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Don Saúl sigue la senda del blues profundo

Don Saúl sigue la senda del blues profundo

David Dorantes

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Good to be Alive

Al verlo enseguida se sabe que Saúl Hudson es el guitarrista Slash. Pocos músicos de rock tienen una imagen tan icónica como ese integrante del grupo Guns N’ Roses. El sombrero negro de copa, los lentes oscuros Ray Ban, la melena de rizos color carbón que caen hasta los hombros, las camisas de cuadros, labios carnosos, una actitud de pendenciero de barrio, la pesada Gibson Les Paul colgada del hombro. Con el puro golpe de vista casi, casi, pueden escucharse sus míticos requintos en los temas Welcome to the Jungle, Paradise City, Sweet Child O’Mine. Para bien, o mal según se vea, esas canciones están fijas en la historia de cualquier melómano del rock and roll y por todo el mundo. Además, han sido las puertas de entrada para que muchos niños y adolescentes se inicien en el fino arte de dar de guitarrazos a tope de volumen y distorsión para enloquecer a sus padres y vecinos. Sin embargo, si se le observa con cuidado Saúl Hudson es mucho más que imagen, guitarrazos, volumen o distorsión. Slash es un fino instrumentista que ahora apuesta por la emoción y la paciencia, dos atributos que aprendió de los maestros del blues.

Be the Ball

El viernes siete de noviembre del 2025 está señalado en el calendario como el día en que saldrá el disco Live at the S.E.R.P.E.N.T. Festival en donde Slash rinde tributo con sus versiones a temas de algunas de las figuras más significativas del blues, blues-rock y folk como Robert Johnson, Howlin’ Wolf, Bukka White, Freddie King, Elmore James, T-Bone Walker, Booker T. & The MG’s, Hoyt Axton, Jimi Hendrix, Fleetwood Mac y Bod Dylan. Es un disco sin desperdicio que recurre a la crudeza del estilo Chicago-Blues, con aromas de funk y soul agreste, para darle un sabor rudo y provocador a cada una de las quince piezas acomodadas sobre un poso rico en texturas. Saúl Hudson llamó para acompañarlo en su aventura a Teddy ‘ZigZag’ Andreadis (teclados, armónica y voz), Tash Neal (guitarra y voz), Johnny Griparic (bajo y voz) y ese metrónomo humano llamado Michael Jerome (batería). Tan sólo por los acompañantes uno sabe con certeza cómo viene la jugada. Tal ensamble de artistas de élite entre la élite se hace llamar Slash Blues Ball. En inglés ball puede ser baile, pero también una pachanga sin freno.

Saint is a Sinner Too

La historia de Slash Blues Ball se remonta hasta 1996 cuando el guitarrista dejó a los Guns N’Roses tras varios sainetes y argüendes por diferencias creativas en la muy problemática banda de rock. Para salirse de todo el ambiente tóxico, Don Saúl llamó a su amigo Teddy Andreadis con la idea de improvisar rock y blues tan sólo por el puro placer de hacer música sin ataduras comerciales o de contratos. Andreadis por entonces ya era un respetado tecladista de sesión, de los que se alquilan para grabaciones, en Los Ángeles. Los teclados y las armónicas de Andreadis pueden escucharse en la música de Carole King, B.B. King, Chuck Berry, Bo Diddley, Alice Cooper, Michael Jackson y Billy Bob Thornton. La lista es muy larga. En un punto de su carrera Andreadis fue el tecladista invitado en las giras con los Guns N’ Roses y ahí fue donde se tejió la sólida amistad con Slash. La Slash Blues Ball no era una banda para llenar estadios pues sólo hacían algunos conciertos en lugares medianos o pequeños y con sus propias versiones a temas de otros artistas. Tras dos años Slash terminó ese proyecto para girar con Slash’s Snakepit y Velvet Revolver.

Hoochie Coochie Man

El miércoles 5 de febrero de 1997 en la sección de Música del diario Los Angeles Times (¡ésta manía de guardar periódicos ajados!) el periodista Buddy Seigal publicó una entrevista con Slash para hablar sobre su aventura en el blues junto a Teddy Andreadis. Es una entrevista que revela justo lo que Don Saúl Hudson quería hacer y que aún hoy suena en los acordes de la Slash Blues Ball. “Esta no es como la tradicional banda de versiones de blues que se ve en los bares hoy en día. Definitivamente hay muchísimos más, más, decibelios. Nadie debería esperar un ambiente tranquilo y agradable al estilo de B.B. King (guitarrista y cantante). Tenemos un repertorio, pero cada concierto es único. Hay mucha improvisación” le contó Slash a Seigal. Aquella primera versión de Slash Blues Ball la completaban Bobby Schneck (guitarra), Johnny Gripack (bajo) y Alvino Bennett (batería). Su primer concierto juntos fue en un festival en Hungría, según Seigal, aunque no encontré registros periodísticos de esa histórica actuación. (¡Yo sabía que ese condenado papel de periódico viejo algún día me iba a servir de algo!).

Garden of Eden

Saúl Hudson nació en Londres, Inglaterra, el viernes 23 de julio de 1965. Su padre Anthony Hudson, quien trabajaba como director de arte para una compañía de discos, era un gran aficionado al blues de Muddy Waters y el pequeño lo escuchaba a diario. Ola Hudson, su madre, era diseñadora de modas de origen afro-estadounidense y trabajaba para diversos artistas. Era común que por la vivienda de los Hudson hicieran cuartel músicos como Joni Mitchell, Jimmy Page, David Bowie, Ron Wood y hasta Bob Dylan. La banda sonora en la vida de aquel niño comenzó con su pasión por el grupo de rock-pop The Moody Blues y luego se siguió con los grupos de rock The Beatles, The Rolling Stones, Led Zeppelin, el soul-funk de la cantante Chaka Khan y el funk psicodélico de Bootsy Collins. Poco a poco, sobre todo cuando llegó a vivir California, fue poniendo más atención al rock pesado y hasta el punk que comenzaba a sonar en la década de 1970 en Estados Unidos. Todo un jardín de experiencias y aventuras se abría ante los ojos del jovencito rebelde.

We Will Roam

En California por aquellos años se estaba gestando una nueva tribu urbana. En los canales de desagüe, caminos de tierra, albercas vacías y calles empinadas surgían grupos de chicos con bicicletas pequeñas que imitaban las carreras de motocicletas a campo traviesa. En Santa Mónica, una ciudad costera al oeste de Los Ángeles, se realizó en 1971 la primera competencia de lo que aún entonces se llamaba Bycicle Motorcros y que ahora se conoce como BMX. El documental On Any Sunday (Bruce Brown, 1971), que mostraba la pasión por las motocicletas en veredas cerriles, fue fundamental para que los niños californianos adaptaran sus bicicletas para hacer trucos en terracerías y rampas para imitar lo que mostraba en la cinta. Uno de esos niños que se aficionó al BMX fue Saúl Hudson quien, con su pelo hirsuto, pecho descubierto y unos jeans deslavados se lanzaba pendiente abajo por las calles de Hollywood o Culver City. El joven Hudson se aficionó a hacer freestyle (estilo libre) con todo tipo de piruetas en cualquier lugar, ya fuera la calle, una pista de tierra o una rampa de madera.

Watch This

A los catorce años Saúl Hudson, ya le decían Slash, estaba entre los mejores guerreros de la tribu del BMX. Por poco y se dedica a eso de manera profesional hasta que una cita con una chica lo lanzó accidentalmente a la guitarra. La joven en cuestión, un poco mayor, lo invitó a su casa. Ahí juguetearon a las manitas calientes, fumaron hierba que ataranta y luego ella puso el disco Rocks (1976) del grupo Aerosmith. Desde Back in the Saddle hasta Home Tonight, la primera y última canción, Slash quedó deslumbrado y le pidió a su amiga que tocara el disco completo doce veces. Luego, ya tarde en la noche, tomó su bicicleta y pedaleó hasta su casa con la decisión de aprender a tocar rock. No sabemos qué opinó la muchacha de que la dejaran sola y alborotada. La dedicación que el joven Hudson le ponía a los trucos en bicicleta la trasladó a una guitarra acústica, con cuerdas de nailon, y practicaba hasta doce horas diarias bajo la guía de un maestro.

Beautiful Dangerous

Para junio de 1982 el escuálido Saúl Hudson ya era un guitarrista competente y apenas al graduarse de la Fairfax High School comenzó a rolar por la escena musical de Los Ángeles. En sólo tres años hizo audición para tocar con Poison, y lo rechazaron, luego anduvo en grupos de rock pesado como Road Crew, Black Sheep y Hollywood Rose. En ésta última banda coincidió con Axl Rose (voz) e Izzy Stradlin (guitarra) con los que desde 1985 formaría parte de Guns N’Roses. Detenerse en la alocada historia de los Guns N’Roses demandaría muchas más palabras y por ahora no hay espacio. La cosa es que Slash estuvo en ese grupo durante once caóticos años de excesos, drogas, alcohol y giras que parecían interminables. Tras los conciertos quedaba con tal nivel de adrenalina que necesitaba armar en su hotel fiestas salvajes para seguir con la energía al máximo. La pachanga sin fin lo puso al borde de la muerte varias veces y sólo volvió para tomar el blues y el blues-rock como tabla de salvación. “Soy afortunado de no haber muerto” dijo Don Saúl Hudson, en 2022, a la periodista Lauren Russell del diario The Daily Express en Inglaterra.

We’are All Gonna Die

Debido al alcohol y las drogas Slash, antes de cumplir los cuarenta años, padeció una anomalía cardíaca irreversible. Un médico le dijo que su corazón, cuando mucho, le iba servir unas pocas semanas más. Saúl Hudson entendió que había que tomar la vida de otra manera y se sometió a una riesgosa cirugía para ayudar a su corazón. El tema era que podía quedarse en la sala de operaciones. Pero, de todos modos, parecía que ya se iba a morir entonces valía la pena correr el riesgo. Sobrevivió y desde entonces tenemos a otro guitarrista entre nosotros. Desde el 2016 volvió a reunirse con sus compinches de Guns N’Roses aunque lo mejor de Slash ya no está en esa banda sino en sus proyectos paralelos. Su sabiduría como guitarrista la ha trasladado al blues y el blues-rock en la exploración de escalas pentatónicas mayor y menor para ir creando diversas texturas y emociones. Ahora parece darle más importancia a la lentitud y a crear frases, en la forma, que a la velocidad o la técnica. Nunca será el más veloz o el más virtuoso sobre el diapasón, pero ahora transmite mucha mayor emoción, desgarro, profundidad melancólica.

The Call of the Wild

En el verano del 2024 la Slash Blues Ball realizó una serie de conciertos para grabar Live at the S.E.R.P.E.N.T. Festival y parte de las ganancias de esos espectáculos se destinaron a organizaciones que ayudan a personas de bajos recursos a costearse sus tratamientos por padecimientos cardiacos severos. Don Saúl Hudson está devolviendo a la gente un poco de lo que le han dado. Entre los temas del disco hay piezas imprescindibles como Stormy Monday, Oh Well, Parchman Farm Blues, Born Under a Bad Sign, Key to the Highway, Stone Free y Killing Floor. Muchos de los autores de esas grandes canciones también vivieron al igual que Slash unas vidas turbulentas y excesivas. Hoyt Axton padeció una batalla por su adicción a la cocaína. Robert Johnson era un errabundo pendenciero borracho… y, ya ven, hasta dicen que le vendió su alma al Diablo. Jimi Hendrix brincó del alcohol a la marihuana y el ácido. Tal vez Don Saúl Hudson escogió ese repertorio porque entiende y puede ver más allá de lo evidente todas las turbulencias que padecieron esos compositores viviendo al límite del precipicio.

Crossroads

Saúl Hudson, sobrio y a los 60 años, es un gran guitarrista de blues y blues-rock. Ya había dado pinceladas de ello en Orgy of the Damned (2024). Nunca dejará de ser uno de los mejores guitarristas en la historia del rock pesado, pero los años turbulentos le han dejado profundas huellas en su tono, su paciencia, su técnica y su gusto para armonizar o desarrollar solos. Algunos de sus trucos para pasar de tocar con la púa y luego con tres dedos en la misma canción se han convertido en otra de sus señas de identidad sonora. Ahora también deja descansar mucho más las cuerdas sin aplicar una tensión excesiva en los acordes. El nuevo Slash no es un guitarrista particularmente complejo, pero sí tiene una sobria languidez que transmite rachas de dolor y esperanza, entreveradas, en cada nota. Don Saúl Hudson ha llegado a un punto de no retorno. Su senda de terracería parece ser la del blues profundo. Al igual que el chavalo que hacía locuras de BMX en su bicicleta ahora Slash ya sabe que para vencer una cuesta a veces hay que acelerar, pero a veces hay que subir con mucha lentitud y disfrutar del esfuerzo.

Fotografía: SLASH_Live at the S.E.R.P.E.N.T. Festival_photo2 Slash[22].jpg

David Dorantes (Guadalajara, México) periodista y escritor. Ha sido reportero de cultura, deportes, crimen e investigaciones especiales para los diarios Siglo 21Público-Milenio y Houston Chronicle, además de columnista de música en los semanarios Primera Plana y Cambio. Tomó el taller de Crónica Periodística con Gabriel García Márquez invitado por la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano 2000 y ganó el Premio Emisario de Periodismo de la Universidad de Guadalajara 2000. Uno de sus cuentos apareció en la antología Dime si no has querido. Antología de cuentos desterrados (Literal Publishing, 2018), la primera de autores Latinoamericanos en Houston. Actualmente es periodista free-lance para varias publicaciones en Estados Unidos, México y España. Su X: @HDaviddorantes

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Posted: November 12, 2025 at 4:17 pm

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