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Lolita Bosch

Si a nuestra intuición literaria le sumamos el deseo poderoso de hacer una novela, tenemos mucho más material del que pensamos que tenemos. Varios aspectos que nos permiten tirar del hilo. O dicho de otro modo, el aparente desconocimiento literario de mi misma tiene tres puertas que me permiten acceder al inconsciente literario.

Sin olvidar que la creatividad no está en la capacidad de inventar historias.

Dice el crítico británico Terry Eagleton que “utilizamos para construir una novela misma herramienta que para comprar el pan” el lenguaje. Y que como tenemos la sensación de utilizarlo en todo su potencial, podemos falsamente suponer que empezando a utilizar el mismo lenguaje que uso en mi vida habitual aparecerá mi voz literaria. Falso. La creatividad es la capacidad de cuestionarme artístisticamente; no es una manera técnica de usar el lenguaje. Rompamos la falsa suposición de que ser creativa es tener imaginación para inventar historias. No es cierto. La creatividad es un proceso mas complejo: Es la capacidad de hacer aflorar el inconsciente. ¿Y de que manera podemos acceder a nuestro inconsciente para escribir una novela? Abriendo una de estas tres puertas:

1) Primera: tema. En qué quiero pensar.

2) Segunda: espacio. Qué mundo quiero construir.

3) Tercera: intención. Por qué quiero hacer este libro en concreto.

El tema de una novela nos ayudará a diferenciar lo que nos gusta de lo que nos importa y de lo que nos interesa. Y esto es así porque cuando escribimos o leemos una novela lo que intentamos es entrar en un mundo en el que una novela es posible. Y este mundo, antes de construir una historia, construye muchas otras cosas: pero sobre todo, y de manera fundamental, construye espacio, voz y tema.

¿Sobre qué escribimos?

O preguntado de otra forma: ¿Qué construimos?

Cuando intentamos escribir solemos recurrir a lo que nos gusta: una historia increíble, un personaje único, un movimiento artístico, una época… Pero las novelas funcionan mucho mejor si en lugar de escribir sobre lo que nos gusta, escribimos sobre lo que nos interesa. Y lo que nos interesa es algo que nos hemos cuestionado muchas veces, que queremos saber cómo funciona y a qué mecanismos obedece, y que nos lleva a preguntarnos por la razón por la que solemos pensar siempre en lo mismo.

¿Si no, por qué volvemos una vez y otra a ciertos temas?

Hay algo inexplicable y no demostrable que tiene que ver con lo que estamos haciendo. Algo que cuesta de asir. No obstante, antes de empezar la escritura física de una novela deberíamos pensar pensar sobre qué queremos escribir. Qué es eso que nos interesa tanto. Porque aunque nos hagamos muchas preguntas que sí nos podemos responder, hay algo que siempre nos sigue interesando y para lo que no encontramos la respuesta (y muchas veces tampoco la pregunta). Para escribir debemos saber qué es que no podemos nombrar y utilizarlo. Porque una novela es una pregunta auténtica y genuina que nos hacemos cuando ya no tenemos más respuestas.

Un acto de humildad que nos humaniza.

Dicho de otro modo: La prosa, piensa.

 

Lolita Bosch nació en Barcelona en 1970, pero vivió mucho tiempo en Albons (Baix Empordà). También ha vivido en Estados Unidos, India y, durante diez años, en la Ciudad de México. Ha publicado, entre otras novelas, Tres historias europeasLa persona que fuimosLa familia de mi padre o Esto que ves es un rostro, así como su antología personal de literatura mexicana Hecho en México y el ensayo narrativo Ahora, escribo. Su Twitter: @LolitaBosch

 

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Posted: April 23, 2020 at 9:32 pm

There is 1 comment for this article
  1. Andrés at 12:42 pm

    Hola, Literal. No quisiera ser quisquilloso, pero este texto tiene varios errores ortográficos y de puntuación. Falta acento en “mi* misma”, en “ma*s” , y en “que* manera”. Hay una errata de omisión en la cita de Eagleton y faltan varias comas, justo después de la cita, por ejemplo. Otra errata: “cuesta de* asir/ cuesta asir”. También son inadecuados los dos puntos tras “cosas”. Se repite una palabra: “pensar pensar*”. En general, hay muchos errores con la puntuación; de hecho, en la oración final hay una coma entre sujeto y su verbo.

    Me extraña que una revista tan buena y tan bien cuidada no haya corregido esto antes de publicarlo.

    Saludos.

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