Nos aferramos a lo que queda
Ingela Johansson
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¿Qué queda de un padre cuando muere? ¿Qué queda del verano cuando se acerca el otoño? ¿Y qué queda del mundo – este mundo herido y desgarrado, maltratado por el ser humano y que pronto será irreconocible? Estas son algunas preguntas que se plantea la escritora argentina Gisela Heffes en su poemario El cero móvil de su boca. Con motivo de su reciente traducción al sueco por Petronella Zetterlund, junto a su publicación en petzetera, tuve la oportunidad de conversar con la autora.
En El cero móvil de su boca hay treinta y cinco poemas. El poemario, que se publicó en una edición bilingüe en inglés y español en Estados Unidos en 2020, está lejos de ser la única obra de Gisela Heffes. Como escritora de ficción, ha incursionado en diversos géneros: una trilogía de novelas, Ischia (2000), Praga (2001) e Ischia, Praga & Bruselas(2005); una colección de cuentos, Glossa urbana (2012); una antología de crónicas, Aldea Lounge (2014); y una novela corta bilingüe, escrita tanto en inglés como en español, titulada Sophie La Belle and the Miniature Cities (2016). Además de su labor artística, desarrolla una carrera académica en la Universidad Johns Hopkins, donde, como profesora de literatura y cultura latinoamericanas, ha centrado especialmente su investigación en las humanidades ambientales, con énfasis en la biopolítica y la ecocrítica.
Es evidente que su investigación y su creación literaria van de la mano temáticamente. Sobre los poemas de El cero móvil de su boca pesa una profunda tristeza. Una tristeza por lo que fue y que ya no se puede recuperar:
Pienso en las ballenas.
En si existirán en el futuro.
Pienso en los niños que crecerán estudiando un mundo virtual.
Niños que conocerán los glaciares en las imágenes de internet.
Y aprenderán que los osos polares hurgaban en la basura.
Y que los salmones confundidos flotaban en corrientes
desatinadas.
Sabrán de las algas blancas.
Y del mercurio que yace en el fondo del océano.
Junto a toneladas de desechos.
Niños que habitarán un mundo diferente.
Una tierra vaciada.
Las líneas de Heffes golpean con fuerza en toda su sencillez.
Esta especie de contemplación sombría del mundo, de lo que permanece y lo que se ha ido, habría sido insoportable de leer si no fuera porque se intercalan con representaciones estivales resplandecientes de sol:
Pero el verano.
El verano es diferente.
Es un momento de pausa.
Ir a la playa o a la montaña.
Llevar a los niños.
Armar castillos de arena.
Y de regreso, el cansancio.
El verano es un respiro, un refugio, una fuente de sentido. Pero el verano llega a su fin. Los días volverán a estar llenos de reuniones. Las mañanas serán tempranas, los días tardíos, los niños más grandes y la propia poeta más pequeña: “Es así como mido el tiempo./ Su paso./ Yo mermo./ Ellos se acrecientan”.
Como investigadora, Gisela Heffes ha publicado el libro Utopías urbanas, en el que escribe sobre la utopía como forma de cuestionar la realidad en la que vivimos. La utopía pone de relieve lo que ha ido mal, lo que falta. Le pregunto si se puede leer el verano en El cero móvil de su boca como una especie de utopía que cuestiona la cotidianidad del semestre invernal.
“Una utopía que no es espacial, sino temporal”, responde Gisela Heffes. “Yo, como madre, siento que el verano es una pausa, una pausa en la que no tengo que levantarme tan temprano por la mañana, en la que no tengo que preparar almuerzos, en la que las cosas pueden ir un poco más despacio que durante el año escolar. Hay menos exigencias. La vida laboral es exigente y muy concentrada en el tiempo. El verano se convierte en una pausa, pero también en algo más: trae consigo otros olores, otras sensaciones, y lleva un elemento de nostalgia, porque la vida veraniega evoca recuerdos de la infancia. Se convierte en una utopía temporal, como un oasis.”
Los niños están muy presentes en El cero móvil de su boca. Por definición, forman parte de lo que queda, pero ¿qué es lo que les dejamos? La lucha interior del yo poético por generar confianza se vislumbra en el poema “Futuro”:
Amanezco positiva.
Trato de ocultar mi falta de fe en el futuro.
No quiero que mis hijos me escuchen.
Ni que me vean.
Para ellos el futuro es todo.
Es una gran carga la que se traslada a los hombros de los niños, de las generaciones venideras. ¿Qué piensa la autora al respecto? ¿Tenemos derecho a esperar que ellos arreglen lo que nosotros hemos desordenado?
“Hay una zona gris entre contar lo que sabemos y lo que vemos y experimentamos, y al mismo tiempo inculcar a las generaciones futuras la sensación de que algo puede cambiar. Tenemos que darles un sentido de la responsabilidad sin que resulte abrumador”. Gisela Heffes dice que lucha con esto como profesora universitaria, especialmente cuando enseña sobre el cambio climático: “No quiero que los estudiantes sientan que no hay esperanza, aunque a veces yo misma pueda sentirme así. Pero también hay muchas personas trabajando juntas y cultivando pequeñas semillas. Mi poemario trata de navegar por esta realidad e intentar pensar que las pequeñas semillas que sembramos siguen valiendo algo, y que tenemos la capacidad de cambiar nuestro pequeño mundo”.
La amenaza existencial que se cierne sobre nosotros como seres biológicos recorre como un eje El cero móvil de su boca. Pero hay también otro, estrechamente ligado a él, a saber, la erección de muros entre nosotros, para “separar, cortar, dividir”. El poema “Muros” describe el deseo de separar “Los de allá y los de acá./ O los de acá de los de allá”. El mismo deseo de división se refleja en el poema “Especies invasivas”. La poeta ha tomado conciencia de las malas hierbas no deseadas que surgen aquí y allá, yuyos y hojas tan feas como equivocadas que algunos quieren erradicar. Tras no haber pensado en estas intrusiones verdes, ahora las ve en los lugares más insospechados.
El poema puede leerse como un homenaje al poder de la naturaleza y a su capacidad para adaptarse a entornos nuevos e inhóspitos: “Este poder se ve aún más claramente en el entorno urbano que en los lugares donde cabría esperar que estuviera”, afirma Heffes.
Pero es imposible no leer las líneas metafóricamente. La división de los seres humanos en nosotros y ellos, y la idea de algunas personas como especies invasoras, parece más actual que nunca, sobre todo en Estados Unidos, donde Heffes vive y trabaja. ¿Qué opina de que aquello sobre lo que escribió hace unos años esté ahora de plena actualidad?
“Escribí los poemas de El cero móvil de su boca durante el primer periodo de Trump. Entonces yo estaba en Montreal, en Canadá. Me parece que en esta parte del hemisferio norte la vida es más tranquila y la gente más amable. Era un marcado contraste con Houston, donde vivía entonces, que es literalmente el Wild West, y cuando estaba afuera, fue como si pudiera ver las cosas que estaban sucediendo en Estados Unidos aún más claramente. Recuerdo un incidente en particular que ocurrió entonces, cuando mataron a tiros a unos hispanos que estaban comprando en un supermercado de El Paso. Entonces sentí que el odio empezaba a extenderse. Fue el comienzo de algo. Y lo estamos viendo ahora también, como un efecto dominó. Es como cuando alguien tira una piedra al agua y hay ondas que se extienden; involucra a todo el mundo y en todos los niveles: gente del gobierno, estudiantes, humanos y no humanos. El poema “Especies invasivas” refleja un discurso totalmente xenófobo, algo que vemos en la política de inmigración actual. No importa si la gente lleva mucho tiempo en Estados Unidos, ha pagado impuestos y no ha cometido delitos. Es todo muy violento y brutal, y me recuerda a lo que viví cuando crecí en Argentina; me retrotrae a la dictadura militar de allí. Están ocurriendo cosas que nunca pensé que tendría que vivir en Estados Unidos”.
En El cero móvil de su boca, una amenaza irrevocable se cierne sobre nuestra existencia, y el yo poético escribe su lucha por no perder la esperanza, aferrándose a la belleza de lo que aún permanece. Sus versos evocan imágenes claras y familiares: el gato blanco y negro que se tumba panza arriba, la ropa desparramada en un montón enredado, abejas laboriosas que vuelan de una flor a otra, todo aquello que conocemos y queremos conservar. Esto contrasta dolorosamente con las escenas violentas que ocurren a nuestro alrededor y que Heffes nos recuerda con versos sobre árboles mutilados en el Amazonas, trompas de elefantes amputadas y pingüinos cubiertos de petróleo “como mermelada negra”. A través de esta alternancia, los poemas hacen eco de esa inquietud persistente que muchos de nosotros sentimos: la incomodidad de saber que algo no está bien, el presentimiento de que pronto no quedará mucho.
El libro de Heffes, El cero móvil de su boca, acaba de ser traducido al sueco por Petronella Zetterlund y publicado por petzetera: https://www.petzetera.com/category/gisela-heffes/
Foto de Joshua Gaunt en Unsplash
Ingela Johansson es profesora titular de español en la Universidad de Lund, en Suecia. Su especialización es la mediación literaria y su investigación se centra en los flujos de traducción entre el sueco y el español. Por ejemplo, ha indagado en la recepción de la literatura del boom latinoamericano en Suecia y de Nils Holgersson, de Selma Lagerlöf, en España.Trabaja en el programa de traducción del Centro de Lenguas y Literatura de Lund.
Gisela Heffes es escritora y profesora de literatura y cultura latinoamericana en Johns Hopkins University. Además de su trabajo pionero en el campo de la ecocrítica y las humanidades ambientales, ha publicado numerosos libros, ensayos y artículos sobre temas tan variados como las utopías urbanas, el desplazamiento y la migración, la maternidad y la literatura judeoargentina. Algunas de sus publicaciones más recientes son las coediciones The Latin American Ecocultural Reader (2020), Pushing Past the Human in Latin American Cinema (2021), Un gabinete para el futuro(2022) y Turbar la quietud (2023). Su monográfico Visualizing Loss in Latin America: Biopolitics, Waste, and the Urban Environment (2023) recibió una mención honorífica de la sección de Estudios Ambientales de LASA en 2024. Su primera novela, Ischia (2000) y su última novela, Cocodrilos en la noche (2020; 2023) fueron traducidas al inglés y publicadas por Deep Vellum como Ischia y Crocodiles at Night en los años 2023 y 2025 respectivamente. Su poemario bilingüe El cero móvil de su boca / The Mobile Zero of Its Mouth (2020), fue traducido al portugués y francés, y publicado, además del sueco, al alemán como Auslöschungen (2024).
Posted: August 11, 2025 at 8:55 pm







