Cinécdoque. Entrevista con Luis Reséndiz
Valeria Villalobos
“El pensamiento se enciende cuando las luces se apagan”, dice Luis ResĂ©ndiz con motivo de la experiencia implĂcita en una sala de cine. Ver una pelĂcula y conceder una atenciĂłn absoluta a la cinta es detonar una reacciĂłn en cadena de ideas, sentimientos y futuras realidades: el cine nos configura. CinĂ©cdoque, el nuevo libro del cinĂ©filo Luis ResĂ©ndiz (Coatzacoalcos, 1988) publicado por Dharma Books+Publishing, reĂşne más de una docena de ensayos, algunos inĂ©ditos y otros previamente publicados, dedicados al análisis y crĂtica de la industria del llamado “cine comercial” y sus prejuicios.
Para ResĂ©ndiz el cine configura nuestra realidad. Es un arte que ha adoctrinado nuestra mirada, que nos ha ayudado a moldear nuestros miedos y nuestros deseos. Ha estructurado los ideales de muchos de los más comunes sentimientos y emociones. Nos ha enseñado a conmovernos, a sospechar y, desde luego, a temer. Por ello, CinĂ©cdoque analiza pelĂculas que se han infiltrado en el imaginario colectivo de nuestra Ă©poca, filmes como It, Star Wars o Back to the Future; pero tambiĂ©n estudia las Ă©pocas de su generaciĂłn analizando los medios de consumo, de producciĂłn y las razones personales y comerciales que motivaron a ciertos directores a elaborar estas grandes cintas.          Â
Reséndiz también compara el impacto económico y social que tuvieron estas obras, indaga en la industria de la producción cinematográfica que las posibilitó, sus costos y las estrategias multimillonarias (o aparentemente multimillonarias) implicadas en su creación. Asimismo, nos encontramos con apuntes sobre la necesidad, o necedad, de ciertas secuelas y precuelas, y consideraciones sobre las estrategias comerciales de los “blockbusters de arte” y los blockbusters de bajo presupuesto que han resultado ser una enorme mina de oro.
Mientras el autor realiza este análisis, retoma y cita a expertos de la industria del cine: crĂticos, directores, actores o productores que han pasado a la historia; desde luego, no sin una buena dosis de crĂtica aguda y socarrona. Sin dejar atrás el humor, ResĂ©ndiz retoma las escenas más representativas del cine de los Ăşltimos 40 años; las ridiculiza y, de paso, se mofa de conceptos como “cine de arte” o “cine comercial” para proponer unos más puntuales, como “cine de abuelitas”.
ResĂ©ndiz hace de su dinámico libro un espacio Ăntimo; constantemente nos remonta a la experiencia del cine en casa: el cine permanencia voluntaria de Canal Cinco, las antenas de conejo y los ya extintos videocentros. A su vez, el autor nos deja entrar en su vida personal. Describe algunos traumas infantiles, la distorsiĂłn de ciertas conductas que le ha generado el cine, asĂ como su relaciĂłn con su padre. Con una fuerte atenciĂłn a su iniciaciĂłn como crĂtico de cine, ResĂ©ndiz expone las pelĂculas que fueron sus propios monstruos de infancia y el camino que lo acercĂł cada vez más al sĂ©ptimo arte.
Sin pretensiones de tener la Ăşltima palabra en la discusiĂłn, en CinĂ©cdoque Luis ResĂ©ndiz acomete con humor y destreza una acertada crĂtica a favor del “cine popular” y cuestiona con simplicidad las disciplinadas definiciones, los rĂgidos conceptos y los acrĂticos prejuicios en torno a las pelĂculas que se han vuelto un referente social y que han ayudado a encuadrar nuestra realidad.
Cuéntanos ¿cómo llegaste al mundo del cine?
LleguĂ© porque en casa habĂa televisiĂłn y los niños nos quedábamos solos y la televisiĂłn estaba ahĂ. Mis primeras pelĂculas las vi en televisiĂłn, muchas veces en la señal abierta, con defectos de doblaje, traducciĂłn y hasta los infames cortes censuradores o reductores que en esos tiempos (y ahora, pero en menor medida) poblaban a las pelĂculas que pasaban. Es decir, ya es un lugar comĂşn decirlo, pero pues quĂ© es una entrevista sin lugares comunes salidos de la premura con la que se contesta: freudianamente, al cine lleguĂ© desde niño y nunca lo he dejado.
¿Cómo fue el proceso de gestación de Cinécdoque? ¿Qué buscas con él y qué no simplemente no pretendes?
CinĂ©cdoque naciĂł llamándose Videotepec, que era el nombre de un blog en WordPress que abrĂ para escribir de cine además de los espacios más formales en los que publicaba. DespuĂ©s, pensĂ© que podrĂa escribir una novela, una historia tipo Stardust Memories pero con un crĂtico de cine viejo como protagonista, una idea terrible, vaya, y pensaba intercalar ensayos y comentarios sobre crĂtica entre los capĂtulos, como si fueran textos del personaje y no mĂos, pero al final me di cuenta de que la trama era horrible y desechĂ© la idea. Finalmente, tomĂ© un cuaderno, le peguĂ© la palabra “CinĂ©cdoque” en la portada y empecĂ© a llenarlo de apuntes a mano. Al mismo tiempo, revisĂ© textos viejos y me di cuenta que marcaban un rumbo un tanto involuntario: fue ahĂ cuando decidĂ apropiarme de ese rumbo —es decir, el del cine hollywoodense— y recorrerlo a cabalidad, con compromiso y disciplina, agotarlo. CinĂ©cdoque no bastĂł para lograrlo, asĂ que habrá que seguir caminando.
ÂżDe dĂłnde viene el tĂtulo?
Del blog de crĂtica cinematográfica que mantuvieron Alonso Ruvalcaba, Mauricio González y Gabriel Lara Villegas. Yo leĂa ese blog cuando conocĂ a Alonso y un dĂa pensĂ© que ese era mejor tĂtulo que Videotepec. Le pedĂ permiso, aclaro (aunque ya una vez que lo habĂa hecho). Me lo apropiĂ© porque me parecĂa perfecto para definir el oficio del crĂtico: como uno no alcanza todas las dimensiones de una obra —serĂa imposible realizar un trabajo totalizante con todas las pelĂculas que se analizan, y al final acaso el crĂtico no serĂa crĂtico sino un loquito que dedicĂł su vida a una o dos pelĂculas: quĂ© dicha poder ser ese loquito—, toma algunas caracterĂsticas y a partir de ahĂ empieza a desgranar la mazorca. Es decir, toma uno la parte para explicar el todo, es decir, realiza crĂtica mediante la sinĂ©cdoque.
En tu libro realizas un análisis de ciertos blockbusters que se han vuelto clásicos populares, como Star Wars, La bruja de Blair o Indiana Jones, Âżpor quĂ© dedicarte a la crĂtica cinematográfica de este tipo de filmes cuando lo que parece está creciendo y llamando la atenciĂłn de la crĂtica es el “cine independiente”?
Varias razones: salvo honrosas excepciones, la crĂtica de cine en MĂ©xico me parece una escena más bien gris, y mucho de eso se debe a su denodada resistencia a acometer el cine popular desde una perspectiva seria —formal, principalmente, pero tambiĂ©n social y discursiva—. Se le desprecia, vaya. Y a mĂ me gusta la basura de todo tipo: me gustan los comics, los superhĂ©roes, me gusta la piraterĂa. Encuentro más fascinante el desprestigio que el prestigio. Y el cine popular, por popular, no es prestigioso, o no siempre, o se acostumbra mirarlo como por encima del hombro… En ese sentido, pues, no me interesa escribir sobre las honduras de Haneke —a quien disfruto muchĂsimo y es uno de mis directores favoritos— sino de las de Volver al futuro, que son masivas y acaso nos son más comunes. El cine independiente me gusta (vaya, ni siquiera encuentro diferencia a la hora de ver pelĂculas entre uno y otro) pero de ese ya se escribe mucho y bien (y a veces no tan bien); prefiero escribir del cine que ve más gente y que pocas veces se aborda con seriedad y rigor desde espacios no-acadĂ©micos, aunque los espacios acadĂ©micos tampoco lo abordan tanto como uno quisiera.

En tu libro cuentas un par de divertidas anécdotas sobre las visitas a los videocentros o cineclubes, ¿cómo crees que plataformas como Netflix están cambiando la industria del cine? ¿Y cómo es que estas plataformas han cambiado tu experiencia personal del cine?
La cambian en la medida de que amplĂan o cambian, de nuevo —la primera vez fue con los formatos domĂ©sticos—, los alcances y las formas en que se ve el cine. Uno pensarĂa que la cambian mucho, pero lo cierto es que hay acá dos factores: el primero, que millones de personas descargábamos y veĂamos pelĂculas en nuestras computadoras o dispositivos desde hace años; el segundo, que muchos más millones no lo hacĂan o les daba pereza o solo lo hacĂan si no tenĂan que descargar nada. El uso de torrents y p2p, aunque masivo, no es mayoritario entre las audiencias, y entonces Netflix —como suele suceder en el capitalismo— toma una idea, la limpia, la despoja de rugosidades (los derechos de autor, por ejemplo, que se omitĂan feliz y flagrantemente en los p2p) y la presenta, ya reluciente, a una audiencia mucho mayor. Todo bien con la idea, al menos en principio, pero los problemas llegan cuando nos damos cuenta de que Netflix es tan solo una tajadita de un enorme pastel de cine que estamos perdiĂ©ndonos. En alguna clase le puse Bowling for Columbine a mis alumnos, y algunos estaban fascinados, y una alumna me dijo, al terminar la sesiĂłn que dejĂł la pelĂcula a la mitad, que la terminarĂa de ver en Netflix. Cuando le dije que no estaba ahĂ se sorprendiĂł mucho, y le dijo a una amiga suya que no sabĂa que habĂa pelĂculas que no estaban en Netflix. Fue una cosa asombrosa para mĂ, que crecĂ entre los cines que pasaban pelĂculas de hace seis meses a un precio irrisorio o a 2 x 1 o con permanencia voluntaria, videoclubes, los puestos de pelĂculas pirata y los p2p, es decir, con el conocimiento factual de que existe un universo de cine fuera del streaming. Y sĂ: justo en la semana veĂa un tuit de alguien que decĂa que tenĂa Prime Video, Netflix, Mubi y no recuerdo quĂ© otras plataformas de streaming pagado, y ni una pelĂcula de George A. Romero disponible. El streaming es fabuloso, y las producciones que Netflix saca a granel tambiĂ©n tienen lo suyo, pero existe cierto riesgo de perder la memoria cinematográfica si no se complementa con una sĂłlida colecciĂłn en formatos fĂsicos y/o digitales.
Es muy interesante que en uno de los capĂtulos de CinĂ©cdoque recuperas el tĂ©rmino “clásico instantáneo”, tĂ©rmino que parece un oxĂmoron difĂcilmente conciliable. Sin embargo, citas a Humberto Beck para aclarar una de las interpretaciones del concepto: “¿Puede la cultura contemporánea, tan dada a la aceleraciĂłn y la fragmentariedad, ser capaz de generar un clásico? Desde luego, siempre y cuando el clásico se origine bajo las modalidades de esa misma cultura. En la actualidad, el Ăşnico clasicismo posible es el instantáneo” ÂżQuĂ© crees que lleva a una pelĂcula a conseguir ese tĂtulo?
El clásico instantáneo es una especie de termĂłmetro donde podemos medir la recepciĂłn de una obra. Hoy en dĂa, muchas pelĂculas alcanzan las caracterĂsticas del clásico —las lecturas mĂşltiples, la resonancia entre las audiencias, la presencia, pues, en la mente colectiva— pero lo hacen tambiĂ©n de forma instantánea, y una vez pasado el tiempo, su permanencia se revela efĂmera. Pasa con muchas de las pelĂculas de Marvel, por ejemplo. Pero existe, tambiĂ©n, el clásico instantáneo que se mantiene, que sobrevive: es el caso de, digamos, Mad Max: Fury Road, una pelĂcula que alcanzĂł todas las caracterĂsticas del clásico apenas unas semanas despuĂ©s de haberse estrenado y hoy continuamos hablando de ella, dos años despuĂ©s, que en tiempo internet son como dos siglos. Esa es una pelĂcula que permanecerá: su clasicismo en efecto habrá sido instantáneo.
En tu libro mencionas varias experiencias donde revisitas filmes, ÂżquĂ© te lleva a volver a ver una pelĂcula?
Son varias las cosas: la primera es que me guste —The Social Network es una pelĂcula que habrĂ© visto una docena de veces y nunca he escrito nada sobre ella, por ejemplo—, la segunda es que me obsesione —The Social Network no me obsesiona, aunque la disfruto enormemente; por el contrario, Volver al futuro me gusta y me obsesiona—, la tercera es que tenga que escribir de ella. Debido a que casi no reseño estrenos —o los reseño brevemente, en Twitter, Letterboxd o en unas cápsulas de minuto y medio que filmo en la productora donde trabajo—, y debido tambiĂ©n a que me gusta escribir ensayos extensos, mayormente llego a un acuerdo con mis editores para que me publiquen revisiones más o menos exhaustivas de sagas que cumplen años, clásicos que urge recordar o pelĂculas que reciben una secuela tardĂa. Ahora mismo estoy terminando una semana maratĂłnica en donde vi nueve pelĂculas de El planeta de los simios (una saga que me gusta, me obsesiona y de la que tengo que escribir), y creo que todavĂa me echarĂ© unos episodios de la serie. Ya veo simios en todos lados. No es queja.
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Valeria Villalobos es periodista cultural. Es colaboradora en revistas como Tierra Adentro, Letras Libres y Nexos. ES locutora de Ibero 90.9FM. Es editora de Dharma Books + Publishing
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Posted: October 18, 2017 at 9:39 pm







