Art
México y los artistas viajeros
COLUMN/COLUMNA

México y los artistas viajeros

Ricardo López

El espacio que en otro tiempo fue una hospedería de frailes agustinos, la vecindad donde nació Germán Valdés Tin Tan y el famoso Hotel de Cortés, hoy está consagrado al Museo Kaluz, una nueva pinacoteca de arte mexicano promovida por el coleccionista y empresario Antonio del Valle Ruíz.

Como viajero irredento me interesaba especialmente conocer la nueva exposición permanente La Colección Kaluz. Relevancia de un mecenazgo, un esfuerzo por «fomentar la reflexión colectiva en torno a la definición de lo mexicano, al mismo tiempo contribuyendo a la conservación y difusión de nuestro patrimonio artístico». Compuesta, en un número importante, por varios de los artistas viajeros más influyentes de su generación, desde Eugenio Landesio hasta Roberto Fernández Balbuena.

Para entender mejor el concepto, abocado al arte figurativo, y los ejes temáticos de la exposición, me encontré en las instalaciones del lugar ubicado en la esquina de Avenida Hidalgo y Paseo de la Reforma, con la historiadora del arte y divulgadora Veka Duncan, coordinadora de comunicación del museo, quien me explicó que la propuesta se posa sobra cinco pilares: paisaje, retrato, cuadros de costumbres, bodegones y artistas del exilio español.

Es imposible hablar de la escuela de paisajismo en México sin reparar en la figura de Eugenio Landesio, un artista romántico piamontés que creció en Roma y desembarcó en nuestro país por invitación del catalán Pelegrín Clavé, entonces director en la Academia de San Carlos. Veka tuvo a bien decirme que en su día el paisajismo no figuraba como un género en sí mismo, sino como el telón de fondo de una escena que sucedía en primer plano. A Landesio le debemos, entre otras cosas, la eclosión de José María Velasco, el paisajista más importante del siglo XIX en México. La colección no sólo repara en los grandes nombres, también busca reivindicar la obra de artistas olvidados, como el caso de Manuel Serrano, al que solo se le reconoce como un pintor costumbrista pese a sus notables aportaciones como paisajista. Dentro de ese mismo eje temático se asoma la enigmática figura del Dr. Atl, pintor, muralista y vulcanólogo oriundo de Jalisco, a la par del oaxaqueño Armando García Nuñez, paisajista de la escuela clásica que quedó eclipsado por la vanguardia de sus coetáneos muralistas.

A propósito de artistas viajeros en el exilio, el otrora soldado estadounidense Conrad Wise Chapman también se abre paso en la primera parte de la exposición. Tras haber padecido la guerra desde el bando de los confederados, Chapman se refugió en México para inscribirse en la gran tradición del paisajismo. Existe, además, una marcada voluntad por integrar a las mujeres en el discurso como artistas por derecho propio y no como una categoría aparte. En ese sentido, nombres como el de Mercedes Zamora, pionera del arte colimense y alumna aventajada de Velasco, y Angelina Beloff, pintora y grabadora de origen ruso, estigmatizada como la primera esposa de Diego Rivera en la cultura popular, tienen un papel protagónico en la configuración del recorrido.

En el galerón de retrato destacan los cuadros de castas, una expresión emblemática del siglo XVIII en la Nueva España, que desde entonces podía ser interpretado como una búsqueda identitaria. Resulta muy curioso el marcado contraste entre los típicos retratos de las élites, casi siempre por encargo, y la idea de la democratización del retrato a partir del siglo XIX, donde ya se pueden ver reflejados otro tipo de intereses y estratos sociales, con una evidente ambición por reflejar la vida cotidiana. Aunque hay que decir que, comparado con el arte sacro y las escenas históricas, siempre fue considerado como un arte comisionada.

Pasando a los bodegones y las naturalezas muertas, uno de los géneros más importantes en la historia del arte, es posible percibir cómo se mantiene la idea de la vida como algo efímero, con un innegable prisma filosófico representado a partir de cosas perecederas. Agustín Arrieta, el estandarte del movimiento en México, supo adaptar el estilo del bodegón tradicional de la Europa protestante, con referentes locales como el aguacate, la talavera o los chiles.

Por otro lado, la sala dedicada a los cuadros de costumbres aborda los temas relacionados con las tradiciones, alegorías y metáforas, interpretadas desde la mirada particular de cada autor. Así van desfilando Raul Anguiano, Pedro Coronel y Ricardo Martínez, vinculados con las narrativas tradicionales y los elementos de las culturas prehispánicas, y Agustín Lazo, el precursor del surrealismo en México, con una intención más metafórica de dialogar con el arte universal.

Para finalizar, la colección abraza con convicción la idea de reivindicar la obra de los artistas del exilio español con una lógica casi cronológica, primero con escenas campiranas propuestas por gente como Roberto Fernández Balbuena —un personaje fundamental para la preservación de obras en el Museo del Prado durante la guerra—, y luego bajo el concepto del éxodo, donde destacan las constantes alusiones hacia los veteranos de la guerra civil de Antonio Rodríguez Luna. Como matizó Veka Duncan durante el final del recorrido, la ruptura en México no se podría entender sin la llegada de todos los refugiados que huyeron de los conflictos armados en Europa.

Por todo lo anteriormente descrito, estoy en posición de afirmar que el Museo Kaluz tiene todos los condimentos para convertirse en uno de los espacios culturales de referencia en la Ciudad de México durante los próximos años. En nosotros queda cobijarlo y defenderlo como lo que es: una gran manera de conversar sobre lo que significa ser mexicano a través del arte nacional y de la mirada de los viajeros que se afincaron en nuestro territorio.

 

Ricardo López Si es autor de El viaje romántico (UOC / Cuadernos Livingstone, 2021) y coautor de la revista literaria La Marrakech de Juan Goytisolo (Agora, 2019), el libro de relatos Viaje a la madre tierra (UOC / Cuadernos Livingstone, 2019) y de la antología Puentes (Gato Blanco, 2020). Columnista en Literal Magazine y Revista Panenka. Editor en revista Purgante. Su twitter es @Ricardo_LoSi

©Literal Publishing. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta publicación. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en la ley federal del derecho de autor.

Las opiniones expresadas por nuestros colaboradores y columnistas son responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente los puntos de vista de esta revista ni de sus editores, aunque sí refrendamos y respaldamos su derecho a expresarlas en toda su pluralidad.

 


Posted: November 7, 2022 at 9:45 pm

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *