Siempre me ha gustado la idea de caminar. En una época practiqué el atletismo en pista y en el presente suelo caminar en una máquina ante una televisión que transmite…
Dead mall rodeo Eight bulls escaped from a rodeo at the Emerald Square Mall In North Attleboro on Sunday. Big honking ones too. They hauled ass right through a fence…
Paraíso Carlos Avilez salió del desierto, pero el desierto nunca salió de Carlos Avilez. Como cualquier persona de Sonora que se respete, Carlos Avilez siempre saluda con un fuerte apretón…
Hasta otros días hasta el primer roce del aire diurno otra gente distinta calles a la intemperie porque el agua que somos burla la orilla del acero. Una límpida…
En More Letters from the Edge: Outrider Conversations Margaret Randall continúa su exploración del poder de la correspondencia, revelando los intercambios íntimos y espontáneos que definen las vidas vividas al…
Hace años, el escritor Guillermo Samperio me obsequió un pequeño volumen de la Editorial Losada, de su legendaria colección La Pajarita de Papel, donde se contaba la historia maravillosa de…
Muchas veces me pregunto quién sería, cómo sería, si hubiera nacido aquí, pero en la vida “real”, no así en la literatura, resulta inútil tratar de escenarios imaginarios que no…
La revista Los cínicos nació como un blog con un enfoque en el cine, pero ha ampliado su cobertura a temas más diversos, y tanto de México como del extranjero,…
[Este ensayo trenzado pertenece a Curiositas, una serie para saciar nuestra curiosidad y maravillarnos explorando los porqués y cómos de nuestro mundo y nuestra conexión con lo que nos rodea]…
La Araña, Lucho, Kyli y El Mosquito entran a un bar después del partido de la Copa del Mundo de Clubes. ::::::: —Pidan —les dice Karen. :::::::: —Birra sin alcohol…
Lo primero que despierta curiosidad al llegar a Nashville, la capital del estado sureño de Tennessee, no son los honky tonks —bares de música country en vivo—, sino la gran…
Teléfono de viento No hace falta insertar la tarjeta de Telmex que reproduce El beso de Klimt ni tener cerca una torre inestable de monedas suicidas No hace falta…