Essay
De envejecer y otros demonios

De envejecer y otros demonios

Lorea Canales

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Leo el periódico. Tornados, sequías, incendios, desiertos inundados. Además de las tragedias ecológicas, están aquellas causadas por los hombres, la hambruna impuesta al pueblo palestino y la larga invasión de Ucrania. Continuan los argumentos penales contra el candidato presidencial de Estados Unidos y expresidente Trump. En el mismo diario en el que leo estas noticias sobre mi pantalla donde ya no existen las primeras, segundas ni terceras planas, donde ya no se esconde la información irrelevante, ni existen editores que tomen esas decisiones –han sido substituidos por algoritmos que determinan qué se lee más– hay un artículo sobre un tipo de popote/pajilla (creo que es de las palabras con más variaciones en los españoles que hablamos: pitillo, bombilla, carrete, carrizo, sorbete, absorbente, calimete…) con el agujero transversal para que los labios sean posicionados en horizontal como el flautista Jean Pierre Rampal y no causen arrugas. El popote anti-arrugas, la última novedad en la industria del anti-envejecimiento.

 

Envejecer y sus lamentables consecuencias: verse viejo, arrugarse, perder pelo, fuerza física, salud, es visto como algo a evadir a toda costa. El problema es que el único antídoto auténtico para no envejecer es morir. Vivir implica envejecer.

Comprendo a quienes quieren lucrar con el envejecimiento ajeno, a los vendedores de cirugías, cremas, jugos: es buen negocio. Entiendo también la innegable superioridad de la piel joven. A veces en la calle veo a madres con sus hijas adolescentes o adultas, hijas mayores de quince, madres entre cuarenta y sesenta y me toma un minuto verles la cara e imaginar cómo era la mamá hace unos años. Detrás de las arrugas y el rostro cansado siempre encuentro a la joven e incluso la niña que hubo antaño. Mientras que la chica, resplandeciente, también lleva consigo el futuro de la madre, los anteojos, los kilos de más.

La semana pasada vi a Rafa Nadal combatir contra Alex de Minaur. Los cañonazos de Rafa acompañados de estruendosos gruñidos eran contestados sin problema por el australiano. Los raquetazos de antaño letales ahora no hacían daño. Rafa se veía frustrado al ver que cada golpe era respondido, golpes que hace unos años habrían ganado el punto. Los jovenes tenistas han subido de nivel y la experiencia de los viejos no es suficiente. Pero ninguna derrota es permanente, en Madrid, Rafa le ganó al australiano. El campeón quiere salir en hombros.

La vida de los tenistas (y de los toreros) es como la de los perros, un año de su vida representa siete de un humano normal. En el 2003 vi a Rafa jugar por primera vez de 17 años cuando usaba pantalones pesqueros y ahora, veinte años después lo vemos emprender la retirada.

Recuerdo al maestro de yoga Rodney Yee hablando frente a un grupo de señoras de entre cuarenta y sesenta años. Rodney, en ese entonces pasaba ya de los cincuenta años, les dijo que había que reflexionar sobre el hecho que envejecíamos. Una señora que levantó la mano y dijo, Que no, que ella no, que ahora ella estaba mejor que nunca. Rodney la miró con compasión y respondió, Sí, pero ni Michael Jordan puede saltar como lo hacía antes.

La analogía de Jordan dejó perpleja a la señora que jamás se había comparado con un jugador profesional y estaba encantada de haber encontrado la yoga, se sentía fuerte y flexible y ya con los hijos fuera de casa. El salto vertical de Jordan la tenía sin cuidado, ella nunca había estado mejor.

La escritora inglesa Rachel Cusk habla en sus novelas y relatos sobre el envejecimiento. En Aftermath, publicada como Despojos en español por Libros del Asteroide, habla sobre el fin de su matrimonio en un momento cuando sus hijas ya mayores se disponen a vivir por su cuenta. En Second Place, escrito durante la pandemia, la protagonista ha encontrado otro hombre, otra vida y su hija adulta regresa con su pareja a pasar la pandemia con ellos.

En su famoso poema Autoretrato, Rosario Castellanos confiesa: en realidad mi pelo encanece, encanece.

Encanezco, encanecemos y mientras tanto los hombres siguen sus guerras, los pueblos sufren de hambre, los desiertos se inundan, los pájaros mueren. A ver qué hacen los jóvenes con todo esto, mientras los viejos nos miramos al espejo insatisfechos.

 

*Foto de Rod Long en Unsplash

LoreaLorea Canales es autora de los títulos:  Apenas Marta (Becoming Marta, 2011)  y Los perros (The Dogs, 2013) . Ha sido incluida en diversas antologías. Su Twitter es @loreac

 

 

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Posted: April 28, 2024 at 7:40 pm

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