El espacio mítico de Ángeles Mastretta. A los 40 años de Arráncame la vida
Adriana Pacheco
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“Puebla es mi lugar mítico, el único lugar en donde las cosas pueden ocurrir”. Está frase es de la escritora mexicana Ángeles Mastretta; me la dijo en la entrevista que le hice hace unas semanas y se refiere a una de las ciudades coloniales más hermosa del continente, en donde ella y yo nacimos.
La autora de las famosas novelas Arráncame la vida y Mal de amores es un nombre imperdible de nuestra literatura y una figura clave en el desarrollo de una narrativa femenina en América Latina. Su voz, en la vanguardia del pensamiento feminista de los 1980, viene desde su tiempo como colaboradora en la Revista FEM y sus columnas en los periódicos Ovaciones y El Excelsior, en donde también escribió Rosario Castellanos.
Sus libros más conocidos, Arráncame la vida —que cumple este 2025 su 40 aniversario y que se inmortalizó en el cine en 2008 dirigida por Roberto Sneider—, Mujeres de ojos grandes publicado en 1990 y Mal de amores en 1996, han sido traducidos a más de 12 idiomas y ganado premios como el Mazatlán de Literatura (1987) y el Rómulo Gallegos (1997). Su escritura se destaca por la forma en la que abordan la historia social, su exploración del deseo femenino, las dinámicas de sororidad entre mujeres y la exposición de los juegos sociales que las atan en las familias tradicionales.
Para mí, leer a Mastretta como mujer es descubrir voces que nos ubican en la historia de las que nos precedieron, que abrieron puertas y retaron a un sistema. Leerla como poblana, es regresar a los espacios de mi madre y abuela quienes hubieran estado de acuerdo con Catalina Guzmán cuando dice en Arráncame la vida “Lo conocí en un café de los portales. En qué otra parte iba a ser si en Puebla todo pasaba en los portales: desde los noviazgos hasta los asesinatos, como si no hubiera otro lugar.”
La Puebla mítica de la que habla en varios de sus libros es la bellísima ciudad colonial fundada por españoles en el centro de México, una de las más antiguas del continente y uno de los mejores ejemplos de la arquitectura de los siglos XVII y XVIII. Su tradición culinaria, totalmente barroca, es reconocida mundialmente y responde al entrecruce de la cocina española, las recetas de religiosas enclaustradas, los sabores y aromas prehispánicos y la delicadeza del afrancesamiento que en el siglo XIX fue el orgullo de las clases aristocráticas. En esa sociedad, las mujeres poblanas fueron catalizadores de dinámicas impregnadas de tradición, religión e historia, pero también de falsas apariencias y control masculino. Mastretta recoge las voces de muchas de estas mujeres en personajes como: Catalina Guzmán de Arráncame la vida, la joven apasionada que desafió a todo y a todos; la tía Leonor de Mujeres de ojos grandes, con “el ombligo más perfecto que se haya visto”; o Isabel Arango en Ninguna eternidad como la mía, nacida “intensa y desatada como el olor del café”.
En otros de sus libros como Ninguna eternidad como la mía (1998), La emoción de las cosas (2013) —una obra autobiográfica que se centra en su origen familiar trasatlántico que une a Italia y México—, sus libros de ensayos Puerto libre (1993) y El mundo iluminado (1998), y en sus novelas más recientes El cielo de los leones (2004), Maridos (2007) y El viento de las horas (2015), Mastretta reflexiona una y otra vez sobre lo íntimo, la recuperación de la memoria y sobre el lugar que ocupamos o que nos han hecho ocupar. En todos ellos el espacio se vuelve casi un personaje en el detalle de las descripciones y en las historias contadas con la ironía y suspicacia que la ha caracterizado siempre.
Mastretta se une con esto a una larga tradición en donde otros autores han transformado lugares geográficos en lugares míticos. Comala lo fue para Rulfo, París para Cortázar, la Pampa para Cabezón Cámara, Ushuaia para María Sonia Cristoff. Con Mastretta caminamos Puebla, reconocemos su volcán “El volcán enciende su fuego diario y no puedo mirarlo” (El cielo de los leones) o sus lagunas “Veo la laguna de San Baltazar y me estremezco” (El mundo iluminado) y con esta mirada hacia afuera en realidad nos vemos hacia adentro.
Puebla “la ciudad de los ángeles”, como mundialmente se le conoce, lleva el nombre de esta escritora que después de tantas décadas nos sigue invitando a su lugar mítico. Yo los invito a disfrutar, a leer o releer a Ángeles Mastretta, una escritora que nos sigue seduciendo.
Adriana Pacheco , PhD. es investigadora y es escritora. Fundadora del Proyecto Escritoras Mexicanas Contemporáneas y la fundadora y conductora de la página web y podcast Hablemos, Escritoras. Es coordinadora de los libros Romper con la palabra, violencia y género en la obra de escritoras mexicanas contemporáneas y Rompiendo de otras maneras, cineastas, periodistas, dramaturgas y performers. Es investigadora afiliada de LLILAS, University of Texas, Austin, miembro del Advisory Board del Texas Book Festival y fue miembro y presidente del International Board of Advisors en la Universidad de Texas, Austin. Su Twitter es @adrianaXIX_XXI
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Posted: August 10, 2025 at 7:29 pm







