Obra reciente de Polo Vallejo
Tanya Huntington
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Además de capitanear La Máquina, Polo es un artista dedicado y multidisciplinario que realiza esculturas en resina de distintos formatos, intervenciones con pasteles y lápices de color a fotografías familiares ampliadas, pintura y desde luego, litografía.
Conocí a Polo Vallejo apenas hace un par de años cuando me invitó a realizar una serie de litografías en La Máquina, ubicada a un costado de Santo Domingo en Oaxaca de Juárez, un taller y gallería que él administra. La impresión en general y la litografía en particular involucran un proceso minucioso y a veces, impredecible cuyas etapas requieren una solidaria colaboración en equipo. Se agradece cuando los miembros de ese equipo aportan no solo un conocimiento técnico de los pormenores de una técnica que, lo confieso, sigo sin entender cabalmente, sino también una sensibilidad artística que permita la retroalimentación y el intercambio de ideas. He sentido durante mis breves estancias allí una complicidad con todos los artistas que compartimos ese espacio. Y aunque estoy consciente de que nos separan varias generaciones, siento que nos une el interés en esa técnica anticuada, pero viva de dibujar con lápices grasos sobre la piedra caliza y a partir de allí, imprimir ediciones limitadas. La litografía no puede ser obsoleta si la seguimos ejerciendo, después de todo.
Además de capitanear La Máquina, Polo es un artista dedicado y multidisciplinario que realiza esculturas en resina de distintos formatos, intervenciones con pasteles y lápices de color a fotografías familiares ampliadas, pintura y desde luego, litografía. Me complace atestiguar que le ha ido bien dentro del milieu del arte oaxaqueño, con varias muestras colectivas e individuales en distintos espacios. La más reciente de éstas, titulada Vaho, se expuso en la Galería NN.

Polo Vallejo, VAHO I, pastel y acrílico sobre tela, 120 cm diámetro
A continuación, reproduzco el texto que escribí para acompañar esa exhibición:
Según Anaxímenes, el mundo se formó a partir de una rarefacción del aire —es decir, una disipación que generó el fuego y, por ende, el calor— seguido por una condensación —un vaho primordial capaz de cuajar y así formar la materia física. Postulaba el filósofo presocrático que ese pneuma es el elemento que mantiene unido al cosmos entero y también al cuerpo individual. Es el vaho que da origen a las nubes, el agua y finalmente a las piedras y la tierra.
En lo personal, asocio el vaho con la inspiración, es decir, aquello que nos motiva a los artistas a crear algo cuando es infinitamente más fácil no hacer nada. Mucho se ha debatido sobre el proceso de inspirarse: ¿cuál es su punto de partida, cuál su método? El título elegido por Polo Vallejo para esta muestra me condujo hacia mi concepción predilecta: la de literalmente inspirar, es decir, jalar aire hacia dentro de los pulmones. Al exhalarse, ese mismo aire ha sido alterado, tal y como indica Anaxímenes: “la respiración se enfría cuando es comprimida y condensada por los labios, mas cuando la boca se relaja, se vuelve caliente conforme sale, por haberse enrarecido.” Concluye que el alma, que está también compuesta de aire, nos gobierna y que por lo tanto nuestro aliento es capaz de ordenar el mundo. Por ello, como artistas, el vaho porta la condensación de nuestro espíritu hacia la obra.
Anaxímenes es acreditado además con haber sido el primero en utilizar sombras para medir el paso del tiempo a lo largo del día –con haber inventado, pues, el reloj de sol. Creo que hubiera sido igual de atinado haberlo bautizado como reloj de sombras. Como sea, me cautiva la manera en que igual que esos relojes, las piezas en resina de Polo generan sombras que se dilatan y se condensen de manera aleatoria.

El artista en la Galería NN de Oaxaca de Juárez junto a su pieza
escultura de resina, 128 cm x 77 cm x 56 cm
Y me parece que en términos de su expresión artística, Polo emplea más sombras que sol para medir la distancia entre su cuerpo y la de un mono, un cerdo o un perro. O entre su vida y la de su bisabuelo. O entre los diversos elementos de las composiciones que él ensambla –al estilo de los collages de artistas vanguardistas como Hannah Hoch, Max Ernst o Joseph Cornell– cuyas yuxtaposiciones crean un frisson entre sus fragmentos, resignificándolos.

Polo Vallejo, 1948, fotografía intervenida, 103 x 170 cm
A veces Polo reduce la escala del sujeto para conmovernos con su atención obsesiva al detalle; otras, recurre a la hipérbole para recalcar nuestra insignificancia ante la advertencia memento mori que emana simbólicamente de sus calaveras descomunales.

Polo Vallejo, Panacea en proceso, piezas en resina para escultura de bajo relieve de 83 cm x 75 cm x 107 cm cada pieza. Estudio del artista, Oaxaca, 2025
En efecto, sabemos que estamos destinados a morirnos en cuanto dejemos de respirar. Así que cuando jalamos aire, exhalamos vaho mientras contemplamos las obras de Polo. Aunque nos dejen sin aliento.
Huntington is the author of Martín Luis Guzmán: Entre el águila y la serpiente, A Dozen Sonnets for Different Lovers, and Return. Her most recent book is Solastalgia (Almadía / UAA, 2018). She is Managing Editor of Literal.
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Posted: January 27, 2026 at 10:21 pm







