A lo mejor debiera uno callarse…
Gonzalo Rojas
A lo mejor debiera uno callarse. Pero no. TodavĂa no. Por lo menos todavĂa no. Estoy viviendo un reverdecimiento en el mejor sentido, una reniñez, una espontaneidad que casi no me explico. Es como si dejara que escribiera el lenguaje por mĂ. Parece descuido, y es el desvelo mayor. Estoy dejando que las aguas hablen, que suban las aguas, y que ellas mismas hablen.
Sagitario como soy algo habrĂ© navegado estos 90 en bote, en bergantĂn, en trasatlántico, en velero liviano. No hay lluvia ni tormenta que me haya sido ajena, ni costa. Agua y agua, a los 5 a puro llanto, a los 8, a los 17 a puro desenfreno, a los cada tres años por el Mundo, hasta esta reniñez.
De las embarcaciones perdurables en el seso se me vienen de golpe las pesqueras a la siga de la corvina, de la sierra, del congrio, del robalo sobre el amanecer, el ventarrón. Todo eso en estos sures estremecidos, Puluqui, Lebu, Alturas de Coquimbo, Caldera. ¿Qué será de Caldera? ¿De Iquique qué será a unos metros de Humberstone donde fui a parar tan temprano a todo sol?
Se me vienen los viajes, ¡cuánto viaje! Se me viene el olor a mar, a tormenta, a braveza de mar. No seré Palinurus pero me sé el chillido de las gaviotas de Hamburgo, Vigo, Le Havre, Tienzing, Buenos Aires, Rostock, San Francisco, Tirúa, Millaneco donde llegó mi padre y yo bajé a la mina, y aun la huelo a la escoria. Eso era mar de hombre: eso sà que era mar, carbón y mar. Oxigenazo para siempre.
Se me viene la Antártica sigilosa y uno llega en el HĂ©rcules a todo estruendo pavoroso, de sopetĂłn, a vieja hĂ©lice, asĂ es como llega. No hay nadie ahĂ en el blanquerĂo del silencio sino otra erosiĂłn: la de la eternidad.
Pinto la fi gura y paro. Soy agua y no soy agua. Tendré 90 en cada uno de estos dos. No, no es llanto, qué va a ser. Lo que me pasa es que no veo. Tiene que estar lloviendo, la oigo al agua. La escribo en pobre prosa, como puedo.
Posted: April 25, 2012 at 9:58 pm







