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AMLO: el peor presidente del México moderno
COLUMN/COLUMNA

AMLO: el peor presidente del México moderno

Sergio Negrete Cárdenas

No deja de ser irónico que quien, sin modestia y un mínimo pudor, se presentó como una figura histórica, esté resultando el peor presidente en el siglo que ha transcurrido desde que terminó la Revolución Mexicana en 1920. El que presenta su gobierno como una gesta transformacional similar a la Independencia, la Reforma y la Revolución, encabeza un gobierno desastroso que implicará años de retroceso. Una de las numerosas paradojas del obradorismo será, ciertamente, haber hecho un gobierno fuera de serie, pero por numerosas razones negativas. Lo que le espera es el basurero de la historia.

Un elemento importante será la impresionante corrupción. Equiparable, y probablemente superior, a la observada en el sexenio lopezportillista. Sin duda más grave que la registrada con Enrique Peña Nieto. La diferencia con el gobierno anterior es que con AMLO ha regresado la corrupción en pequeña escala (clásica con López Portillo), aquella que se permite a la burocracia en niveles inferiores para compensar por los recortes salariales y de prestaciones. Esto aparte, claro, de los robos de gran magnitud.

Pero lo que hace a la administración del tabasqueño más deleznable en la cuestión de la robadera es el cinismo. AMLO cultivó escrupulosamente una imagen de funcionario público sencillo y austero. Como candidato nunca se cansó de repetir, y lo sigue haciendo como presidente, que es absolutamente honrado, sin mácula en su blanco plumaje. La cantaleta de que las escaleras se barren de arriba para abajo, ciertamente le funcionó para atraer votos.

Pero es uno de los elementos que muestra plenamente al hipócrita y cínico que es el inquilino de Palacio Nacional. Si algo detesta López Obrador es que se exhiba a sus parientes y colaboradores en sus raterías y comportamiento de nuevos ricos incapaces de contenerse en presumir lo que han acumulado hasta el momento. Pero ese enojo presidencial se dirige a los que destapan la cloaca, no contra los que roban. Lo que es evidente es que hay permiso para robar, mientras que se mantiene el discurso de la honradez.

Más corrupto que Miguel Alemán, López Portillo y Peña Nieto, tan demagogo e ignorante económico como Luis Echeverría. Como este último, López Obrador maneja la economía directamente. Carlos Urzúa renunció a los siete meses cuando constató que hasta el Plan Nacional de Desarrollo que había elaborado su equipo iba a la basura, mientras que se publicaba el que AMLO había escrito de su puño y letra.

Como Echeverría, como López Portillo, el tabasqueño cree que sabe mucho de política económica, y actúa en consecuencia. LEA y JLP tuvieron en sus gobiernos tres titulares de Hacienda cada uno, y AMLO ya llevará ese número cuando no llega ni a la mitad de su sexenio. Con su odio a la superación personal, a la meritocracia, con su nacionalismo energético tan setentero, lo que está haciendo es destruir los incentivos a la productividad y la inversión, en otras palabras, al crecimiento posible del futuro.

El retroceso por ello no tendrá paralelo con ningún gobierno del último siglo. AMLO tenía la herramienta para frenar la explosión de la pobreza, por medio del gasto público deficitario, y rechazó hacerlo al ser un conservador fiscal. Nada de malo tiene serlo, pero en tiempos económicos normales, no en una pandemia global. Muchísimos países amortiguaron las caídas de producción y empleo con políticas fiscales expansivas y deficitarias, con México siendo una notable excepción. Es el innecesario, por evitable, aumento en la pobreza (y la pobreza extrema) lo que hará a este sexenio peor que cualquiera.

Todo ello con un autoritarismo que ya hubieran querido Díaz Ordaz o Salinas de Gortari, con una militarización como nunca planteó Felipe Calderón, con un nivel de frivolidad (el presidente recomendando changarros y garnachas) que hubiera sido impensable en Vicente Fox.

Una crueldad hacia la población sin paralelo, mucho más allá de un Tlatelolco 1968 o un halconazo 1971. Porque en este caso las víctimas son miles de niños y adultos con cáncer, enfermos sin Seguro Popular, madres que quedaron sin estancias infantiles, pobres sin comedores comunitarios o mujeres violentadas sin albergues, así como estudiantes sin becas. El peor presidente de la historia es el que arrasa a su paso programas e instituciones, el que daña sin remedio a muchos que muy poco tienen, sin dejar nada a cambio más que acusaciones de corrupción que nunca se investigan.

Lo más aterrador es que varios presidentes perdieron la brújula a medida que avanzaban en su sexenio. Las peores locuras cometidas por Echeverría y López Portillo tuvieron lugar en el último tercio de sus respectivos sexenios. AMLO se lanzó en su senda destructora incluso antes de tomar posesión (con la cancelación del aeropuerto de Texcoco), y mantiene inalterado ese rumbo. El López Obrador de la segunda mitad de su gobierno puede ser todavía mucho peor que todo lo experimentado hasta ahora.

 

Sergio Negrete Cárdenas. Profesor de Tiempo Completo en la Escuela de Negocios del ITESO. Trabajó en el Fondo Monetario Internacional. Profesor en varias universidades de España y México, destacadamente la Universidad Pompeu Fabra y la Escuela Superior de Comercio Internacional, en Barcelona, la UNAM y la Escuela de Periodismo Carlos Septién en la Ciudad de México. Doctor en Economía y Maestría en Economía Internacional por la Universidad de Essex. Diplomado en Política Exterior de Estados Unidos por la Universidad de Maryland. Licenciado en Economía por el ITAM y en Ciencias de la Comunicación por la UNAM. Twitter: @econokafka

 

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Posted: July 1, 2021 at 8:44 pm

There are 5 comments for this article
  1. Héctor Leopoldo Ruiz Millán at 10:00 am

    Excelente descripción del Presidente, comportamiento sin igual, no se pudo unir el pueblo de México en estas pasadas elecciones, faltó el 49 % de electores que no le interesa de quién gobierne o cómo lo haga, la diferencia dr votos obvió fueron los que nos equivocamos por el hartazgo de los gobiernos anteriores, fue por eso que AMLO ganó, es una vergüenza que a quienes les da dinero del pueblo, no hayan reflexionado y volvieron a votar por la perdición del mal gobierno.

  2. Anónimo at 9:24 pm

    Leí este post para informarme pero hay demasiado sentimentalismo y poca evidencia…
    Solo se resalta lo malo e ignoraron lo bueno eso hace que la noticia no sea objetiva.

    • Gerardo at 8:55 am

      Qué hay de bueno en estos tres años de MALO? Qué hay de malo en estos tres años de MALO.? Lo acabas de leer. Ahora ponlo en una balanza sin hacer trampa y da tu conclusión.

    • Luis coronel at 4:01 pm

      Este es un artículo tendencioso y falto de argumentos reales solo expresa la ignorancia del autor ni una sola prueba de lo que dice simplemente expresa falacias, al final del sexenio ojalá que vuelva a escribir para un recuento pero con hechos

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