La hermana
Óscar Garduño Nájera
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Hablamos en esta entrevista de los distintos estilos literarios de crónicas y de lo que significa dicho género literario en los tiempos que corren. De la original propuesta, con la que Liliana Viola obtuvo el sexto Premio de Crónica Anagrama, y claro, de sus inquietudes cuando entrevista a la hermana Martha Pelloni, eje conductor de La hermana (Anagrama, 2025): una historia que inicia con la denuncia del cruel asesinato de la joven María Soledad Morales, y que continúa con una larga lista de denuncias donde la iglesia, el poder y la dictadura argentina muestran sus lados más oscuros.
Óscar Garduño: Me surgen dudas, Liliana, respecto a lo que podríamos entender por “crónica”. En algún momento de La hermana tú misma confiesas que no estás haciendo una “crónica” en el sentido tradicional del género literario y dudas; al parecer, y me gustaría que me lo confirmaras, está cambiando la forma en que actualmente apreciamos los géneros literarios, ¿te parece si empezamos por ahí?
Liliana Viola: Creo que la “crónica” en sí misma es un género hibrido, es un género no muy respetado, es un género hijo del periodismo, que nunca se va de él, pero también es hijo de la literatura, y entonces encontramos muchísimos poros por donde se pueden escapar algunas desviaciones…
OG: Háblame más de ello…
LV: Creo que la única desviación que no se puede evitar en la crónica es que no se narre nada y que no exista ninguna conexión con la verdad. Sin embargo, la relación con las fuentes, y en el mismo libro lo digo, el cronista no dice la verdad, lo que dice es su mirada, pensemos en las mal llamadas Crónicas de Indias, pero también pensemos en las crónicas de los “padres” (y digo “padres”, en masculino) de la crónica latinoamericana: José Martí, Rubén Darío, personas que eran escritores que no siempre iban al lugar de los hechos…
OG: Eso también lo dejas claro en tu propuesta.
LV: Pero la idea de crónica estaba asociada con hacer visible y real un hecho que quizás había aparecido en la prensa. Convertir una noticia en algo narrable. Y narrable a través de la literatura.
OG: ¿Podría ser ese el concepto que tú tienes de crónica?
LV: A mí me parece que la crónica es un género hibrido entre el trabajo periodístico, en sí mismo, y el trabajo literario, con el lenguaje; de tal manera que los hechos que la crónica toma como objeto se vuelven interesantes porque hay alguien detrás que está preocupado para que así ocurra. No tan preocupado para informar, no tan preocupado por la verdad, no tan preocupado por salvar el mundo, sino para volver interesante un hecho.
OG: ¿Dudaste en algún momento de que fuese una crónica tu trabajo? Te lo pregunto porque entre tantas clasificaciones me he encontrado con la de “crónica-perfil”.
LV: A mí también me ocurre lo mismo y quien haya decidido, luego de buscar el ISBN, y haya ido a buscar la clasificación para enterarse que decidieron poner “crónica-perfil” no es un nombre que yo le haya puesto; es porque, obviamente, en La hermana se plantea una duda, una incomodidad, una relación de ambigüedad en relación a esto.
OG: ¿Y por qué te presentaste a un premio de crónica?
LV: Me presenté, específicamente, porque en las bases del premio…
OG: Esas letras chiquitas que no leemos…
LV: Y yo recomiendo a todo mundo que siempre ponga especial atención en las bases de los premios literarios cuando va a presentar un trabajo; además de fijarse quiénes van a ser los jurados, es algo muy importante, también, para pensar en si lo que uno está escribiendo puede llegar a ser interesante para ese premio.
OG: Diste con un punto…
LV: Y ahí había una cláusula que yo la sentí como una invitación, un llamado, casi unas puertas que se abrían a algo que yo no sabría cómo hacer: decía, más o menos, que se iba a valorar especialmente una crónica que de algún modo rompiera con las líneas tradicionales del género literario, o que trajera alguna renovación… y yo no sé si traigo una renovación o todo lo contrario: le tiro para atrás y voy hacia el modernismo, pero, sin duda, para mí fue un permiso para este prurito que yo tengo de “no soy cronista, porque yo no voy al territorio”, por ejemplo, o “no soy cronista porque no estoy siguiendo unos hechos concretos”, aunque no estoy de acuerdo que lo mío sea un perfil de la madre Martha Pelloni, como señalas.
OG: ¿Cuáles eran tus limitaciones?
LV: He hecho dos entrevistas, de más o menos seis horas, con la hermana Pelloni. Es una hermana, es una monja, no deja de pertenecer a la institución iglesia, y yo no soy tan atrevida, ni la he visto tantas horas, como para decir que conseguí entrar en su intimidad. La hermana Pelloni a mí me sirve como el hilo conductor y el hilo de interés, y el personaje obviamente carismático, para dar cuenta de dos cosas: horrores que están pasando en mi Argentina, mi país, y que comienzan alrededor de la década de los noventa; y la resistencia, que también está pasando en mi país, y me refiero a las provincias, porque en Buenos Aires no se ven.
OG: Eso es lo que complementa…
LV: No es un perfil, pero obviamente recurro a ciertas características, y a ciertas preguntas, porque no voy a olvidar, como cronista “tramposa” que soy, que estoy trabajando con un personaje que nos puede interesar mucho, justamente porque tiene un hábito religioso, porque está atrás de una religión y de todo lo que implica el misterio de ser una monja; por lo tanto es algo que utilizo a modo de preguntas, para construir ese personaje, y que me ayude a llevar a los lectores y a las lectoras a la historia que quiero contar.
OG: Y en algún momento parece que este ideal de lo “bueno”, de lo “correcto”, moralmente, en lugar de empatar, choca con una iglesia que es en ocasiones cómplice de los mismos crímenes que señalas, y es algo que tú dejas claro y, sin embargo, la hermana Martha Pelloni no termina del todo por aceptar, digamos que tiene muy bien medidos sus tiempos, esos tiempos de dios, para sus respuestas, y aparte te da respuestas que te resultan muy afortunadas, porque conseguiste las respuestas llaves con las que abrías diez, veinte puertas, y que después, al salir de esas veinte puertas, te la volvías a encontrar a ella.
LV: ¡Absolutamente!, y ahí es lo que te digo con los límites, es decir, yo le hago las preguntas a la hermana, ella me responde, pero no me responde hasta el hueso de por lo menos lo que yo quería; digamos que nunca se saca el hábito de monja, nunca veo su intimidad, nunca veo su verdad, aunque a lo mejor esa verdad es lo que muestra, me resulta insuficiente, y ante esa insuficiencia de la monja las tomo, como bien señalas, como puertas para irme o hacia una bibliografía, o hacia una teoría, o hacia una asociación, o hacia una crítica a la iglesia, que ella no hace.
OG: Además de que la hermana Pelloni no es una monja defensora de la iglesia…
LV: Es una monja que pertenece a la institución de la iglesia, y tiene todo lo que alguien que pertenece a esa institución, y ese modo de responder, pero también es una persona que ha puesto presos a curas pedófilos; también es una persona que tiene una mirada amable, por lo menos ahora, hacia la diversidad sexual, que puede decir, abiertamente, la iglesia es machista, que puede decir, por ejemplo, la verdad es que me dolió muchísimo toda mi vida, que yo trabajaba y el que iba a dar la cara y la misa siempre era el cura, que no movía un dedo.
OG: Además de que me parece que en una institución tan bien establecida como lo es la iglesia católica, verdades y denuncias de este tipo solo podrían salir de gente que está dentro de la institución, que conoce muy bien los mecanismos y los procedimientos, es decir, a lo mejor tú te hubieras podido acercar no al caso de la hermana Pelloni, sino a la iglesia argentina durante la dictadura, y claro que también habrías dado con algo interesante, pero ibas a topar con pared en algún momento, porque la iglesia es una institución que se encarga de cerrar muy bien cualquier hueco por donde se pueda salir la información, y aun con ello, ahora, con tantos medios que hay de información, y de denuncia, es cuando empiezan a salir estos casos que tú señalas: de pederastia, de la trata de infantes con países como Alemania, Noruega, que políticamente tendemos a verlos como “correctos, si los vemos como dentro de un marco europeo.
LV: ¡Por supuesto!, y es muy interesante, porque también está, la crónica de países latinoamericanos donde siempre ocurren las grandes desgracias: asesinamos mujeres, se venden niños, etc. Ahora bien, ¿quién compra esos niños? Las redes incluyen a los países que ven a Latinoamérica como el lugar de la infamia. A mí me pareció muy interesante. Y, claro, mi visión al escribir un libro que tiene una monja como principal protagonista siempre fue de cierto recelo, porque tengo una posición muy clara tomada, y que se la digo a ella, y que trato que en el libro se vea, es imposible olvidar la conexión de la iglesia con los crímenes de la dictadura.
OG: Esta pregunta que haces y que se repite durante todo el libro, tiene por respuesta lo que expones, pero si yo te la hiciera a ti así, directa, ¿qué me contestas?, ¿por qué no han matado a la hermana Martha Pelloni?, ¿por qué no la mataron en el momento más álgido de cada una de sus denuncias, de su activismo?
LV: Podría sonar ingenua mi respuesta, pero hay varias razones. Una de ellas es que, desde el primer día, esta monja, absolutamente desconocida, acapara la atención de la prensa, y no un poco, sino mucho: se van todos los periodistas a Catamarca, Argentina, sale en todos los programas de televisión, en todos los diarios; el periodismo descubre una monja que tiene unos ojos celestes, una hermosa cara, un modo de hablar muy claro, muy contundente, y que no tiene pelos en la lengua: es una monja que si por un lado le venían y le decían “a mí me han dicho que van a matar a tal”… al otro día ella llamaba a la prensa y les advertía: “¡cuidado!, van a matar a tal”.
OG: Se convierte entonces la hermana Pelloni en una portavoz…
Sí, en la portavoz no solo de la víctima y del caso María Soledad, sino en el dedo acusador con nombre y apellido; se convirtió en la principal testigo, a pesar de que no había visto nada, del juicio, que a su vez es un juicio que estaba siendo televisado. Imagina lo qué es eso: matar a la monja en esa instancia… no la pudieron matar antes, porque no sabían quién era; no la pudieron matar después, porque, de haberla matado, habría llevado a una revolución mayor de la que hubo; otro punto importante es que a la iglesia le conviene, y le convino, esta monja: pensemos que, tradicionalmente, veníamos con esa imagen de la iglesia cómplice de la dictadura argentina, y con una iglesia descuidada de esa misión pastoral que nos había prometido tanto a los creyentes, como a los no creyentes, y de repente sale esta monja justiciera, valiente, y con una verdad, entonces la iglesia también la protegió, digamos.
OG: Tú cierras el libro, ganas el Premio de Crónica, pero falta qué es lo que va a seguir saliendo de los abusos de una iglesia, y no solamente en Argentina.
LV: Creo que es lo que pasa con el feminismo cuando se le pide que solucione todo o que eduque a los hombres, o que entonces ahora cómo es que el feminismo va a cambiar el mundo. Reconozco que cuando pensaba en La hermana muchas editoriales me preguntaban: ¿qué cosa oscura le has encontrado a la hermana?, ¿de qué va el escribir un libro sobre esta historia, si no me vas a contar, por ejemplo, de dónde recibe dinero?, ¿quién la protege? Y esa es una pregunta que a mí me mantuvo en silencio, con el archivo sin trabajar durante mucho tiempo, porque no le podía encontrar nada a la monja, y no significa que no lo tenga, pero en un momento deje de buscar, no es que no pude preguntarle, sino que ella no para de acusar personas, y a donde va acusa gente con nombre y apellido, y la gente que acusa pertenece a la iglesia, al gobierno, al poder judicial, digamos que es una mujer que no se calla nada. ¿Qué oscuridad es la que ella tiene? Aquí lo asocio con la pregunta que se le hace al feminismo. La iglesia es una institución oscura, tramposa, tiene unas conexiones importantísimas no solo con la pederastia y el abuso de menores, que ya es público, sino justamente una trama de poder muy nefasta.
Credito foto: Letralia tierra de letras
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Posted: September 18, 2025 at 10:15 pm
Óscar Garduño Nájera. ha publicado en Newsweek en español, GQ México, Laberinto, Replicante Revista Cultural, Opera Mundi, Forbes México, Milenio, así como en distintas antologías.






