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Sobre La letra alemana

Sobre La letra alemana

Anamari Gomís

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Rodolfo Naró, México: 2025, Editorial Planeta, Espasa.

La literatura incide muchas veces en la transgresión de la ley, de la razón y de la vida. Para muestra, las tragedias griegas.

Con la guerra del gobierno israelí en Medio Oriente, que ha asperjado el antisemitismo en muchos lugares del mundo, vengo a recomendar La letra alemana de Rodolfó Naró. El tema principal es el terrible  infierno creado por los nazis durante la persecución a los judíos en Europa y, por ningún motivo hay que olvidarlo. Los nazis, por cierto, también fueron tras los gitanos y  tras los Testigos de Jehová, ya que Adolfo Hitler tenía  sus propias ideas religiosas. Pretendía anular el cristianismo por sus vínculos con el judaísmo y crear una religión ario-germana independiente, encaminada a la supuesta pureza aria. Para él los judios eran los asesinos de Dios.

…el catolicismo era una podredumbre judeocristiana que había estrangulado el verdadero espíritu alemán por más de mil años

(p.424)

La novela de Naró se centra en Varsovia, en el gueto judío y en la resistencia judía, en este caso representada por dos niños, Daniel Brim y Klara Stern.  En el gueto de Varsovia se agruparon varios  judíos con  agallas, furia e inteligencia, que imposibilitaron ser deportados a los campos de exterminio , al tiempo que lograron deshacerse de varios miembros de la SS, la guardia de élite del régimen nazi, la élite racial que controloba las fuerzas policiales alemanas y los campos de concentración.  Eran el demonio personificiado. A patir de capítulos cortos  La letra alemana nos conduce de Polonia a Alemania y luego de Alemania a Varsovia. Son viajes trepidantes y siempre peligrosos. Con la invasión nazi a Polonia en 1939 se inició la Segunda Guerra Mundial. Un mes después, la URSS también  ocupaba territorio polaco, pero la mejor parte le había tocado a Hitler: la ciudad de Varsovia. Los hechos bélicos nos los narra la novela  al inicio de los episodios que corresponden a Klara Stern. Se llaman”la ruta del holocausto”. La Historia esta allí, tensa y sádica, mientras el lector asiste a la vida bajo el nazismo de las familias Brim y Stern, que ejemplifican a la mayoría judía.Los Brim son polacos y los Stern alemanes, lo cual repite con orgullo Zelda, la abuela paterna de Klara. El papá de Klara, experto tipógrafo se quedó sordo por haber luchado, como alemán, en la Primera Gran Guerra.  El señor Brim, farmacéutico, se empeña en abandonar Polonia, en compañía de Daniel, ya que la madre se niega a dejar solo a su viejo padre, para llegar a Roma y de allí tomar un barco a Palestina, donde vive su hijo mayor.  Pero todo resulta desfavorable para ellos. Terminan en Alemania, Daniel se enfrenta a la deshumanización del ser humano bajo las garras del nazismo, pero aprende, poco antes de cumplir los 13 años, a obedecer todas las órdenes y se  empeñará en hablar alemán. Su astucia lo salva y regresa a Varsovia.

Klara, sus padres y sus dos abuelas huyen de Alemania, a pesar de sus pesares, después de la escalofriante “Noche de los cristales rotos” en Berlín (Kristallnacht)  que sorprende a la señora Stern y a su hija Klara en la calle. Después de eso, la familia Stern decide tomar un tren rumbo a Varsovia, para resguardarse  en el departamento de una hermana de Hava, la abuela materna. Creían que allí estarían relativamente seguros. En el trayecto rumbo a Dánzig, la joven y bella señora Stern establece un vínculo secreto para  ayudar a los suyos, pero  también será un lazo maldito.

Rodolfo Naró no sólo narra dos historias que se entrecruzan en Varsovia, en medio de la presencia nazi que vigila y controla  al gueto judío y muestra  los horrores de la ocupación, el caracter desalmado de los que pertenecen a la organización paramilitar del régimen, los SS o Schutzstaffel sino que registra múltiples sucesos de aquel atropellado universo durante el holocausto, en el que además abundaban las enfermedades, la poca comida,el frío del invierno, los muertos en las calles a los que se les arrebata la ropa y  abandonan sus familiares en el anonimato para que no se les quite el pobre rancho que  le tocaba al que murió. El mapeo de las calles, sobre todo  durante la homérica  labor de Daniel Brim en la resistencia contra los nazis, para lo cual aprende a deslizarse por las alcantarillas del gueto y a salir por varias e importantes vías de Varsovia, es la escritura del submundo , donde habitan las ratas, los malos olores, el fango y las cucarachas.

Los personajes creados por Naró se convierten en figuras determinantes, desde la obcecada abuela Zelda de Klara, inteligente y perspicaz, que alude a un pasado casi aristocrático y que incluso interesa con su conversación, durante una tarde, al oficial nazi Tiessen. Tiessen es elegante, melómano y un militar frío, la suya es   una figura  de autoridad brutal. Representa al aparato nazi en todo su maldad. Él y Daniel Brim se convierten en la némesis uno del otro. Por otro lado, Tiessen se aprovecha de la madre de Klara, una destacada pianista, que introduce a su hija en el bel canto, concretamente con música de Wagner, para entretener al siniestro oficial nazi de muy alto rango. Al mismo tiempo Tiessen mantiene una relación sexual y de poder con la señora Stern, a quien maltrata pero le envía comida al departamento donde viven con la tía y no  obliga a la tía y a los Stern a compartir su espacio con otras familias,  cosa que ocurre en  los edificios del gueto. Lo de de  Tiessen es un toma y daca perverso.

Cada carácter se encuenta  finamente construido, Perec, el abuelo de Daniel se dedica al estudio y a leer los textos del judaísmo. Es un hombre sabio.

Los amigos de Daniel y Klara muestran sus jóvenes personalidades, como La Hormiga, inquieto y observador. En el orfanato del doctor Korczak, médico pediatra y pedagogo se acoge a niños judios sin familia o muy pobres. Korzcak creó un proyecto educativo muy avanzado, mientras la furia nazi levantaba campos de exterminio.

Sé que Rodolfo Naró fue a Varsovia, leyó testimonios, libros sobre el nazismo y sobre la dura vida en los guetos. Su novela, que es una novela de acción, de héroes adolescentes, nos permite, sin embargo,  entrar al territorio del mal y así  la exhibe con toda  su fuerza y su locura por medio de  múltiples historias y, en especial, las de Daniel y Klara,  en el demoníaco espacio del exterminio sin ninguna duda, ya que los nazis  consideraban sub humanos a cualquiera que no fuera  de raza aria.

 El gueto de Varsovia era la concentración más grande de judíos de toda Europa y de las cutrocientas mil personas que los nazis metieron entre esas paredes para el verano de 1942 habían muerto por hambre, frío, tuberculosis o tifus más de noventa mil, de distintas nacionalidades, pero una misma religión: la judía (p.352).

En los momentos actuales, donde la polarización es la marca de muchos gobiernos en el planeta, resulta absolutamente necesario regresar a ciertos episodio históricos en los que  la aparente diferencia de otros se volvió  radical, como en caso del nazismo con los judíos. La letra alemana nos revela historias fascinantes y terribles. Y, a pesar de todo, la amistad amorosa de dos niños, luego adolescentes. La novela muestra la perseverancia , a veces, del bien contra el mal. Pero Naró abunda en el mal. Como escribio Georges Bataille en su libro La literatura y el mal:

La literatura no es inocente y, como culpable, tenía que acabar al final por confesarlo. (prefacio).

La literatura incide muchas veces en la transgresión de la ley, de la razón y de la vida. Para muestra, las tragedias griegas. Si la sociedad se organiza mediante prohibiciones para controlar los impulsos humanos, el maletar en la cultura lo llamó Freud, la literatura explora lo oscuro y rompe con las prohibiciones.  Lo monstruoso en La letra alemanaestriba en que el holocausto existió y asesinó con saña a seis millones de judios en la vida real. A ese horror se enfrenta Daniel Brim en esta  descripción  de la sangre:

Pronto Daniel confirmó los diferentes colores de la sangre. Mejor dicho,los  tonos ue van desde el rosa pálido hasta el marrón. Cómose expande máslento cuandoes derramada en la tierra, es como agua espesa que penetra y se hace unasolamanchacon ella. Sobre el  piso de madera, naveega, seextiendee impregna de púrpura las vetas, deja un cierto olor a hierro oxidado que permanece conel  paso de los días. Si es baldosa,  con el devenir de las horas, se hace una costra marrón sobre la piel del mosaico. La sangre que gotea desde lo alto de un tejado se vuelve peor: a veces se vuelvenestalactitas de fuego y silencio. En cambio, cuando la sangre sederrama sobre la nieve, su volentocolor se suaviza y pierde fuerza, es rosa y blanda, viscosa. Unasangre que  no coagula y fluye entre las corrientes del deshielo. Daniel vio esas manchas rojas en la huida. Fue inevitable no pisarlas. Fueron tantas que no hubo manera de darles la vuelta ni saltarlas. Era un tapete de sangre que también se movía bajo sus pies. (p.284)

Despues de estas imágenes de la sangre, el mal se convierte en materia literaria, por un lado. Por el otro, el nazismo , en  la novela de Rodolfo Naró, se alza con la intensidad y el estremecimiento de un gigantesco bosque  en llamas frente a nosostros.

 

Anamari Gomís es escritora y profesora de tiempo completo en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Estudió la maestría y el doctorado en la Universidad de Nueva York. Es autora de La portada del Sargento Pimienta(1994), Ya sabes mi paradero (2002), Sellado con un beso (2005), Los demonios de la depresión (2008), La vida por un imperio (2016) y El otro jardín del Edén (2019), entre otros títulos. Su Twitter es @AnamariGomis.

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Posted: May 18, 2026 at 8:21 pm

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