho de hacer sido escrito por una mujer”. Atrás, con risa nerviosa, se escucha la voz de la presidenta decir “Pero vamos a hacer una colección de mujeres”.

Ambos comentarios, uno que califica de “horrible” y otro que segrega y aglutina demuestran la insistencia en crear un subgrupo en donde las escritoras quedan en una “segunda clase de literatura”. Además, sucede en un momento histórico cuando el país es dirigido por una mujer que tuvo como propuesta de campaña y ahora como slogan la frase “Conmigo llegamos todas”.  Se llevará acabo —en lo que será más que un acto educativo uno político— el 17 de diciembre en el Zócalo de la Ciudad de México en donde se abrirá la primera caja de libros y, de manera simultánea, se hará lo mismo en 200 instituciones de América Latina a lo largo de los 14 países en donde se harán los donativos. Esto logrará, de acuerdo con Taibo cambiar “la manera de leer de millares, decenas de millares, centenares de millares de adolescentes”.

Y es que este proyecto ha indignado a muchos de tantas maneras. Principalmente, lo ha hecho por la gran disparidad en el número de escritoras y escritores que integran la lista pues, de los 27 libros que se donan, solamente 7 son por escritoras —Nona Fernández (Chile), Piedad Bonnett (Colombia), Adela Fernández (México), Guadalupe Dueñas (México), Amparo Dávila (México), Alaíde Foppa (Guatemala), Blanca Varela (Perú). Y aunque si bien es cierto que hay que felicitar y aplaudir a las incluidas, así como la relativa diversidad de países, también lo es que faltan nombre de autoras y de países como Argentina, Uruguay, Ecuador, por mencionar algunos.

La carta firmada por escritoras como Gabriela Jauregui —quien forma parte de nuestra enciclopedia Hablemos, escritoras y que se ha destacado por sus antologías de crítica—, lleva por título “No llegamos todas a la cultura”. Junto con ella, más de 120 escritoras le piden a Sheimbaum la destitución de Taibo y señalan la urgencia de cambiar la dirección del FCE que ha sido dirigida por la misma persona durante los últimos 7 años. Se exige un cambio de un visión que poco o nada tiene que ver con lo que está sucediendo hoy en cuanto al rescate y revisión de un campo literario en donde las escritoras tienen un lugar incuestionable.

Y es que las preguntas siguen ahí. ¿Cómo un proyecto así busca “cambiar las formas de lectura”, si la lista propone la misma disparidad de siempre? ¿Cómo es posible que hoy, más que nunca, con tanta presencia e influencia de las escritoras en el campo literario, haya una curaduría que haga caso omiso de ello? ¿Por qué se insiste en ignorar que no sólo desde la escritura sino también desde la lectura y la enseñanza las mujeres son el segmento de la población en el mundo hispanohablante que más lee, consume libros y difunde a escritoras? ¿Qué cada vez más escritoras en traducción están llegando a tantos países y ganando tantos premios a nivel internacional? ¿Cuál es el mensaje que se les da a los jóvenes que recibirán libros donde las escritoras estarán ausentes?

El mitin poético organizado por escritoras y lectores para sumarse a las protestas, regresa a un edificio, el del Fondo de Cultura en la Ciudad de México, a un organismo fundado en 1934, donde su director es el responsable de la gestión general de esta editorial pública mexicana, que es quien define los proyectos editoriales a nivel nacional, que es el encargado de la promoción de la lectura y de la producción y comercialización de libros en el país, pero que solo una vez ha sido dirigido por una mujer. Llega a una institución con un catálogo de más de 10,000 obras publicadas y 2,000 en forma digital —mismos que valdría la pena hacer una revisión para ver la presencia en escritoras—  que es el reflejo de una larga tradición literaria en donde los nombres de escritoras se han excluido sistemáticamente. ¿De ahí salió la curaduría de esta lista? ¿De los mismos gestores, administradores, lectores oficiales que lo ha hecho por décadas?

Hoy más que nunca existen los recursos para entender qué es lo que está pasando con la literatura por escritoras y los nombres que se han hecho visibles en reediciones y traducciones. Hoy más que nunca, hay un trabajo a nivel internacional por reconocer y abrir espacios a las escritoras, por reconfigurar un campo literario que consistentemente las ha segregado. Hoy, infinidad de editoriales, premios, disertaciones doctorales, ferias de libros han demostrado que las escritoras ocupan todos y cada uno de los espacios de la literatura y sus géneros. Hoy, lo que acaba de suceder con el proyecto “25 para el 25” viene como una “cubetada de agua helada”.

El cambio de generación y de perspectiva es urgente no nada más para hacer curaduría de libros y decidir cuáles se imprimen y cuáles no, sino para conformar un equipo que se actualice en las innumerables fuertes en donde se está documentando lo que está pasando con el trabajo de las escritoras, no solamente contemporáneas sino de todos los tiempos. Que vayan a herramientas y proyecto poderosísimos como el nuestro en Hablemos, escritoras con ya casi 8 años de trabajo ininterrumpido de difusión, con una enciclopedia que reúne más de 1500 nombres de escritoras de países hispanohablantes y más de 4500 títulos de libros; con proyectos como Mapa de escritoras peruanas dirigido por Victoria Guerrero, o el de escritoras mexicanas de Esther M. Gracía, o catálogos editoriales como Torremozas de Marta Porpetta, o Vindictas coordinado por Socorro Venegas, o el Taller Diana Morán en el Colegio de México, y así muchos más.

Pensemos que la misión de un organismo como el FCE, con sus 27 tiendas en México y sus 8 filiales en el continente en Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, España, Estados Unidos, Guatemala y Perú, es educarnos en la lectura, pero lo es también educarse a sí mismo en los nuevos nombres, tendencias, temas, propuestas, que hay hoy. Es actualizarse y estar en sintonía con lo que sucede en el campo de la literatura, en la producción, la circulación y la promoción de nombres y títulos, para de ahí proponer nuevas ediciones, incorporar voces, abrir espacios que hoy por hoy son urgentes y necesarios. Los recursos están aquí, Señora Presidenta no para hacer un “catálogo de escritoras”, sino para tomar de catálogos de escritoras que ya existen los nombres que han de integrar un esfuerzo como el que se está haciendo a lo largo de décadas, para ampliar un campo literario que hasta hace muy poco era casi impenetrable.

Quienes nos dedicamos a la promoción y difusión de esta literatura que es fundamental, no estamos trabajando para ayudar a que se cubran cuotas de género, con todo lo bueno o malo que pueda venir de ahí, sino para demostrar que es urgente un cambio de dirección, de visión y de compromiso. El talento y no su género es el que respalda a escritoras que no están en esa lista que atravesará el continente y en donde miles de jóvenes no sabrán de Rosario Castellanos, Ida Vitale, Elena Garro, Josefina Vicens, o Pita Amor; tampoco de Margo Glanz, Coral Bracho, Elena Poniatowska, Luisa Valenzuela o Diamela Eltit; no leerán la poesía de Elvira Hernández, Carmen Ollé, Pura López Colomé o Myriam Moscona.

Mucho nos hubiera gustado ver en este esfuerzo por donar libros descrita por Taibo como “la operación más grande a nivel universal de fomento a la lectura”, que hubiera habido una reflexión previa sobre lo que está pasando en la escena literaria por escritoras; de lo terrible que es una lista de 27 libros con tan solo 7 de mujeres; de haber tenido la sensibilidad y el pulso del momento histórico que estamos viviendo. Mucho nos hubiera gustado no haber escuchado o leído la manera tan inapropiada con que se habló de la obra de poetas. Mucho nos hubiera gustado no recordar que siempre hay una lista paralela “solamente de mujeres”. Esta hubiera sido la gran oportunidad de México, de un organismo de educación con tanto peso como el Fondo de Cultura Económica de hacer un cambio no en la manera de leer, porque repito, suena a adoctrinamiento, sino en la manera de pensar a la literatura. Esta era la gran oportunidad no nada más hacer un cambio en la lectura de los jóvenes, sino en quienes dictan las políticas de educación y lectura. Esta es la oportunidad de hacer un cambio, de traer nueva sangre que vea lo que ya no puede quedar invisible.

Las mujeres tenemos toda una historia de lucha por abrirnos espacios, por ser reconocidas, esto parece la historia de Sísifo.

 

Adriana Pacheco , PhD. es investigadora y es escritora. Fundadora del Proyecto Escritoras Mexicanas Contemporáneas y la fundadora y conductora de la página web y podcast Hablemos, Escritoras. Es coordinadora de los libros Romper con la palabra, violencia y género en la obra de escritoras mexicanas contemporáneas y Rompiendo de otras maneras, cineastas, periodistas, dramaturgas y performers. Es investigadora afiliada de LLILAS, University of Texas, Austin, miembro del Advisory Board del Texas Book Festival y fue miembro y presidente del International Board of Advisors en la Universidad de Texas, Austin. Su Twitter es @adrianaXIX_XXI

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Posted: December 3, 2025 at 7:12 am

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