Poetry
El laberinto CIRCULAR

El laberinto CIRCULAR

Julio Trujillo

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Trazábamos señales en la nieve
(iniciales y flechas)
como si nos hubiéramos perdido.
Un juego.
No habĂ­a pasado mucho tiempo aĂşn
y el laberinto era grande pero no demasiado.
Era un diseño obseso, en espiral,
seguramente clásico.
El centro era un imán al que volvíamos
una y otra vez,
una vez y otra.
“A ver
—aparenté seguridad—:
tenemos que ir del centro hacia el perĂ­metro
pero cortando en zig-zag,
sin caer en la trampa de los círculos”
–y me escarché de vértigo
al sentir
que el meollo me jalaba,
que yo querĂ­a habitar el epicentro
y no salir jamás.
Igual que el laberinto,
el tiempo fue también cerrando ciclos.
En cada punto muerto
dejábamos la marca de la frustración:
AquĂ­ estuvieron S. y J.,
hasta que la escritura fue borrando
la escritura
y una callosidad
atenazĂł nuestras rodillas.
(Si fuera diez, quince minutos menos viejo,
menos azul,
lo cargarĂ­a en volandas para hacer
un periscopio.)
Nos detuvimos,
nos miramos a los ojos,
sentĂ­ el reposo de su alma en mĂ­
—pero yo estaba produciendo pesadillas,
leyendo en mi catálogo de horror.
Reo de las tapias,
ni el aire nos ayudaba:
su letanĂ­a se anillaba.
“La muerte nos enrosca”
—dije, y no sé si en voz alta.
Cada rama,
cada copo,
cada paso y cada pensamiento
giraban sobre sĂ­.
Lo rodeé con los brazos
y dejé de buscar.


Posted: April 12, 2012 at 8:33 pm

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