Essay
Scrolling la vida local
COLUMN/COLUMNA

Scrolling la vida local

Miriam Mabel Martínez

—Por favor, venir a verificar, hay una persona que parece sin vida en una banca en el camellón.

El ringtoneo –como lo llama, Cintia, una de mis baristas favoritas– se filtra en mi sueño. Necesito un café.

—Se envía la unidad.

Otra vez el ringtoneo. Me despierto.

Scrolling.

El motor de la patrulla casi se escucha en el grupo de vecinos del WhatsApp, atropellando los stickers. Las frases ruedan una tras otra encimándose en el ulular de la sirena que se filtra por mi ventana. Van en sentido contrario. Lo sé, porque durante la pandemia el silencio guió mi oído para descubrir otras formas de recorrer este mi barrio, aunque muchos de mis vecinos insistan en distinguir que nosotros vivimos en una colonia. Barrio, la lagunilla. Preferiría toparme con El tirantes o que Lucha Villa, tuviera una tortería; quizá Don Abel fue el primer desplazado por la gentrificación allá en 1980 cuando se filmó Lagunilla mi barrio, pero tendré que conformarme con compartir la fila de la boutique gourmand a granel con actores de series que no veo y con personas que no sabe quién es Manolo Fábregas ni Héctor Suárez. Estamos a mano.

Los stickers como los topes nunca vienen solos.

Barrio versus colonia. Allá, del otro lado de los ejes viales, es barrio, acá no. Aunque las rentas estén homologadas allá y acá, algunos siguen agradeciéndole más a Luis Echeverría que a Octavio Sentíes Gómez, el regente del otrora DF, la construcción de los ejes viales y la expropiación de largas cuadras que facilitaban la convivencia entre códigos postales. Además del tránsito, heredamos un territorio dividido. Podemos seguir tranquilos, allá es barrio, acá colonia. ¡Menos mal! Aunque para varios integrantes del chat vecinal es insuficiente, la pandemia les evidenció la necesidad de incrementar las medidas de acceso entre demarcaciones territoriales, con eso de los contagios, ya se sabe que los virus prefieren viajar en Metro. “Por eso yo no voy en tren, voy en avión”. Dicen.

Mi mente divaga como la patrulla que, como la mayoría, prefiere seguir las rutas del Waze o del Google Maps que las del sentido común. Y los entiendo, a veces es más rápido. Mientras la unidad avanza, también avanzan los comentarios: ¡Es terrible, no sé por qué no se van a sus colonias! Sí, sí, yo no entiendo por qué les gusta nuestra delegación. Alcaldía, vecina, alcaldía. Oh, pues, las delegaciones suenan al siglo pasado, cuando vivíamos en el Departamento del Distrito Federal. ¿Cómo podíamos? Por suerte ya dejamos de ser el Defectuoso para ser CDMX. Gracias a Mike Mancera ya somos Alcaldía con A mayúscula. Es más elegante, no hay que olvidar que “la elegancia despierta el respeto y el amor”, como Paulo Coelho atinadamente ha señalado; ni que “la arrogancia atrae el odio y la envidia”. Él lo sabe muy bien. Pobrecito, seguramente por eso tuvo que dejar Brasil. Qué bueno que se mudó a Suiza, donde puede vivir como hippie en su mansión frente al lago Lemán. Si los izquierdosos son bien envidiosos. Como lo confirma el meme: “Comunismo, vandalismo y socialismo es lo mismo”.

La patrulla ha redireccionado su ruta, mis pensamientos se confunden con los 789 mensajes no leídos; los leo y no distingo a los autores. La muerte del autor, Roland Barthes estaría muy contento. A veces pienso que la misma persona escribe todo, incluso mis líneas. Divago. Por fortuna, alguien me regresa a lo importante: Jefe, ¿está muerto? Plis, plis, oficial, cumpla con su deber.

Scrolling. Uno es buen samaritano, pero todo tiene un límite. Esos homeless no pueden andar habitando la calle, así como si nada. ¿Qué no hay albergues? Quién sabe, con eso de que la 4T ya desmanteló todo hasta esos lugares a donde se llevaban todo lo que nos estorba. Ahora hasta los de la basura se ponen sus moños. Igualados. Como que ya cualquiera se siente con derecho de sentarse donde quiera. O sea, pobrecitos, pero que se vayan a Iztapalapa donde ni se notan; en cambio acá, pues no combinan y afectan la imagen; aunque nos quieran engañar y nos digan que las delegaciones con mayor población en situación de calle son las alcaldías Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Gustavo A. Madero, Álvaro Obregón y Benito Juárez, a ver quién les cree. Qué va a saber esa Secretaría de Inclusión y Bienestar Social. Lo que deberían de hacer es ponerlos allá en Tláhuac, en la periferia, porque ahora hasta nos quieren convencer de que la ciudad llega hasta allá. Ajá. ¡Qué oso!, como dice mi tía atrapada en los ochenta, by the way, ya dejó de entiesarse el fleco como las que salen en la primera temporada de Luis Miguel, la serie. ¡Qué oso! Así no tía, así no. ¡Ay, qué bonito se veía Acapulco! Puro mirrey. Dice una vecina de otro chat que su mamá le cuenta que en los tiempo del Negro Durazo, aunque con mal gusto, por lo menos había ganas de prosperar, de avanzar. O sea, eran corruptos, pero tenían ambiciones, no como los de ahora que ¡quieren que todos escuchemos a Silvio Rodríguez! Me muero. ¿Cómo se va a comparar eso de “ojalá que el deseo se vaya atrás de ti, a tu viejo gobierno de difuntos y flores” con “tú, la misma de ayer, la incondicional, la que no espera nada”? Ya lo dice otro meme: “Mucho ayuda el que no es trova”.

Y esos polis que la hacen de emoción. Deberían ser guionistas de Netflix, ellos sí que saben manejar la tensión dramática, no que el guionista de este chat nomás repite lo mismo: Que si ya no se puede andar tranquilo; que si esos seres de otras alcaldías nos ven como sus enemigos; que si los jóvenes en patineta dañan los parques; que si tenemos a un peladito de presidente; que si las feministas son unas cochinas que venden ropa de segunda en ¡nuestros parques! Así cuando vamos a aspirar a la igualdad. Más scrolling.

La sirena intermitente denuncia que el comandante y su pareja siguen surfeando en el tránsito. Esperemos que alguna ola los regrese a la orilla; mientras tanto nos ahogamos entre las olas de reclamos: que si nos estamos llenando de millennials y mascotas, que si está llegando pura gente sin hijos, que si ya no hay lugar para estacionarse. En qué cabeza cabe eso de ampliar las ciclovías. ¿Quién se cree la autoridad para quitarnos nuestro derecho a usar auto? Pero qué esperas de estos ignorantes que quitan la Palma de Reforma y Niza. No les preocupa el cambio climático como a nosotros. Por cierto, ¿ya tienen sus popotes metálicos? Por fortuna, logramos frenar la reforma energética. Qué anden en bicicleta en Escandinavia, allá donde sí tienen salud pública sin médicos cubanos. Y uno se sube al Metro con puro vikingo. En cambio aquí, bueno… Ni siquiera nos dejan comprar armas en el Walmart para defendernos, porque ya se ve en las noticias que una sociedad armada es más segura. Acuérdate de ese meme de las chicas con pistolas en las bolsas de los pantalones, pues claro, con razón en Israel no hay feminicidios. En cambio en esta dictadura que vivimos ni siquiera nos dejan creer en las fake news, si tu presidente tiene otros datos, nosotros también tenemos derecho aunque sea a la postverdad.

Por piedad, oficial, ya oríllese a la orilla o dónde sea.

Mientras la patrulla se acerca a verificar si el cuerpo extendido sobre la banca está dormido o muerto, la perorata de lamentaciones continúa: Tan tranquilos que estábamos antes, ¿se acuerdan? Cuando nadie hablaba de política ni de esas cosas feas. Si estábamos mejor cuando estábamos peor. Peña tenía razón en ocultar las cosas, como para qué preocuparnos. Además, antes no estábamos divididos. Para nada, hasta pensábamos que lo naco era chido. La muchachas no exigían IMSS y obedecían, “si tocan, tú respondes que no hay nadie, okay”. Si no nos equivocaos: AMLO es un peligro para la nación. Porque mexicanos al grito de guerra. No había fifís ni chairos, bueno chairos sí, pero ellos no lo sabían. Antes era más fácil, no más se trataba de nosotros los ricos y ustedes los pobres. Al revés, al revés: Nosotros los pobres y Ustedes los ricos. A Pedrito le perdonamos todo, hasta que le haya echado el ojo a Irma Dorantes cuando era menor de edad. ¡Ay, pero si los ricos también lloran. Claro, y somos misericordiosos, por eso entendemos las buenas intenciones de Felipe Calderón. Si lo único que deseaba era proteger nuestro estilo de vida, que conserváramos nuestro bocho y changarro, y que no tuviéramos que andar en la calle exigiendo cosas. ¡Qué exijan los que no tienen!; pero, ¿nosotros? Extraño tanto esos días en los que únicamente se manifestaban, pues, ellos. Y ahora también ellas y elles andan en el borlote. ¡Habrase visto! Si cuando uno sale a la calle ya no se distingue quién es quién, por lo menos en el chat están las fotitos de los perfiles. Aunque que se puede esperar de los que ponen la foto del perro. Deja tú el perro, de Marx. ¿Del de la SEP? Peor, de uno que se llama Carlos. ¿De quién? Y luego se andan quejando de que los discriminamos. Ni quién los ayude. No cabe duda: pagamos justos por pecadores.

“Ya la unidad en el lugar”, el mensaje del jefe Águila irrumpe el quejario, “refiere al nombre de R y se encuentra pernoctando”. Ay, ay, ay, pero cuántos más AMLO, cuántos más vagos durmiendo a mediodía perdiendo el tiempo en lugar de estar en una junta importante. Si ya se ve y se siente y se sabe que la pobreza es la suma de horas malgastadas, como bien lo resume otro meme. ¡Que Frena nos ampare!, y en lugar de médicos cubanos, nos traigan políticos de Noruega o de Dinamarca. Ay, sí, de allá donde son tan de avanzada que gobiernan mujeres como Birgitte de la serie Borgen. ¡Qué ansia, qué ganas de que México fuera Suecia, con un diseño tan minimalista. ¿Te imaginas que la CDMX fuera Estocolmo o Copenhague, pero sin frío? ¡Qué felicidad! Aunque mejor Oslo, porque en Copenhague hay un lugar llamado Christiana que es como una comuna que se niega a pertenecer a la Comunidad Económica Europea. Si ellos no quieren, nosotros sí. ¡Qué loco!, pero allá por lo menos es un pedacito, no que acá hay ya todo peor que nunca.

Scrolling la vida local.

Lo bueno es que ya nos estamos gentrificando más rápido. Y están construyendo por todos lados esos condominios que parecen hoteles, con alberca, jacuzzi, gimnasio, estacionamiento, salón de fiestas, donde siempre hay luces prendidas y mucha vigilancia. No como esos multifamiliares de Mario Pani. No me malinterpreten, qué bueno que Tlatelolco existe, porque si no dónde hubieran filmado Rojo Amanecer o Temporada de Patos o Naufragio de Jaime Humberto Hermosillo, que yo nunca he visto, porque ese director es bien, ¡ay, no sé cómo! ¿Es el de la Tarea? ¡Válgame, Dios! Con la roja de María Rojo ahí acostadota en una hamaca toda buenota con Pepito Alonso todo buenote. Afortunadamente, ahora las casas productoras prefieren zonas monas, que den una imagen de primer mundo. Aunque se quejen esos actores del Prieto Power. Deberían estar agradecidos con las series de narcos y criminales, ya tienen mucho trabajo, ¿o. no?. ¿Ya viste Nuevo Orden? ¡Qué ansia!, me dio pesadillas. ¡Que Dios y el pacto por México nos protejan! Pero ahora con este gobierno todo es regresión. Sí hemos avanzado mucho, hasta la Yalitzia salió en portadas. Bueno, hasta nos organizamos para ir a las marchas y les damos el día a nuestras muchachas. No se dice muchacha. Como sea, no es para tanto. La cosas es que ellas también vayan y aprendan. Este año me organicé mejor y como las empresas, le di el 9M libre, eso sí que me dejara mis verduras desinfectadas para que disfrutáramos plácida y tranquilamente el Día sin mujeres. No hay que descuidar la salud. Hay que comer bien. Imposible con esta inflación. El aguacate impagable. No se diga el limón, los jitomates. Pobres de los pobres, aunque bueno ya el aguacate estaba carísimo con eso de que está de moda. Entre el guacamole y los toast de avocado aquí y acullá. Y la delincuencia organizada que ya hizo su agosto. Ahora ya no podemos tener aguacate todo el año. Como que quieren que volvamos a comer solo lo de temporada. ¡Qué retroceso! Y bueno, como decía una jefa que tuve: a ellos qué les cuesta apretarse más el cinturón, malo para nosotros. Bueno fuera que sólo nos quejáramos de que subió el huevo, ¡vaya problema! ¿Y nuestros lujos? Si para eso trabajamos, para pagar hipotecas de penthouses de 60 metros cuadrados y zapatos a 48 meses sin intereses. Ni pensar en estrenar nada. Yo quería cambiar de auto, con eso que las contingencias ambientales ya incluyen a los cero y doble cero. ¡Vaya idea! Claudia, qué te pasa, tú porque quieres que todos seamos pobres y andemos en transporte público. Y lo haríamos si esto fuera París o Londres o ya de menos Nueva York, donde por lo menos lo usas para ir al Metropolitan Museum of Art o al Central Park; pero aquí, ¿a Indios Verdes, a Pantitlán? Hay que sacarla del grupo. Sí. Sí. ¿Adónde vamos a parar? Ya ven que ahora hasta contratan a los morenitos que vienen de Haití que ni español hablan. ¿Cómo le harán? Como sea uno le puede ayudar a los turistas. Por fortuna, cada vez hay más cosas en inglés para que no se pierdan, a mí me preocupa que anden aquí como si nada, que no entiendan que estamos peor que nunca. Con esta violencia que no se compara con los 693 tiroteos que hubo el año pasado en Estados Unidos. Sí, aunque, ¿ya vieron a los que andan descalzos? Quesque se inspiraron en los Tarahumaras. ¡Ay, no, si vamos para atrás! Todo tan desordenado, con tanta marcha por todos lados, con tantas personas expresando sus reclamos. En qué nos hemos convertido. Con eso de que ya todos quieren sus derechos. Y es que antes no había tanta manifestación ni queja. Ahora hasta nosotros tenemos que salir a exigir. ¿Cuándo se había visto? Tan tranquilos que vivíamos cuando había pudor y esas cosas horribles pasaban en la tele o en otros lados. Cuando sabíamos que había indigentes pero no tenían el descaro de andar paseándose enfrente de uno o simulando que se mueren sólo para espantarnos. Este chat no es un cafecito. ¡Qué quisquillosa! Ni en Netflix se ve lo que pasa aquí. Tienes razón.

“La unidad se retira”.

Gracias, jefe.

Ahora sí estoy lista para una siesta en el parque.

 

=Imagen de Dane Van

Miriam Mabel Martínez es escritora y tejedora. Aprendió a tejer a los siete años; desde entonces, y siguiendo su instinto, ha tejido historias con estambres y también con letras. Entre sus libros están: Cómo destruir Nueva York (Conaculta, 2005); los ebook Crónicas miopes de la Ciudad de México Apuntes para enfrentar el destino (Editorial Sextil, 2013), Equis (Editorial Progreso, 2015) y El mensaje está en el tejido (Futura libros, 2016). Coordinó las antologías Oríllese a la izquierda Mujeres  (2019) y Mujeres. El mundo es nuestro (2021) ambas bajo el sello Universo de Libros. Forma parte del Colectivo Lana Desastre con el cual ha participado en “El Panal Monumental” (2017); un mural tejido para la Central de Abasto (2018); “Manta por la Sororidad” (2019) y “Data: Cambio Meta Tejido” (2019), entre otros. Pertenece al Sistema Nacional de Creadores de Arte.

 

 

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Posted: June 28, 2022 at 10:05 am

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