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Música envolvente
COLUMN/COLUMNA

Música envolvente

Angelina Muñiz-Huberman

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La música nos envuelve. Está en todas partes. No podemos apartarla. Hasta en sueños se aparece. En los planetas y la teoría de las esferas. En el arte de las musas. En las artes marciales. En la gastronomía.

Una amplia capa protectora,

sonido y silencio,

física y matemáticas,

ritmo perdurable.

La primera de las artes. La flauta prehistórica lo atestigua tallada en hueso de animal o en barro. Las piedras en percusión. Las palmas de las manos llevando el ritmo. En las castañuelas, tambores, caracolas, cuernos, cuencos, cajones, panderetas. Y tantos más.

Las musas tomaron su nombre de la primera de ellas: música.

Y se quedaron tan tranquilas.

La música es su historia propia, su necesidad de vida. Su silencio y su avance en el tiempo. La que acompaña. La que canta. Adaptable a cada circunstancia. Guardada en la memoria. La que suena cuando se abre la caja de música con las joyas. La que da vueltas con la bailarina. La música que trae los recuerdos.

La que atraviesa los resquicios

sacude los polvos

imita otros elementos

redondea situaciones

juega con los sonidos

atraviesa paredes

se lleva por dentro

esperada es volátil

inesperada sorprende.

Es un todo o es una fracción

en busca del silencio acallado.

Inatrapable

se escapa

no puedes detenerla.

Se burla

se ríe

llora.

¿Adónde va

y de dónde viene?

Es el viento

es la tormenta.

Vibra

y

se lamenta.

La gota de lluvia

en el cristal de la ventana

que precipita el preludio de Chopin.

No se sabe de dónde surge y ahí está para ser repetida todas las veces que quieras. Danza con las emociones al gusto. Da forma a la poesía. Apresta el oído. Llama a las palabras. Otorga el canto a los pájaros. Los órganos corporales la sustentan y el órgano de la iglesia suena. Desata las pasiones. Arrulla. Provoca. Adormece. Despierta. Propone. Dispone. ¿Qué no logrará?

En realidad, todo es música a nuestro alrededor.

Junto a las voces como otro don musical.

Luego, son tantos los instrumentos musicales: agudos, graves, afinados, desafinados. La orquesta los reúne, el director se retuerce. El público improvisa silbidos y aplausos. Nadie se queda quieto. Los ejecutantes se regocijan. Prohibido toser, mucho menos estornudar. A oír, ritmo, compás, tiempo, tonalidad y atonalidad.

Y más aún. Puede aplicarse a la curación. La músicoterapia está ahí para lograrlo. Bach, Mozart, Haydn, Beethoven. O bien, Debussy, Tchaikovsky, Messiaen, Copland, Villa-Lobos, Joaquín Rodrigo, Silvestre Revueltas, John Cage. A elegir la que te cura.

La música acompaña a lo largo de la vida. Al nacimiento, a la graduación, a la boda, a la guerra, a la muerte. No perdona o puede que sí. Enjuga las lágrimas, esboza la sonrisa, recoge los siglos de existencia.

Están los géneros musicales del siglo XX y XXI. El jazz, el rock, el country, el pop.

Y quien sabe qué más movimientos musicales surgirán. Esperemos en calma. Mientras tanto podemos evocar corrido, romance, cante flamenco, bulerías, samba, rumba, norteña.

Encontré en el Diccionario de mexicanismos. Propios y compartidos (Academia Mexicana de la Lengua, 2022) que “ser música” si se relaciona con “mustio” pasa a significar persona melancólica, triste, habladora, y cito: “Ellos son unos  músicas, no los callas con nada”.

La música entra y sale, altera el pentagrama. Recorre la escala de los sonidos y de los sentimientos. Es también la directora de los silencios y los espacios en blanco. Do, re, mi, fa, sol, la, si en Occidente. Otras escalas en Oriente. Y sucesivamente.

Después de dormir la música va por dentro y una breve melodía nos persigue  durante el día o días. Es el fenómeno llamado INMI (Involuntary Musical Imaginary).

La música es tan íntima que oírla provoca el movimiento inconsciente de llevar el compás con todo el cuerpo. Misterio de la neurociencia musical. Podríamos pasar al tema de las teorías neurológicas sobre cómo se percibe la música. Para empezar, dichas teorías varían, pero el hecho es que las conexiones cerebrales son las que determinan la captación de la música desde muy temprana edad y su relación con la dopamina, dando como resultado la sensación de placer.

La música satisface

se entrega sin reservas

se desliza como el agua

baja del cielo

como de una montaña.

Alegra el corazón

sístole y diástole.

Es el viento de la memoria

la sonoridad del mar.

Abre la puerta

para que entre

sin remedio

la música

del alma.

If music be the food of love, play on.

(Shakespeare)

Foto de William Randles en Unsplash

Angelina Muñiz Huberman es autora de más de 50 libros. Ha ganado el Premio Xavier Villaurrutia ,  el Premio Sor Juana Inés de la Cruz el Premio José Fuentes Mares, Magda Donato, Woman of Valor Award, Manuel Levinsky, Universidad Nacional de México, Protagonista de la Literatura Mexicana, Orden de Isabel la Católica, Premio Nacional de Lingüística y Literatura 2018, entre otros. Recibió el doctorado Honoris Causa por la Universidad Autónoma de México y es miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

 

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Posted: August 11, 2026 at 10:39 pm

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