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Reencuentro con Franz Wright en Houston
COLUMN/COLUMNA

Reencuentro con Franz Wright en Houston

Gerardo Cárdenas

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En 2022, después de una larga espera por la pandemia, Vaso Roto publicó F, poemas de Franz Wright, cuya traducción es mía y que, hasta la fecha, constituye la única traducción al español de uno de los 15 poemarios escritos por Wright (1953-2015), un notable poeta estadounidense, ganador de un Pulitzer de poesía, pero que todavía es mayormente ignorado en nuestro idioma.

Mi primer encuentro con Wright (nunca en persona, no llegué a conocerlo de esa manera) fue en torno a 2013 o 2014, cuando comencé a leerlo. Su muerte me arrojó a una lectura continua de su obra y a buscar, hacia 2017, una manera de traducir al menos uno de los poemarios. Más adelante tuve también la suerte de conectarme por email con su viuda, la fotógrafa Elizabeth Oeklers-Wright, quien recibió y comentó con mucho gusto mi traducción al español.

En 2024 me mudé a Houston, donde estudio el doctorado en Escritura Creativa en Español en la Universidad de Houston. El programa doctoral tiene un intenso contacto con Inprint, una prestigiosa institución cultural que es visitada frecuentemente por grandes escritores, en especial de Estados Unidos, para presentar libros o dar charlas. En una de las paredes de la casa de Inprint en Houston me esperaba Franz, mirándome desde una fotografía.

Pero faltaba otro encuentro, uno que me ha sorprendido por el azar y la serendipia, que quizás nunca lo son. Con mi esposa, Paulina, habíamos decidido hacer un recorrido por las escasas, pero interesantes, librerías de segunda mano de la ciudad. Una de las que visitamos era Quarter Price Books, una librería que estuvo a punto de cerrar pero la enjundia y energía de su nueva dueña, Nicole Polit, la salvó al comprarla a su fundador y dueño por 45 años, Larry Turk. La librería tiene una impresionante colección de ciencia ficción pero, según nos dijo el esposo de Nicole, la sección de poesía estaba apenas armándose.

Fue en esa sección, curioseando libro por libro, que volví a encontrar a Franz. No un libro suyo, sino una traducción de Rilke. Yo sabía que Wright, que había nacido en Austria y hablaba alemán perfectamente, había traducido a Rielke y a otros poetas de esa lengua. Pero no sabía de la existencia de este maravilloso libro – The Unknown Rielke – Expanded Edition – que constituye el número 17 de la serie Field Translation de la editorial Oberlin College Press, sello de la universidad Oberlin College donde Wright estudió y se tituló en literatura.

La serie Field Translation ya no existe, pero se trató de un magnífico experimento de Oberlin por traer al inglés a autores de otras lenguas que difícilmente hubiesen llegado al lector angloparlante. En esa serie se publicaron traducciones de Anna Akhmatova, Dino Campana (traducido por Charles Wright, quien además era el padre de Franz), Herman de Coninck, Max Jacob, Eugenio Montale, Vasko Popa, Yannis Ritsos y muchos más.

Rielke aparece traducido dos veces en esa colección: con Franz Wright, y con David Young, quien tradujo The Book of Fresh Beginnings. A David Young volveremos más adelante. Wright hizo una selección de poemas a partir de tres volúmenes: New Poems, The Life of Mary y The Uncollected Poems and Fragments.

Creo conocer bien la poesía de Wright, pero no había tenido oportunidad de asomarme a otros escritos suyos. Este libro, este encuentro azaroso, me permitió conocer sus pensamientos a través del prólogo de la traducción. Ahí, Wright nos da claves imprescindibles sobre la poesía de Rielke. Aporta el dato de que fue el escultor Auguste Rodin, para quien Rielke trabajó como secretario por un tiempo, quien le dijo que se alejara de un enfrentamiento directo con emociones y pensamientos, y buscase “su expresión a través de un enfoque preciso sobre, y un examen minucioso del mundo natural, de los animales … de las cosas” y esto llevó a Rielke a una poética enfocada en la atención. Wright conecta eso con la idea de un atención donde la mente se enfoca en un objeto … “pero hay algo extraordinario en este acto, porque involucra una atención genuina de la mente que está volcada en el objeto y no se considera a sí misma. Ocurre una suspensión momentánea del ego. El objeto del pensamiento no es considerado como algo que nos pueda ser útil, ni es visto a la luz de cómo embonaría en nuestras vidas. Es pura y simplemente considerado por sí mismo. El acto de la atención es una realización antiegotística del objeto mismo. El acto de atención es simultáneamente la creación del objeto mismo, extrayéndolo de la noche de la identidad y dando al espíritu humano palabras para expresarse adecuadamente”.

Esta extraordinaria reflexión abarca no solo a la poesía de Rielke. Creo que abarca también a la poesía de Wright, una poesía volcada en el objeto de su atención, pero además creada con un profundo desprendimiento de un ego torturado y de un cuerpo enfermo, un arrojar hacia afuera para verter en el papel las emociones más profundas del espíritu humano.

Wright celebra la profunda espiritualidad de Rielke, porque se conectaba también con su propia espiritualidad, y esa conexión era poética, pero también relacionada con el acto mismo de traducir. “Percibir, nombrar, y dar forma concreta no solo a nuestras propias emociones y pensamientos sino a las imponderables obras del universo mismo. Nosotros somos los traductores, ‘las abejas de lo invisible’, esa frase inolvidable que él (Rielke) usó para expresar su propósito en una carta a uno de sus traductores”.

Encuentro esa búsqueda espiritual en poemas como “San Sebastián”, compuesto por Rielke hacia 1905 o 1906. He querido comparar el original en alemán no sólo con la traducción de Wright, sino alinear en una tabla esa traducción con otras tres, la de Nigel Stuart, la de Martyn Crucefix, y la de David Young (quien tradujo el otro poemario de Rielke ubicado en la colección de Oberlin).

“San Sebastián” es una aproximación estética y espiritual de Rielke a uno de los martirologios más conocidos del cristianismo. Es también un poema ecfrástico, es decir, inspirado por una obra de arte. Sobre San Sebastián hay muchas pinturas. Varios especialistas consideran que Rielke se inspiró en una pintura de Botticelli del siglo XV, aunque también es posible que contemplase cuadros similares de Regni, Mantegna o Perugino.

Breves notas sobre las traducciones:

Rielke construye “San Sebastián” con tres estrofas de cuatro, cuatro y cinco versos, todas rimadas. Solo Stuart construye una traducción rimada. Las otras tres se enfocan en lograr un ritmo, la atención está puesta en la escena, no en la retórica. Cada traductor escoge opciones interesantes para ciertos términos. “Willen” (Voluntad), es visto por Stuart como “fuerza de voluntad”, por Crucefix como “fe absoluta”, por Young como “enorme voluntad” y por Wright como “magnífica elección”. Wright se despreocupa de buscar la terminología más aproximada, lo que quiere es un sentido, lo que quiere es nuestra atención volcada en el hombre que, sometido a una terrible tortura, mantiene una dignidad y una belleza. Es una traducción imperfecta, frente al formalismo (en especial de Stuart y Young), pero al mismo tiempo es magnífica.

Sankt Sebastian

Rainer Maria Rilke — Winter 1905/06, Meudon

Wie ein Liegender so steht er; ganz

hingehalten von dem großen Willen.

Weitentrückt wie Mütter, wenn sie stillen,

und in sich gebunden wie ein Kranz.

Und die Pfeile kommen: jetzt und jetzt

und als sprängen sie aus seinen Lenden,

eisern bebend mit den freien Enden.

Doch er lächelt dunkel, unverletzt.

Einmal nur wird seine Trauer groß,

und die Augen liegen schmerzlich bloß,

bis sie etwas leugnen, wie Geringes,

und als ließen sie verächtlich los

die Vernichter eines schönen Dinges.

Traducciones al inglés

Trans. Nigel Stuart

The Ekphrastic Review

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Though seeming to lie down, yet shall he stand

supported by a strength of will to stay.

Like mothers giving breast, he’s far away

and wrapped up in himself, like wreathed garland.

 

The thwack of arrows, as each finds its mark,

sound now, and now, as if sprung from his flesh

from steel hard tips to every quivering fletch.

Yet still, as though unhurt, his smile is dark.

 

At one instant, a sorrow slowly grows

and wells, a grief his pain-filled eyes expose

till it’s renounced, as though a trivial thing,

as if such lapse, contemptuously, they chose

for what, on beauty, would destruction bring.

Trans. Martyn Crucefix

The Fortnightly Review

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Like a figure reclining, he stands there,

held entirely by his absolute faith.

With the far-off look of a nursing mother

and yet wrapped in himself like a wreath.

 

And the arrows fly: now and now again,

so many, as if sprouting from his thighs,

iron heads quivering to their free ends.

Even so, unscathed, he darkly smiles.

 

Only once does any grief begin to show:

his eyes widen under this suffering,

till they repudiate this pitiful thing

and as if scornfully they let them go,

those who would destroy a beautiful thing.

Trans. David Young

widely circulated / cited version

source link

 

He stands like someone lying down,

propped up by his own huge will.

Off somewhere else, like mothers when they nurse,

and bound in himself like a wreath.

 

And the arrows arrive: now, and now,

as if they sprang out of his thighs,

iron and trembling at the ends. An still

he smiles darkly, he’s not hurt.

 

Just once a sadness suddenly looms large,

and his eyes grow naked with pain

until they deny something, not worth the trouble,

filling with scorn as they come to relinquish

those who would kill a beautiful thing.

Trans. Franz Wright

The Unknown Rilke, Oberlin College Press,

source link

 

He stands like a man reclining – completely

held up there by a magnificent choice. Withdrawn

and self-possessed, like mothers when they nurse,

and involved in himself, like a wreath.

 

And the arrows arrive: now, and now,

as if they were springing from his groin,

shuddering stiffly at the feathered ends.

Yet he just smiles darkly, undamaged.

 

Only at one point does his sorrow grow

pronounced, the eyes in naked pain, until

they seem to turn aside from something futile;

as if dismissing with utter contempt

the destroyers of beautiful things.

 

Illustration by Christoph Niemann

Gerardo Cárdenas (México, 1962) es escritor, periodista, estratega de comunicación y promotor cultural. Su más reciente título es la colección de relatos Correr es de cobardes, que publica Abismos Editorial.

Gerardo Cárdenas es escritor, traductor, promotor cultural y agente literario. Actualmente es estudiante del doctorado en Escritura Creativa en Español de la Universidad de Houston.

 

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Posted: September 15, 2026 at 7:44 pm

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